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Foto: Truth Social/@realDonaldTrump
Trump elimina en silencio imagen en la que se mostraba como Jesucristo
Una imagen generada con inteligencia artificial en la que Donald Trump se mostraba con rasgos de Jesucristo desató acusaciones de blasfemia incluso entre sus propios aliados conservadores.
En menos de 24 horas, Donald Trump pasó de mostrarse como una especie de mesías digital a eliminar en silencio una de sus publicaciones más polémicas del último tiempo.
El mandatario subió a su red Truth Social una imagen —aparentemente creada con inteligencia artificial— donde aparecía con rasgos de Jesucristo: manos iluminadas, sanando a un enfermo en una cama de hospital, con un demonio flotando al fondo.
La escena, que estuvo más de doce horas arriba, no solo desató críticas desde sectores progresistas o religiosos tradicionales. Lo llamativo: vino un remezón desde su propio mundo conservador, ese que suele blindarlo incluso en medio de polémicas mayores.
“Blasfemia escandalosa”
Rostros cercanos al ecosistema mediático de derecha en EEUU reaccionaron sin filtro. La comentarista Riley Gaines admitió que “no entiende por qué lo publicó” y lanzó una advertencia directa: “Dios no será objeto de burla”. Desde el Daily Wire, Megan Basham lo calificó derechamente como “blasfemia escandalosa”, mientras Isabel Brown lo tachó de “repugnante e inaceptable”. Más escueto, el conductor Steve Deace resumió todo en un seco: “No”.
Incluso la excongresista Marjorie Taylor Greene —habitual aliada de Trump— marcó distancia y dijo que “denuncia completamente” la publicación, asegurando que rezaría “en contra de esto”.
Lejos de recular, Trump defendió la imagen cuando fue consultado por la prensa. “No era una representación, era yo”, dijo, para luego matizar: “Se supone que soy un doctor que hace mejor a la gente… y yo hago a la gente mucho mejor”.
El episodio suma otra capa de controversia en un contexto ya tenso. Horas antes de subir la imagen, Trump había arremetido contra León XIV, a quien trató de “débil con el crimen” y “terrible en política exterior”, luego de críticas del pontífice a la guerra en Irán. El mandatario fue más allá: dijo que no quiere “un papa que critique al presidente de Estados Unidos” mientras él —según sus palabras— hace “exactamente aquello para lo que fue elegido, por una aplastante mayoría”.
Pese al retiro de la publicación, no hubo disculpas ni explicaciones desde la Casa Blanca. Tampoco señales de bajar el tono frente al Vaticano.