PAÍS
El efecto Bachelet: se reabre debate por liderazgos en el Frente Amplio
El desafío, plantean en el FA, es evitar que la discusión de nombres termine desplazando la consolidación de su proyecto político. La exmandataria se reunirá hoy con los partidos de oposición, en un primer acercamiento tras abrir la puerta a una tercera candidatura presidencial.
La nueva irrupción de Michelle Bachelet volvió a mover el tablero de la oposición y abrió conversaciones al interior de los partidos progresistas, que van más allá de la posibilidad de una tercera candidatura.
El debate también apunta a cómo ordenar al sector, qué liderazgos deben encabezar su renovación y cuánto espacio existe para construir una alternativa común frente al Gobierno de José Antonio Kast, que enfrenta sus peores niveles de popularidad.
Todos esos temas serán abordados este jueves durante una reunión encabezada por la exmandataria en la sede de su fundación, Horizonte Ciudadano, con los presidentes de los partidos de oposición, en una convocatoria que genera altas expectativas, ya que será su primer encuentro con las colectividades luego de la entrevista donde deslizó su intención de nuevamente llegar a La Moneda.
La señal de la ex Jefa de Estado llegó en un momento en que la carrera presidencial no había ocupado un lugar relevante en las discusiones internas del Frente Amplio (FA), concentrado en consolidar su proyecto político tras el Congreso Ideológico que concluyó en julio de este año. El desafío, plantean en el FA, es evitar que la discusión de nombres termine desplazando una definición estratégica que consideran prioritaria, sobre cómo fortalecer al partido y ampliar su base social y electoral.
Sin embargo, los números vuelven difícil mantener completamente al margen la discusión presidencial. En la última encuesta Cadem, Tomás Vodanovic aparece nuevamente como la figura política mejor evaluada, con 60% de imagen positiva, por encima de Bachelet (51%) y Gabriel Boric (47%). Pero cuando la pregunta cambia desde evaluación a liderazgo político de la izquierda y centroizquierda, el escenario se modifica. Bachelet encabeza con 29%, seguida por Boric con 19% y Vodanovic con 13%. Entre quienes se identifican con la izquierda y centroizquierda, además, Bachelet obtiene 47% como eventual mejor candidata presidencial, frente al 44% de Boric.
La diferencia entre ambos indicadores expone la tensión entre los principales activos de renovación y valoración ciudadana de la colectividad, versus la capacidad de liderazgo y convocatoria transversal de Bachelet, que ningún otro nombre del progresismo ha logrado disputar hasta ahora.
Desde el FA reconocen en Bachelet su capacidad para operar como puente entre el Socialismo Democrático, el Frente Amplio y el Partido Comunista. En ese contexto, algunas voces del frenteamplismo leen su apertura no solo como el anuncio de una eventual candidatura, sino como una manera de incentivar la articulación y emergencia de nuevos liderazgos.
No obstante, la prioridad formal –aseguran en la tienda política– sigue siendo el proyecto. El orden estratégico apunta primero a consolidar las definiciones adoptadas en el Congreso Ideológico, luego enfrentar las elecciones municipales, para posteriormente resolver las cartas parlamentarias y presidenciales.
De todas formas, la irrupción de Bachelet adelantó la conversación sobre quién tendrá la capacidad de representar al progresismo en la próxima etapa y, sobre todo, qué lugar ocupará el Frente Amplio en esa eventual reconfiguración.
Prioridad en la agenda, por sobre los nombres
La diputada y presidenta del Frente Amplio, Gael Yeomans, puso paños fríos al debate esta semana. “Nos queda un largo trecho que recorrer”, dijo, e insistió en que el foco actualmente está en la discusión presupuestaria y en la construcción de una alternativa desde el progresismo.
De todos modos, Yeomans calificó a la expresidenta Bachelet “como una de las principales lideresas del sector, sobre todo por la agenda de derechos sociales durante sus dos mandatos y que consiguió cambios significativos en la vida concreta de las personas”.
“Teniendo en consideración que necesitamos desde el mundo progresista la mayor unidad, es que siempre vamos a estar disponibles para generar los diálogos necesarios para poner esa agenda por delante, y eso es lo que vamos a priorizar en las conversaciones”, insistió, a propósito del encuentro convocado por la exmandataria con los timoneles de partido.
Para el sociólogo e integrante del Comité Central del FA, Simón Ramírez, “todo lo que facilite la articulación de la oposición es una buena noticia”. Además, destacó que desde la colectividad tienen la tranquilidad “de aportar con una cantidad importante de liderazgos, que están todos entre los más respaldados por la ciudadanía”.
“Electoralmente, lo primero es lo primero, y eso es tener una buena elección municipal, que además siempre es bien decisoria de lo que pasa después en la parlamentaria y con la que esperamos consolidar al Frente Amplio a lo largo de todo Chile”, agregó.
Tanto en la directiva como en el mundo parlamentario reconocen que la carrera presidencial amerita una conversación larga, donde además se deben decantar los aprendizajes del Gobierno del expresidente Boric. Uno de ellos es precisamente la construcción de unidad, más allá de los cálculos electorales.
“Bachelet es un liderazgo potente y es natural que su nombre esté en la discusión presidencial. (…) En la oposición tenemos liderazgos diversos y con ganas de sumar, eso es una buena noticia. Hoy el foco del Frente Amplio es construir una alternativa a la ultraderecha que avanza en Latinoamérica, escuchando a las personas, defendiendo derechos y dando respuestas a los desafíos de esta época”, declaró la diputada Tatiana Urrutia (FA).
Ojo con el “vagón de cola”
Al interior de las bases del Frente Amplio la reflexión va un poco más allá. Entre los militantes reconocen que Bachelet es un liderazgo muy importante para la izquierda nacional e internacional, por lo mismo, subrayan que el Frente Amplio “tiene la necesidad de hacer un análisis profundo de sus dos gobiernos, su trayectoria y su actualidad”.
“Evidentemente causa cariño y admiración entre muchas y muchos, pero también fue una figura controversial para los movimientos políticos de los que surgió el FA. Si no se abre ese diálogo con el mundo del bacheletismo (que no es la Concertación), el partido terminará siendo vagón de cola de un proyecto que no es el suyo”, apunta una fuente del Comité Central.
En ese sentido, existe preocupación en orden a que el debate interno durante los próximos tres años invisibilice la necesidad de diferenciar los énfasis políticos entre los partidos progresistas. Debate que no solo impacta al interior del FA, sino que también es una discusión pendiente entre las colectividades que conforman la centroizquierda o el llamado Socialismo Democrático.
“Es poco sexy, vende poco no subirse al tren de Bachelet. Muy típico de estos tiempos, donde prima más el like y el titular que la reflexión y análisis”, advierten en un tono que insinúa algo de crítica.