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Del caso Hermosilla a la destitución de jueces: el año sin freno de Manouchehri y Cicardini PAÍS

Del caso Hermosilla a la destitución de jueces: el año sin freno de Manouchehri y Cicardini

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Aunque no exentos de polémicas ni de tensiones internas dentro de su propio sector, los diputados del Partido Socialista cierran el año tras un triunfo electoral y consolidados como una de las duplas más influyentes del oficialismo.


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
Tras un 2025 marcado por ofensivas judiciales, acusaciones constitucionales, polémicas internas y choques políticos de alto voltaje, Daniel Manouchehri y Daniella Cicardini cierran el año con triunfos electorales contundentes y validados por la ciudadanía, consolidados como una de las duplas más influyentes y disruptivas del oficialismo, capaces de incomodar tanto a la oposición como a su propio sector mientras se instalan con fuerza en el mapa político nacional.
Desarrollado por El Mostrador

Si algo quedó claro en 2025 es que Daniel Manouchehri y Daniella Cicardini no pasaron inadvertidos. Muy por el contrario: la dupla socialista cerró el año como uno de los binomios más visibles del oficialismo, protagonizando un calendario político intenso, marcado por ofensivas judiciales, acusaciones constitucionales, triunfos electorales y, al cierre del año, reconocimiento ciudadano y consolidación de su posicionamiento estratégico. Tampoco estuvieron exentos de polémicas y también cierran el año con choques internos dentro del partido.

Fue un año intenso, incómodo para muchos y, para ellos, decisivo.

El caso Hermosilla como punto de partida

El año arrancó con ambos en la primera línea del caso Hermosilla, donde actuaron como querellantes y rostros políticos de la cruzada contra la corrupción en el Poder Judicial. En marzo celebraron la decisión de la Corte de Apelaciones de revocar el arresto domiciliario del abogado y enviarlo nuevamente a prisión preventiva hoy nuevamente en la cautelar domiciliaria. Para Manouchehri, su libertad era “un insulto a la justicia”; para Cicardini, un “peligro para Chile”.

Desde ahí no aflojaron. En junio, durante la reformalización del caso, apuntaron directamente al exministro Andrés Chadwick, exigiendo que aclarara su rol en redes de tráfico de influencias y posibles pagos en efectivo vinculados a proyectos inmobiliarios en la arista Parque Capital. El tono fue frontal, sin eufemismos, y volvió a ponerlos en el centro de la discusión política.

Cabe mencionar que Andrés Chadwick estaba en calidad de imputado en la mencionada arista del caso Hermosilla, pero el equipo investigador ya tomó la decisión de no formalizarlo. Eso sí, nuevos antecedentes analizados por la Fiscalía mantienen abierta la posibilidad de una eventual formalización del exministro del Interior, en la investigación que también involucra al ex Fiscal Regional Metropolitano Oriente, Manuel Guerra.

Acusaciones constitucionales y jueces destituidos

Pero, para los diputados socialistas, el flanco judicial no se quedó solo en declaraciones. Durante 2025 impulsaron acusaciones constitucionales que terminaron con tres altos magistrados fuera del Poder Judicial: Ángela Vivanco, Antonio Ulloa y, en diciembre, el ministro de la Corte Suprema Diego Simpertigue.

La destitución de Simpertigue fue simbólica. Cerró el año con la señal más potente de su ofensiva: el Senado aprobó su remoción por notable abandono de deberes, en un caso que volvió a cruzar viajes, fallos judiciales y vínculos con abogados hoy en prisión preventiva. “Nadie está por encima de la ley”, repitieron ambos, ya con la experiencia acumulada de dos acusaciones exitosas previas.

El caso Araya

Pero el año no fue solo de avances. En noviembre estalló otro flanco: un reportaje reveló un presunto pago de $1,7 millones al diputado republicano Cristián Araya, en pleno trámite de la acusación contra Ulloa, junto con la entrega de antecedentes para desprestigiar a Manouchehri y Cicardini.

La reacción fue inmediata. Denuncias públicas, querella ante la Fiscalía y acusaciones directas a redes que según ellos buscaban intimidarlos. “No nos van a hacer retroceder”, dijo Manouchehri. Días después formalizaron la ofensiva judicial, pidiendo investigar cohecho, soborno y tráfico de influencias, y apuntando sin rodeos al Partido Republicano y a José Antonio Kast.

Triunfos electorales

En paralelo, llegó el veredicto de las urnas. Y fue categórico.

Cicardini dio el salto al Senado por Atacama, superando con holgura a Yasna Provoste (DC) con quien luego protagonizaría un choque político y permitiendo que su lista se quedara con los dos cupos regionales. En Coquimbo, Manouchehri obtuvo más de 92 mil votos, fue primera mayoría y arrastró a buena parte de su lista, provocando un remezón en Chile Vamos y dejando a RN sin representación.

Los resultados confirmaron algo que ya se venía insinuando: su estilo confrontacional no solo no los debilitó, sino que fortaleció su capital político.

Choques internos

El cierre del año, sin embargo, también trajo un conflicto inesperado dentro de la coalición gobernante.

En noviembre, lo que partió como una disputa silenciosa por un cupo oficialista al Senado en Atacama terminó estallando en un cruce político interno. Todo se desató el 10 de ese mes, cuando en plena acusación constitucional contra el exjuez Antonio Ulloa, Manouchehri sugirió que la senadora Provoste era parte de la red de influencias del caso Hermosilla, apuntando a conversaciones “informales” con el magistrado.

La reacción fue inmediata: Provoste contraatacó poniendo en el centro al alcalde de Copiapó, Maglio Cicardini padre de la diputada Daniella Cicardini y recordó las investigaciones que pesan sobre el municipio por fraude al fisco, intervencionismo electoral y millonarias licitaciones cuestionadas.

Con allanamientos, denuncias penales de vecinos, reproches de Contraloría y acusaciones cruzadas, los Cicardini redoblaron la apuesta denunciando una “campaña sucia” y vinculando a Provoste con la red Hermosilla. Luego la Fiscalía de Atacama salió a rechazar tajantemente cualquier nexo con esa trama.

Y en el último día del año, en un episodio no tan inédito en el PS, el senador Fidel Espinoza solicitó el desafuero de Manouchehri por injuria grave. El partido quedó incómodo, dividido entre el rechazo a judicializar disputas políticas y el respaldo a uno de sus principales liderazgos emergentes.

Finalmente, la colectividad cerró filas. El PS respaldó públicamente a Manouchehri, defendió su actuar en la lucha contra la corrupción y advirtió que intentar silenciar a quienes enfrentan redes de poder es un mal precedente para la democracia.

Monitor de liderazgos

Como telón de fondo, el Monitor de Liderazgos Políticos de Datavoz terminó de ponerle sello al año: Manouchehri fue identificado como el principal liderazgo emergente con evaluación positiva del país, seguido de cerca por Cicardini.

Así, el 2025 se cierra con la dupla socialista instalada en el centro del debate nacional. Con costos, con polémicas y con enemigos, pero también con resultados concretos: jueces destituidos, investigaciones abiertas, triunfos electorales históricos y un posicionamiento que ya no se limita a la denuncia, sino que los proyecta como actores clave del mapa político que viene.

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