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Scanner Social: más del 20% de la derecha cree que Kast no habla con la verdad PAÍS Foto: AgenciaUNO

Scanner Social: más del 20% de la derecha cree que Kast no habla con la verdad

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Andrés Cárdenas Guzmán
Por : Andrés Cárdenas Guzmán Periodista El Mostrador
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Según el sondeo, ni siquiera su electorado más duro está inmune a la crisis de credibilidad presidencial: 21% de la derecha cree que Kast no dice la verdad, 27% empeoró su opinión tras la Cuenta Pública y 39% de sus propios votantes admite que incumplió la promesa migratoria insignia de la campaña.


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
Para Guido Romo, director del estudio, se trata principalmente del desencanto de quienes creyeron en sus promesas. Su mayor advertencia, sin embargo, apunta a quienes no declaran posición política: allí un 71% duda de la sinceridad presidencial y un 68% empeoró su evaluación. La palabra empeñada, principal activo de Kast, comienza así a pasarle la cuenta dentro y fuera de su base.
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“Cumplir la palabra.” Así resumía José Antonio Kast, en noviembre de 2025, la vara con la que pedía ser medido como candidato: si prometía no dejar a alguien solo y pasaban dos años sin que se cumpliera, “se pierde la confianza en las autoridades”; si no se alcanzaba una meta, “la persona que estaba a cargo se tiene que ir”.

Ocho meses después, a más de cien días de gobierno, es esa misma vara la que empieza a quebrarse contra su propio electorado.

El Scanner Social de junio, elaborado por Gemines Consultores en alianza con El Mostrador sobre una muestra de 815 casos (margen de error de 3,46%, 95% de confianza), le pregunta a la ciudadanía si cree que el Presidente “es sincero, habla más bien con la verdad” o si “no es del todo sincero, más bien no habla con la verdad”.

A nivel nacional, el resultado es lapidario: 67% dice que no habla con la verdad.

Pero lo que debería inquietar a La Moneda no es solo ese número transversal —esperable en un gobierno con oposición activa—, sino lo que ocurre dentro de su propio sector: 21% de la derecha, uno de cada cinco de sus adherentes, ya no cree que el Presidente sea sincero.

El dato no aparece aislado. Se inserta en un patrón de erosión que atraviesa cada pregunta del módulo político:

  • Sobre la explicación de la “metáfora” con que Kast justificó no haber expulsado a 300 mil migrantes irregulares “el primer día”, un 26% de la derecha —más de uno de cada cuatro— la lee derechamente como mentira, no como figura retórica.
  • Sobre el cumplimiento de la promesa migratoria en sí, 39% de la derecha reconoce que el Presidente no la cumplió, una fractura interna que ningún comando de campaña quiere ver a los cien días.
  • Tras la primera Cuenta Pública del 1 de junio, 27% de la derecha declara que su opinión sobre Kast empeoró, no mejoró, después de verla o escucharla

Una vara autoimpuesta

Ninguno de estos números por sí solo alcanzaría para hablar de derrumbe. Juntos, dibujan algo más incómodo para el oficialismo: una base que sigue respaldando al Gobierno en el juicio general —84% valida el ajuste fiscal, 72% acepta los embargos al CAE—, pero que empieza a disociar entre lealtad política y evaluación de la palabra empeñada del propio Presidente.

Para Guido Romo, director de Encuestas y Opinión Pública de Gemines Consultores y director del Scanner Social, el problema es doblemente autoinfligido. “Hay claridad de que el Presidente no genera hoy día la confianza necesaria para cualquier liderazgo y así impulsar tu proyecto país”, señala a El Mostrador.

Y agrega: “Obviamente es aún más complejo cuando en tu campaña usaste la confianza como parte de tu estrategia comunicacional. Y aquí no me refiero solo al período legal de campaña, también hay que considerar la campaña permanente en que estuvo por años y sus ataques habituales a la credibilidad del Presidente Boric. Entonces se autoimpone una vara muy alta que claramente no está cumpliendo para la opinión pública, la de ser el paradigma de la confianza en su palabra. Pues no lo es, y es un dato demoledor porque debe ser la base de un Gobierno y su relación con la ciudadanía”.

“Ojo con quienes no declaran posición política”

La pregunta obvia es si ese 21% de duda dentro de la derecha —y el 39% que admite el incumplimiento migratorio— es desencanto de quienes creyeron literalmente las promesas de campaña, o si refleja una exigencia más alta de un electorado que se sabe fundador del proyecto.

Guido Romo se inclina por lo primero, pero apunta a un flanco más peligroso para Kast: “Me parece que es más desencanto de algunos que creyeron honestamente sus promesas. Ahora, si yo fuera Kast, miraría con mucha preocupación a quienes no declaran posición política. En ese grupo le va peor, y es donde sacó los votos para ganar: no ganó por los de derecha, es simple matemática”.

El dato respalda la advertencia: entre quienes no tienen posición política —el segmento más numeroso de la muestra, con 39% del total—, el desapego institucional es más agudo que en cualquier otro grupo, y la opinión sobre el Presidente empeoró en 68% de ese bloque tras la Cuenta Pública.

Kast construyó su capital político sobre la promesa de ser distinto: el candidato que cumple lo que dice, que no necesita “dedos para el piano” para reconocer cuando no cumplió una meta. A cien días de gobierno, el propio instrumento con que se midió —la palabra empeñada— es el que empieza a pasarle la cuenta, y no solo desde la vereda opositora.

Mira aquí la radiografía completa de la confianza en Kast

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