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	<title>El Mostrador &#187; Raúl Zarzuri</title>
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	<description>El primer diario digital de Chile - Noticias, reportajes, multimedia y último minuto</description>
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		<title>A propósito del quinto poder</title>
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		<pubDate>Sat, 01 May 2010 06:48:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Raúl Zarzuri</dc:creator>
				<category><![CDATA[Blogs y Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[Democracia y Desarrollo]]></category>
		<category><![CDATA[El Quinto Poder]]></category>

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		<description><![CDATA[¿Ahora la panacea es hacerlo de manera virtual? ¿Potenciando la ciudadanía digital? Esta es quizás una de las peores bromas de todas las que hemos visto en los últimos años.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En los tiempos que corren, se advierte como nunca la falta de espacios públicos para la deliberación democrática. Por eso hay que celebrar cada apertura de nuevas instancias de expresión y de participación, y el sitio <a href="http://www.elquintopoder.cl">elquintopoder.cl</a> se suma a los nacimientos que esperamos continúen.</p>
<p>Pero en medio de las celebraciones también es necesario decir que esos espacios de conversación política que intentaron e intentan abrir ciudadanos organizados desde hace algún tiempo, fueron observados con indiferencia e incredulidad desde el poder político y con menosprecio y rareza por el económico.</p>
<p>Mal que mal, durante 20 años se optó por privilegiar a los medios empresariales de derecha y no a fortalecer los medios ciudadanos o independientes. Para ello basta con revisar el reparto de la publicidad estatal y darse cuenta a quiénes se privilegiaron, cuestión que llevó a ciertos medios, como Punto Final, a poner un recurso de reclamación por la concentración del avisaje publicitario estatal en las dos grandes cadenas periodísticas del país, cuestión que la Corte Suprema acaba de rechazar, argumentando que la asignación deriva sobre la base de criterios de mercado y no vulnera las normas de la libre competencia. Se descarta entonces la aceptación del recurso, porque supondría que este tipo de asignación debería realizarse mediante una discriminación positiva para algunos medios, y esto sí vulneraría la libre competencia.</p>
<div class="news-quote alignleft">  <blockquote> ¿Ahora la panacea es hacerlo de manera virtual? ¿Potenciando la ciudadanía digital? Esta es quizás una de las peores bromas de todas las que hemos visto en los últimos años.</blockquote></div>
<p>Es evidente que frente a esta situación, el nacimiento de medios virtuales o el fortalecimiento de los sitios existentes -sean estos o no medios de comunicación- es algo relevante y necesario para aumentar los procesos de participación ciudadana y de democratización de nuestra sociedad, puesto que se convierten en canales para dar a conocer los discursos ciudadanos ausentes en el circuito oficial.</p>
<p>No sabemos si es bajo este supuesto que se instala el “elquintopoder”, al alero de la Fundación Democracia y Desarrollo que dirige el ex presidente Lagos. Lo que sí señalan es que se trataría de un espacio que intenta construir una comunidad orientada a estimular la participación ciudadana y la acción política; abierto al debate y construcción de ideas que se transformen en acciones concretas emprendidas por los usuarios, como también un espacio que permita conectar a la ciudadanía con los actores políticos.</p>
<p>Sin embargo, no deja de ser paradojal que las elites políticas tan desconectadas con la ciudadanía –son los comentarios que se han escuchado respecto del análisis precario que se ha realizado de la derrota por parte de algunos políticos-  repentinamente y casi como despertando de un sueño –o de una pesadilla- se den cuenta de la importancia de una ciudadanía que participe activamente en la vida democrática.</p>
<p>Así, quienes comienzan a rasguñar en las causas de la derrota y del estado actual de las cosas, reconocen haber dado la espalda a la ciudadanía, de no haber escuchado a la sociedad civil y entonces enarbolan la participación como una de sus banderas de lucha, pero ahora desde la oposición. Otros, más que preocuparse por reflexionar sobre la democratización del poder, están pensando en como ayudar y dar contención a quienes están viviendo la lejanía del poder.</p>
<p>Es en este escenario, donde causa cierta incomodidad leer sobre la “nueva ciudadanía y comunidad ciudadana” en elquintopoder.cl, porque precisamente quienes ejercieron el poder por 20 años, no tuvieron la voluntad política de establecer genuinos puentes con la ciudadanía, tampoco de abrir espacios de poder. Al revés, terminaron por encapsularse –el último ejemplo es el cónclave- y poniendo límites a una democracia que se fue empobreciendo y que sacralizó el consenso. Así, a medida que los gobiernos de la concertación comenzaron a cerrar puertas o sólo tenían oídos para escuchar los ecos de sus segundos pisos, se hizo cada vez más necesario encontrar instancias para debatir, opinar y disentir. Es posible que las organizaciones hayan perdido la cuenta de propuestas enviadas, de solicitudes de entrevistas respondidas por funcionarios de poder desconocido, de demandas que no fueron leídas, de número de caras lateadas cada vez que se insistía en la necesidad de participación.</p>
<p>Y entonces, ¿ahora la panacea es hacerlo de manera virtual? ¿Potenciando la ciudadanía digital? Esta es quizás una de las peores bromas de todas las que hemos visto en los últimos años. Es cierto que la democracia deliberativa en línea enriquece el debate público y que han cambiado las prácticas sociales y de ejercer política, pero ¿nuestras élites políticas no se habrán saltando algunos pasos antes de llegar al debate electrónico?</p>
<p>Tras haber despreciado el disenso y la deliberación en la esfera pública democrática, crear una virtual no sólo parece ser una mala broma, sino que además constata que la clase política actual no está dispuesta a apostar, de una vez por todas, por la confrontación de discursos y por un debate real entre los ciudadanos. O más grave aun, que todavía no son capaces de entregar poder, y mantienen un estilo que no deja espacios a las generaciones más jóvenes más allá de ofrecerles una instancia virtual. Y ojo, no es que las generaciones más jóvenes lo estén haciendo mejor. Pero es la porfía de seguir cometiendo los errores de siempre y ostentarlos, es lo que hace la diferencia.</p>
<p><em>*Alicia Sánchez comparte la autoría de esta columna.</em></p>
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		<title>Violencia escolar: la antesala de un destierro</title>
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		<comments>http://www.elmostrador.cl/opinion/2010/04/23/violencia-escolar-la-antesala-de-un-destierro/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 23 Apr 2010 06:49:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Raúl Zarzuri</dc:creator>
				<category><![CDATA[Blogs y Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[Bullying]]></category>

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		<description><![CDATA[A pesar de ciertos eventos de violencia que pueden ser catalogados como significativos, no se puede distorsionar la realidad de las escuelas y particularmente la de sectores populares, como espacios peligrosos.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>“Existe un alto nivel de alumnos que llevan armas a sus colegios” planteaba la alcaldesa de Huechuraba y apuntaba a un reportaje de televisión sobre una iniciativa que busca enfrentar la violencia en los colegios de la comuna, mediante la original idea de instalar detectores de metales para prevenir el ingreso de armas en los establecimientos y así también la violencia.</p>
<p>Lo primero que habría que señalar, es que debería hacerse una lectura más precisa de la encuesta que se aplicó a estudiantes de entre 5º básico y 4º medio del Centro Educacional de Huechuraba, porque se presta para malas interpretaciones por la falta de rigurosidad en la interpretación de las cifras. Lo primero, y considerando que el universo de la muestra fue de 362 alumnos, es que un 6% de los entrevistados reconoce haber llevado un arma al liceo. O sea, en números concretos, 21 niños.</p>
<div class="news-quote alignleft">  <blockquote> A pesar de ciertos eventos de violencia que pueden ser  catalogados como significativos, no se puede distorsionar la realidad de  las escuelas y particularmente la de sectores populares, como espacios  peligrosos.</blockquote></div>
<p>Por otra parte, un 4% reconoce haber usado un arma para pelear con un compañero. O sea, 14 niños. Entonces, no estamos frente a datos que permitan construir un discurso/espectáculo sobre la violencia con mayúscula en los establecimientos educacionales de la comuna. Tampoco se puede realizar un ejercicio donde se homologue el “visionado del porte de armas” que alcanza en la muestra a un 31% (“haber visto a un compañero armado dentro del colegio”), con “porte de armas”, cuestión que es algo totalmente distinto, y que sólo aumenta la alarma pública.</p>
<p>Supondremos que no ha sido mala intención y que todo es producto de una confusión a la hora de leer e interpretar cifras de porcentajes. Los números suelen jugar malas pasadas.</p>
<p>Habría que señalar también que no es que los porcentajes no sean significativos. De hecho lo son, en la medida que afectan a niños y jóvenes de carne y hueso, por lo tanto, no es un mero dato estadístico, sino que reflejan situaciones muchos más complejas, que deben ser leídas como indicadores o manifestaciones o síntomas de problemas muchos más profundos en la comuna en particular y nuestro país en general. Por lo tanto, se comete un error al considerar la violencia en los colegios como una causa. De hecho, entrevistado por CNN, el director del establecimiento en cuestión, señaló que las riñas entre los menores eran originadas por rencillas anteriores de sus familias, las cuales se reproducían en el espacio escolar.</p>
<p>La  violencia ha comenzado a aparecer como un “hecho casi cotidiano” en la sociedad chilena, cuestión que se puede observar en las violencias ejercidas sobre los niños y jóvenes, que según datos de UNICEF alcanzan porcentajes sobre el 75%. Por otra parte, hablar de la violencia no es sencillo y definirla tampoco. La violencia en la sociedad siempre ha existido, por lo que es difícil afirmar si hoy en día existe más violencia o no. Al parecer sí se puede señalar que la violencia hoy asume diversas caras, o sea, han cambiado sus manifestaciones y de hecho hoy debemos pluralizar el concepto a <em>violencias</em>, ya que sus expresiones son múltiples.</p>
<p>Por otra parte, los jóvenes viven en un sistema que es muy restringido culturalmente, legal, social y político, donde precisamente la imagen que se tiene de ellos es que no son suficientemente capaces de administrar su vida. Por lo tanto, gozan de pocas libertades y recursos, que lleva a la construcción de un cierto malestar entre los jóvenes que puede desencadenar en hechos violentos y que paradojalmente van a ser utilizados para tratarlos con menos respeto y más castigo (ver los intentos de penalizar el graffiti o la aplicación de ley de responsabilidad juvenil). Tampoco se puede olvidar que en casi todos los países, son los adolescentes y los adultos-jóvenes las principales víctimas y perpetradores de dicha violencia, lo cual no es posible de enfrentar aislado de otros comportamientos problemáticos, como por ejemplo la deserción escolar, el abuso de sustancias psicotrópicas, la violencia intrafamiliar, el maltrato infantil, etc.</p>
<p>Los pocos estudios en nuestro país respecto de la violencia escolar, señalan que el ser violentos o expresarse violentamente proporciona a los jóvenes formas de relacionarse que conforman un fuerte lazo social; de formas de ser; de construcción de una cultura emergente que se construyen positivamente en la vida social de los sujetos, entre otras cosas. En el fondo, la violencia puede ser vista como una forma de interacción social mediante la cual se va construyendo realidad con los modelos culturales de los cuales se dispone, por lo tanto, está dotada plenamente de sentido y no de sinsentido como se pretende mostrarnos.</p>
<p>La experiencia en países como Estados Unidos, Canadá, Gran Bretaña o los países nórdicos, nos muestran que la instalación de detectores de metales no soluciona el tema de la violencia, al contrario se incurre en nuevas formas de estigmatización. Este tipo de aparatos se instala siempre en escuelas donde estudian niños y jóvenes pobres, haciendo insuficientes este tipo de intervenciones.</p>
<p>Las intervenciones en el “primer mundo” privilegian los enfoques integrales, más que la prevención física, situacional o basada en la exclusión escolar; privilegian los enfoques más preactivos que los enfoques reactivos y punitivos; privilegian las visiones de una escuela como un sistema, sin dejar de lado al individuo, pero enfatizando las relaciones escuela y comunidad, escuela y familia, escuela y necesidades de los docentes, entre otros. Esto supone también, los aportes de otros profesionales de las ciencias sociales (psicólogos, trabajadores sociales, sociólogos, etc.) para construir una mirada más interdisciplinaria a la hora de  intervenir en realidades tan complejas como la violencia.</p>
<p>Hasta acá, está claro que estas realidades requieren ser  abordadas de manera multidimensional y, por sobre todo, como un asunto de relevancia pública, donde deben estar todos los actores sociales (Estado, autoridades locales, policías, sociedad civil, los niños y jóvenes, etc.) involucrados y comprometidos de manera activa en la búsqueda de soluciones eficaces e integrales para superar este problema, que más que un problema de violencia debería verse como una situación de (in)seguridad, lo cual evidentemente cambia la forma de enfrentar esta situación.</p>
<p>Por último, habría que señalar que las escuelas siguen siendo un lugar seguro, por lo tanto, a pesar de ciertos eventos de violencia que pueden ser catalogados como significativos, no se puede distorsionar la realidad de las escuelas y particularmente la de sectores populares, como espacios peligrosos. Esta situación llevaría a un discurso negativo y estigmatizador sobre estos espacios y los niños y jóvenes que los habitan, que hacen que se demonicen ciertas prácticas juveniles y espacios, donde el uso de la violencia es un recurso más o menos recurrente a nivel societal, pero no exclusivo de estos segmentos de edad ni de estos espacios.</p>
<p>La demonización y el estigma sobre la violencia puede transformarse en la antesala del destierro para un grupo significativo de jóvenes, dado que este concepto es un atributo profundamente desacreditador, que hace a sus portadores ser y sentirse extraños a los ojos de quienes se sienten normales; es alguien que no es “apetecible socialmente”, lo que puede reducir a una persona –en este caso los niños y los jóvenes- en un ser menospreciado, profundamente desacreditado, cuestión que nuestra sociedad debe evitar a toda costa. Así, no hay niños ni jóvenes “malos”, como tampoco hay escuelas que sean “malas”. Son lo que hemos construido como sociedad, nada más ni nada menos.</p>
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		<title>Y no todos eran delincuentes</title>
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		<pubDate>Sun, 14 Mar 2010 06:02:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Raúl Zarzuri</dc:creator>
				<category><![CDATA[Blogs y Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[Saqueos]]></category>
		<category><![CDATA[Terremoto en Chile]]></category>

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		<description><![CDATA[Una cuestión relevante respecto de los saqueos, y popularizado por los medios, fue el robo de objetos que no eran necesariamente de “primera necesidad” para una situación como esta.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Así dejaba entrever un matutino esta semana, en relación a quienes participaron de los saqueos principalmente en la ciudad de Concepción. Entonces, la pregunta que emerge es: ¿cómo se explica que una persona normal y corriente se sume a actos catalogados de vandálicos, en el marco de una masa, que cual onda telúrica recorrió saqueando los locales comerciales de algunas ciudades?</p>
<p>Una primera cuestión a relevar, es que el terremoto derribó inmediatamente todos los mecanismos de control que tenemos como sujetos sociales, haciendo saltar el autocontrol, la contención del grupo de referencia y el de la autoridad. Fruto de esto, aparecieron conductas que fueron catalogadas como irracionales por parte de los medios de comunicación, que nos traen de regreso a una vieja psicología social –aquella de Le Bon por mencionar algún autor-, la cual señala, que este tipo de acciones, son realizadas por sujetos y masas que actúan de manera irracional, permitiendo la emergencia de un cierto tipo de conciencia colectiva criminal, o como lo señalaba un viejo sociólogo Gabriel Tarde –aunque otros dirán que es más un psicólogo social-, un “sonambulismo social” o cierto tipo de “hipnosis colectiva”, que se transmite como una especie contagio social a través de los mecanismos de imitación desarrollados en la teoría de este autor y que desembocan en este tipo de actos. Sin embargo, habría que señalar, que no necesariamente se estaba frente a conductas irracionales, sino que estas se pueden entender como perfectamente racionales.</p>
<div class="news-quote alignleft">  <blockquote> Una cuestión relevante respecto de los saqueos, y popularizado por los medios, fue el robo de objetos que no eran necesariamente de “primera necesidad” para una situación como esta.</blockquote></div>
<p>Los individuos enfrentados a una situación catastrófica, tienen que dar sentido a su nueva realidad, cuestión que los conecta con mecanismos de sobrevivencia más primarios y miedos más atávicos, para lo cual, necesariamente tienen que recurrir a la construcción de un relato con una nueva racionalidad acorde a la situación existente que le permita sostenerse. Sin embargo, este nuevo relato o significación, estuvo teñido, de la desinformación, el miedo, la incertidumbre, la inseguridad entre otros, cuestión normal para este tipo de situaciones. Al parecer, muchos se sumaron a un relato que enfatizaba “la sobrevivencia”, posibilitando de esta forma, la emergencia de una masa o maremoto social que comenzó a moverse destruyendo todo a su paso, como fue lo ocurrió. Por lo tanto, se estaba frente a una decisión racional, fruto de un análisis que bordeaba la desesperación, donde el individuo, se permitió tomar decisiones y acciones riesgosas reñidas con lo normativo, cuestión que no realizarían como simples individuos comunes y corrientes, pero que en situaciones de incertidumbre son posibles de realizar. Esto es lo que también ha sido llamado desde la ciencia social, el “<em>comportamiento de rebaño</em>”, el cual, estudiado desde la psicología social y cierto enfoque económico, señala, que en situaciones extremas, la gente se deja llevar por la masa, conformando tumultos que pueden desembocar en actos altamente destructivos -cuestión que se acrecienta con la ausencia de un orden normativo- a través del llamado “contagio social” o “la imitación.</p>
<p>Una cuestión relevante respecto de los saqueos, y popularizado por los medios, fue el robo de objetos que no eran necesariamente de “primera necesidad” para una situación como esta. Sobre este punto, es interesante realizar una reflexión de cuáles eran –para algunos participantes en estos actos- las cosas de primera necesidad.  Si bien, la lógica dicta que en situación de destrucción, estas deberían ser aquellas que satisfagan las necesidades de subsistencia y sobrevivencia, evidentemente para otros, los electrodomésticos, los televisores de plasma o LCD, aparecían como necesarios. ¿Cómo se puede explicar esto? La respuesta para esto no es sencilla. Si bien, nuestro país tiene avances notables respecto de la superación de la pobreza y en la implementación de políticas sociales, todavía quedan muchas deudas pendientes. Así, ciertos sectores de la población -particularmente los más pobres-, ven como una parte de nuestra sociedad se ha beneficiado de los avances logrados, cuestiones que se manifiestan en la posesión de objetos que permiten visibilizar status. Esto ha generado sentimientos de frustración y rabia, frente a la imposibilidad de poseer estos objetos y alcanzar ese status deseado. Ciertamente, lo ocurrido en Concepción, nos lleva a preguntarnos, cuánta gente encontró en está situación la oportunidad de dotarse de bienes –que se suponen están la alcance de todos-  pero que ellos no tenían y que consideraban que eran de primera necesidad. Entonces, la cuestión es, ¿desde dónde o cómo se evalúa lo que es de primera necesidad? Esto vale para los sucesos de saqueo que ocurrieron en Santiago y que precisamente se dieron en comunas populares, donde no había situaciones de riesgo, pero quizás la rabia acumulada por está modernidad incompleta basada en el consumo, que no llega a todos los sujetos y espacios, también posibilitó este tipo de actos.</p>
<p>Mención aparte, es hablar de los “otros saqueos” ocurridos en Santiago y de los cuales nadie habló, y que los medios le restaron relevancia, pero que muestra, que en situaciones de catástrofe, los patrones conductuales y valóricos, se pueden invertir o poner entre paréntesis por un momento. Mucha gente de clase media y alta, acudió a los pocos supermercados abiertos en los días posteriores al sismo, y se llevaban carros y carros de agua y mercadería sin ninguna contemplación por los otros, los cuales se habían convertido en perfectos extraños. ¿Podemos llamar entonces también a esto un saqueo? Es posible distinguirlo del “otro saqueo”? Al parecer no. Ambos son saqueos, pero sin embargo, se cargó comunicacionalmente, los saqueos de los pobres o sujetos populares, alimentando así, la inseguridad que se vivió.</p>
<p>La <em>disolución del vínculo social</em>, nos podría ayudar a entender este tipo de situaciones también. Desde la recuperación de la democracia en nuestro país, se ha comenzado a vivir -producto del tránsito a la modernidad-, un proceso de individuación en los sujetos, que en muchos casos no los conecta con los otros. Esto, se acrecentó con la mantención de las políticas económicas neoliberales que se heredaron de la dictadura militar y que no se modificaron durante los gobiernos de la Concertación.  Así, se refuerza la instalación de una “sociedad de consumidores” como diría Bauman, que produce una “vida de consumo”, lo cual necesariamente tiene que realizarse individualmente, bajo las reglas del mercado, y donde prima, el deberse primero a uno mismo y después a los otros. Esto es precisamente lo que todavía no se masifica en las “ciudades pequeñas”, pueblos, villorrios, caletas, donde se mantienen ciertos imperativos de esa vieja comunidad, que quizás les permitió sortear la emergencia de “masas y turbas saqueadoras”.</p>
<p>Para cerrar estas líneas, hay que señalar que estas no pretenden ser un ejercicio comprensivo acabado respecto de los hechos ocurridos, particularmente en Concepción, Talcahuano y Santiago.  Evidentemente, se pueden introducir muchos más elementos que los que acá se exponen. Por otro lado, tampoco se ha escrito para reducir el impacto de los hechos, o minimizar las acciones emprendidas por algunas personas, sólo señalar que los que participaron (se insiste, de todas las clases sociales), no eran todos delincuentes y las explicaciones, tienen que considerar los extraordinarios hechos (terremoto y maremoto) que derribaron todo tipo de control.</p>
<p>Por otra parte, algún discurso que ha transitado por estos días sobre la pérdida de valores o de cierta moral, debería ser matizado. No se puede hablar, que debido a cierto accionar conductual en una situación extremadamente compleja, las reacciones supongan individuos faltos de valores, amorales o irracionales. Se ha dicho en párrafos anteriores, que en situaciones donde impera la sobrevivencia del individuo -como pudo haber sido el relato que construyen cientos de personas- los aspectos normativos, valóricos y conductuales entronizados por las instituciones socializadoras, son puesto entre paréntesis o se suspenden.</p>
<p>Por último, habría que señalar, que este tipo de acción conductual desnuda también las grandes diferencias sociales existentes todavía en nuestro país, que imposibilitan la construcción de un tipo de cohesión social que sea sólida. Evidentemente, que en países donde las diferencias en la estratificación social son menores, quizás no hubiese ocurrido, o hubiesen sido menores, pero este tipo de situaciones se ha visto también –y no es una excusa- en países como Estados Unidos, respecto por ejemplo del huracán Katrina.</p>
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		<title>La segunda vuelta y la aritmética electoral</title>
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		<pubDate>Fri, 01 Jan 2010 05:48:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Raúl Zarzuri</dc:creator>
				<category><![CDATA[Blogs y Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[Concertación]]></category>
		<category><![CDATA[Eduardo Frei Ruiz-Tagle]]></category>
		<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[Sebasti]]></category>
		<category><![CDATA[Sebastián Piñera]]></category>
		<category><![CDATA[Segunsa Vuelta]]></category>

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		<description><![CDATA[Podemos entender la votación de Frei como la crónica de una muerte anunciada y no sólo de él, si no también del conglomerado oficialista. La sensación que queda, es que estamos frente a un candidato y a un conglomerado que está muerto en vida, y que ni el mejor guión de George A. Romero -el padre del cine de “los muertos vivientes/zombies”- se lo podría imaginar.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong> </strong></p>
<p>Lo primero que queda claro de esta elección, es que la Concertación tal cual la conocemos ha dejado de existir. Y es el cierre de una situación que comenzó a manifestarse hace 10 años atrás, cuando al término del gobierno de Frei, las sucesivas elecciones presidenciales (Lagos y Bachelet) comenzaron a mostrar un declive en las preferencias electorales de este conglomerado. Un dato no menor, es que esto comienza con el gobierno de Eduardo Frei, quién ha sido el único presidente de la Concertación que ha terminado su período con una baja considerable de popularidad, la cual no se correspondió con la votación que obtuvo para ser Presidente.</p>
<p>Una segunda cuestión a considerar, es la extraordinaria votación que obtuvo Marco Enríquez-Ominami. Que un candidato independiente a la presidencia logre un 20% es muy significativo, y muestra que hay espacio para un tipo de pensamiento más crítico sobre la forma de hacer y vivir la política en nuestro país. Por lo tanto, se puede pensar que es posible introducir nuevos aires, cuestión difícil pero no imposible. Sin embargo, hay que poner dos puntos de atención sobre esto: el fracaso de la lista parlamentaria que minimiza de alguna forma la alta votación obtenida, y por otro, hay que ver la capacidad efectiva que se va a tener para articular un referente que congregue a “los hijos de Marco” que sea lo suficientemente atractivo para retener y mantener a un porcentaje significativo de personas que votaron por él, dado lo heterogéneo de su voto, referentemente que se debería ubicar dentro de lo que se puede denominar “izquierda progresista”, pero que abre la interrogante de cuánto de izquierda y progresista tendría y a donde se irán los sus votos.</p>
<p>Ad-portas tenemos entonces, una segunda vuelta que se transformará en la “madre de todas las batallas”. La tarea más difícil la tiene evidentemente Frei, que debe remontar una diferencia de 14,4 puntos porcentuales sobre Piñera sólo para empatar. Esa diferencia disminuye si se incluye la votación obtenida por Arrate (6,21%, que está por verse si se traspasa completa), lo cual arroja un 35,83% de preferencias para el candidato oficialista, frente al 44,03% que alcanzó el candidato opositor. Más aún, si Frei quiere llegar a ser presidente, debe sumar mínimo un 14,2% más de votos. Al parecer el 14% sería el porcentaje maldito del candidato oficialista, tal como el 29% que alcanzó el domingo 13, que es similar a la cifra de popularidad que alcanzó al final de su gobierno. Como dicen en el mundo del cine, nunca segundas partes son buenas.</p>
<div class="news-quote alignleft">  <blockquote> Podemos entender la votación de Frei como la crónica de una muerte anunciada y no sólo de él, si no también del conglomerado oficialista. La sensación que queda, es que estamos frente a un candidato y a un conglomerado que está muerto en vida, y que ni el mejor guión de George A. Romero -el padre del cine de “los muertos vivientes/zombies”- se lo podría imaginar.</blockquote></div>
<p>Pero como la aritmética electoral da para mucho, por ahí surgen algunas tesis favorables a Frei que no resisten análisis. Una de estas, señala que la base a considerar para el análisis de posibles escenarios en una segunda vuelta para la  Concertación, son  los resultados obtenidos en las parlamentarias (44,4%) y no la de presidentes. Como es sabido, un porcentaje de los votantes en las parlamentarias vota por la persona como candidato, no por el conglomerado o partido que este representa, o sea, tenemos un voto personalizado que es transversal en muchos casos (vasta ver el caso de Carlos Montes en La  Florida por ejemplo), y que no es transferible a las presidenciales, por lo tanto, no se puede tomar seriamente este porcentaje para la planificación de una segunda vuelta, ya que hay que descontar unos buenos puntos porcentuales, que nos aproximarían a la sumatoria de Frei y Arrate antes señalada.</p>
<p>Otros calculan y señalan, que la sumatoria de votos de Frei, Arrate y Marco -que da un 56%- es la expresión del cambio o progresismo anti-derecha y anti Piñera, y por lo tanto sería el piso a conquistar por el candidato concertacionista. Otro error, ya que el análisis de algunas encuestas muestran, que dentro del voto de Marco hay por lo menos un tercio (6,6%) que pasaría a Piñera, cuestión que ya se está viendo con la integración de algunos insignes liberales que estaban con Marco al candidato opositor (Fontaine y Bellolio por ejemplo), por lo tanto una simple resta deja a Frei con un 49,4%. Habría que considerar también que al interior de la votación de Marco, hay un núcleo muy duro (cerca del 4% o 5% si es que no es más) que sencillamente no van a votar por Frei y menos por Piñera, o sea, que van a anular su voto. Es un voto, que podríamos llamar “ilustrado”, que tomó la decisión al inicio de esta campaña presidencial, de anular el voto si Marco no pasaba a segunda vuelta, ya que Frei y Piñera aparecen como más de lo mismo; no representan para nada el famoso cambio del cual hablan. Así que este 4% o 5% que no se va a traspasar a Frei, será el que decida la elección del 17 de enero, por lo tanto, si hacemos una nueva resta, nuevamente no dan los números para el candidato oficialista.</p>
<p>Obviamente que para Piñera el escenario es mejor, ya que si un tercio de la votación de Marco se va con él (6,6%), y se toma como base el 44,03%  obtenido este domingo, obtendría un 50,9%, suficiente para hacerse de la presidencia.  Hay que señalar también, que las interpretaciones que señalan que Piñera ya recogió la votación de Marco  no resisten análisis, dado que la votación obtenida por el empresario el 2006 en segunda vuelta, fue cercana al 47%, tres puntos porcentuales menos que las del 13 de diciembre pasado. Por lo tanto Piñera no ha alcanzado su votación histórica, ni la de la derecha tampoco, ya que en las elecciones del 2000, en segunda vuelta, Lavín obtuvo un 48,69% de los votos, siendo este el piso del candidato opositor y por lo tanto requeriría de 2 o 3 puntos porcentuales más en este escenario.</p>
<p>Entonces, quién tiene que subir más y esforzarse por convencer a un porcentaje significativo del electorado, evidentemente es el candidato oficialista, quien tiene que transitar un camino cuesta arriba y lleno de baches (por ejemplo, Piñera ganó en todas las regiones del país), por lo que tendrá que utilizar una muy buena 4&#215;4 para sortear precisamente ese camino, y un muy buen discurso que permita ver señales de cambio, que convenza al electorado indeciso y que votó por Marco especialmente, aunque también debe fijar sus mirada en los votantes nulos y blancos.</p>
<p>Ahora, si la aritmética electoral fuese suficiente, evidentemente que Piñera ya sería presidente. Por otro lado, si consideráramos la “tradición electoral” que se ha mantenido hasta ahora en las últimas 2 elecciones presidenciales, donde el candidato que ha ganado la primera vuelta ha sido elegido presidente en la segunda, Piñera se alzaría con el triunfo. Pero como en política nunca nada está definitivamente escrito, y hemos visto levantarse cadáveres de su tumba, todavía tenemos que esperar.</p>
<p>Podemos entender la votación de Frei como la crónica de una muerte anunciada y no sólo de él, si no también del conglomerado oficialista. La sensación que queda, es que estamos frente a un candidato y a un conglomerado que está muerto en vida, y que ni el mejor guión de George A. Romero -el padre del cine de “los muertos vivientes/zombies”- se lo podría imaginar. Aun si ganará Frei, tendríamos un gobierno de dirigentes zombies, muertos en vida, porque la época gloriosa de la  Concertación llego a su fin, pase lo que pase en esta segunda vuelta.</p>
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