Investigación
Foto de la “Legión 38” en pleno centro. Salas es el número 5.
Homicida neonazi liberado por decreto: 14 jueces de Santiago habían rechazado su salida
Jueces determinaron en abril de 2026 (lo mismo que el año pasado) que Patricio Salas Villar nunca ha dejado su ideología nazi, que no estaban probados sus avances en reinserción social y que tenía escasas posibilidades se reinsertarse en la sociedad, pero el Ministerio de Justicia dijo otra cosa de
Un total de 14 magistrados, integrantes de distintos juzgados de garantía y orales de la Región Metropolitana, así como de la Corte de Apelaciones de Santiago, rechazaron entre abril y mayo la libertad del neonazi Patricio Salas Villar, condenado a 13 años por un violento homicidio cometido en la Plaza de Maipú, en 2014.
El mismo reo, según informó Bío Bío, fue sin embargo posteriormente beneficiado con una condonación de los meses que le restaban de condena por el Ministerio de Justicia, según informó Radio Bío Bío.
En efecto, el 28 de abril de este año la comisión de libertad condicional de la corte de Apelaciones de Santiago revisó la postulación de Salas, rechazando por unanimidad su postulación, puesto que a juicio de los 11 magistrados que la integraban, y pese a que -como lo señalan expresamente- “no hubo víctima que formulara alegaciones” en contra de la postulación, al revisar los antecedentes de Gendarmería sobre el sujeto se constató que éste efectivamente había acumulado cuatro bimestres de “conducta intachable”.
Sin embargo, “la misma documentación da cuenta de la existencia de factores de riesgo de reincidencia que desaconsejan, por ahora, otorgarle el beneficio solicitado”.
Según quedó constancia, pese a que se trataba de un interno “de bajo compromiso delictual”, al mismo tiempo “arroja un nivel medio de reincidencia” y aquí viene lo clave: “cabe señalar que mantiene en latencia su tendencia en favor del delito, dadas sus creencias en la ideología neonazi, las cuales estudió y practicó desde su adolescencia temprana”, sin que haya recibido intervención en ese aspecto. En otras palabras, seguía siendo un seguidor de la “Legión 38”, como se llamaba el grupo al cual pertenecía.
No se trata de un delincuente común, sin embargo. Los jueces notaron que Salas no tiene problemas para adherir a las normas sociales vinculadas, por ejemplo, a la educación o al empleo. Sin embargo, ello no ocurre “en la normativa principal, que es el respeto irrestricto a la vida”, la cual “se observa con reparos” y como prueba de ello está “el crimen de odio que llevó a cabo”. Por cierto, la mención al “crimen de odio” no es gratuita, puesto que en el asesinato cometido por Salas se aplicó por primera vez la llamada “Ley Zamudio”, la agravante creada luego de que el joven Daniel Zamudio fuera asesinado por otros neonazis en 2012, en el Parque San Borja, en Santiago.
La comisión que rechazó las pretensiones de Salas estaba integrada por los jueces Lidia Poza Matus, Elizabeth Soledad Melero López, Mónica Patricia Bellalta Queraltó, Francis Patricia Fell Franco, Carlos Daniel Gutiérrez Moya, Nibaldo Bernardo Arévalo Macías, Karin Lorena Mercado Rivas, Humberto Muñoz Sepúlveda, Rubén Hernán Donoso Paredes, María Paz López Benavides y María José García Ramírez.
Posterior a esa negativa Salas interpuso un recurso de amparo, que fue rechazado el 13 de mayo por la undécima Sala de la Corte de Apelaciones de Santiago, integrada por la ministra Romy Rutherford Parentti, el ministro subrogante Fernando Guzmán Fuenzalida y el abogado integrante Rafael Plaza Reveco.
En dicho fallo se indica que si bien Salas ya había obtenido beneficios, como la salida dominical, la salida controlada y la salida de fin de semana, los antecedentes de Gendarmería indican que este “asume con reparos su responsabilidad dentro del delito, modificando y/o tergiversando los hechos que fueron comprobados a través de un juicio oral” Asimismo, indicaron que “presenta regular conciencia de daño y de mal causado, manteniendo un discurso frío y superficial, carente de empatía tanto hacia la víctima como hacia las víctimas colaterales”.
Ante ello, los sentenciadores indicaron que “es posible advertir que existen aspectos sociales y de progresión en los cuales debe trabajar”, agregando que a juicio de Gendarmería el sujeto no era merecedor de la libertad condicional.
En 2025 la misma comisión había rechazado en dos ocasiones la pretensión de Salas de quedar en libertad, lo que también fue refrendado por las cortes de apelaciones y suprema. En el segundo rechazo de 2025, los jueces dejaron constancia de que si bien los profesionales de Gendarmería habían advertido que Salas “verbaliza que su adhesión a la ideología nacionalsocialista es un error”, eso no era más que una impostura, pues “los evaluadores observan ausencia de involucramiento afectivo en el relato, (así) como de expresiones empáticas que den cuenta de reflexión moral y normativa que fijen en la actualidad un respeto irrestricto al valor de la persona humana en toda circunstancia, negando su rol en el delito, sin asumir que se enmarca en una ideología que promueve la violencia física”.
En ese mismo sentido, observaban riesgo de reincidencia debido a factores relacionados con “la toma de decisiones, control de impulsos, manejo adecuado de la ira, desarrollo de la empatía, además de requerir una evaluación específica sobre riesgo de conducta violenta”.
No obstante, el criterio del ejecutivo fue distinto, pues según informó Bío Bío, a contar del 24 de septiembre, y en función de un decreto exento firmado por el subsecretario de Justicia, Luis “El profe” Silva, el neonazi debería haber quedado en libertad.
“La barrida”
Los hechos por los cuales fue condenado ocurrieron el 22 de octubre de 2014 a las 21.30 horas, cuando una docena de neonazis agrupados en la célula “Legión 38” atacaron a seis punks que se encontraban en las afueras de un centro comercial, en la esquina de Pajaritos con Cinco de abril, golpeándolos con bates de béisbol, manoplas y cuchillos. Todas las víctimas resultaron lesionadas de diversa consideración.
Los neonazis habían estado previamente en un funeral y luego se fueron a beber a un sector conocido como “el callejón de los perros”, en Pudahuel, donde recordaron a otro miembro del grupo, también fallecido.
Fue en su honor que decidieron ir a hacer “una barrida” en la plaza de Maipú, eufemismo utilizado para ir a atacar a personas indefensas, idea que según se expuso en el juicio respectivo fue de Salas. Mientras iban en el pick up de una camioneta, según los testimonios que recogió la Brigada de Homicidios, Patricio Salas y otros iban gritando “¡Sieg heil!” y “¡vamos a matar punkys!”.
Salas, conocido como “Pato Cleta”, tenía 24 años, vivía en Quinta Normal y trabajaba como guardia de seguridad en un supermercado. A un costado de su cara tenía tatuado el número “88” (un conocido signo neonazi, que significa “HH”, o “Heil Hitler”) y en su frente tenía además tatuado un crucifijo, al igual como el que tenía Charles Manson en su frente.
Esa jornada andaba, como siempre, con un cuchillo carnicero de gran tamaño. En un bolso, además, portaba una pechera de carnicero, con el fin de justificar la tenencia del arma, en caso de ser controlado por Carabineros. Pese a que varios testigos incluso declararon que tras el ataque el conductor de la camioneta no aceptó que “Pato Cleta” subiera a esta, debido a la gran cantidad de sangre que tenía en sus manos y ropa, Salas negó haber cometido el ataque durante la reconstitución de escena y, luego, no declaró en el juicio.
Sin embargo, en el proceso quedó establecido, tanto por los testimonios de las víctimas como por los otros imputados, que “Pato Cleta” se ensañó contra la víctima fatal, Isaac Araya Herrera, un joven de 36 años y padre de dos hijos, quien recibió cuatro puñaladas en el abdomen al grito de “¡te tiraste, punkie culiao!”.
Solo por una casualidad no hubo dos muertos, pues otra de las víctimas recibió una puñalada sobre el corazón, pero la hoja del cuchillo chocó contra su teléfono celular.
La PDI dio prontamente con Salas, quien se andaba jactando en los círculos neonazis de ser el autor del asesinato de Araya y, además, al momento del ataque portaba un gorro que decía “Legión 38”.
De hecho, el arrepentimiento no formaba parte de los códigos del grupo, el cual enviaba mensajes por Facebook a la familia de la víctima, a quien se conocía coloquialmente como “Crustáceo”, en los cuales indicaban cosas como “Saludos a la familia del crustacio de Maipú, atentamente Legión 36 Skinheads” (decía uno de los mensajes, errando incluso en el número), “Nunca nos encontrarán manga de weones” y “fue bakán ver apuñalado al punky culiao ese del crustacio jah jah jah jah”.
Además de “Pato Cleta”, que terminó condenado a 13 años, otro sujeto, que estuvo prófugo por varios años, Cristopher Hidalgo, apodado “El Bestia”, fue condenado a 10 años. Otros cuatro neonazis recibieron penas menores. Por cierto, ese no fue el primer encuentro de Salas con la justicia. En su extracto de filiación figuran detenciones previas por tenencia de armas y municiones, en 2011, así como por riña en la vía pública, en 2013. Le faltaban aún 18 meses para terminar de cumplir su condena.