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Walker y Estado de Excepción de Kast: “Estamos efectivamente ante una tentación populista”

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El senador de Demócratas reiteró que no apoyará la reforma constitucional de seguridad y advirtió que entregar facultades para restringir libertades o interceptar comunicaciones por ocho meses “en manos equivocadas” puede generar “una deriva autoritaria”.


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
Matías Walker cuestionó la reforma constitucional de seguridad del Gobierno y acusó una “tentación populista”. “No cuenten con mi voto para esta locura”, reiteró, apuntando al estado de excepción propuesto y sus efectos sobre libertades individuales. A su juicio, “así comienzan a morir las democracias” y estas facultades “en manos equivocadas” pueden provocar “una deriva autoritaria”.
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El senador de Demócratas Matías Walker endureció sus críticas a la reforma constitucional de seguridad impulsada por el Gobierno del Presidente José Antonio Kast y advirtió que las nuevas atribuciones contempladas en la iniciativa podrían abrir una puerta a restricciones de derechos y libertades que, a su juicio, no se justifican para enfrentar al crimen organizado.

La propuesta ingresada al Senado contempla finalmente ocho cambios constitucionales y requiere cuatro séptimos para ser aprobada: 29 votos en la Cámara Alta y 89 en la Cámara de Diputadas y Diputados.

En conversación con Al Pan Pan de El Mostrador con Mirna Schindler, Walker mantuvo su rechazo a la iniciativa y reiteró una advertencia que había realizado al conocerse los primeros contenidos de la propuesta.

“¿Usted ha dicho ‘no cuenten con mi voto para esta locura’. ¿Lo mantiene?”, fue consultado. “Sí, por supuesto, porque yo lo advertí desde el primer minuto”, respondió.

El senador apuntó especialmente al nuevo estado de excepción contemplado en la reforma y a las facultades que entregaría durante su vigencia. “El establecer una suerte de estado de asamblea por ocho meses sin pronunciamiento del Congreso, afectando la libertad individual de todos los ciudadanos”, cuestionó Walker.

Según el parlamentario, el problema no se limita a las atribuciones destinadas específicamente a perseguir organizaciones criminales o terroristas. Advirtió que la propuesta podría alcanzar derechos de la ciudadanía en general, “afectando el derecho de reunión, afectando las interceptaciones telefónicas, no del crimen organizado, no del terrorismo, de todos los ciudadanos, sin control del Congreso”.

También objetó la facultad contemplada para que el Presidente de la República pueda determinar qué organizaciones son terroristas con acuerdo del Senado en sesión secreta.

“Esta facultad que se le da al Presidente de la República, de decretar él qué organizaciones son terroristas, con acuerdo del Senado en una sesión secreta, cuando lo propio de esa determinación es de los tribunales de justicia”, sostuvo.

Para Walker, el alcance de esas disposiciones supera una discusión exclusivamente vinculada a las herramientas necesarias para enfrentar la delincuencia.

“Es un proyecto de reforma constitucional que nos sorprendió a todos, que afecta a los derechos y libertades más básicos. Yo lo dije y lo reitero: así comienzan a morir las democracias, lo hemos visto en América Latina”, afirmó.

En ese sentido, lanzó una de sus principales advertencias sobre las atribuciones que busca establecer La Moneda: “Estas facultades, en manos equivocadas, el día de mañana, pueden producir efectivamente una deriva autoritaria”.

El senador también cuestionó la estrategia política con que, a su juicio, el Ejecutivo busca instalar la discusión. Walker sostuvo que existe “una operación política comunicacional para intentar sacar al pizarrón de manera burda al resto de los senadores y supuestamente separar a los puros de los impuros”.

Según explicó, esto podría llevar a presentar a quienes rechacen la reforma como poco comprometidos con el combate contra la delincuencia, “generando una falta de condescendencia con el crimen organizado de quienes votemos en contra de esa iniciativa”.

Es precisamente en ese punto donde Walker observa una dimensión populista en la propuesta. “Creo que estamos efectivamente con una tentación populista porque, claro, cuando le preguntan a los ciudadanos en genérico: ‘¿Usted estaría dispuesto a sacrificar parte de sus libertades para tener mayor seguridad?’, todos vamos a decir que sí”, señaló.

El problema, añadió, aparece cuando esas atribuciones se traducen en medidas concretas. “¿Usted está dispuesto a que el Estado pueda interceptar sus comunicaciones durante ocho meses sin control del Congreso? ¿Que pueda llegar un agente del Estado y detenerlo sin autorización judicial?”, planteó.

Walker sostuvo que, una vez conocidos esos alcances, la reacción ciudadana podría ser diferente. Recordó en ese sentido los dos procesos constitucionales rechazados y afirmó que “cuando vean los elementos concretos de esta reforma constitucional, van a rechazarlas también”.

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