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Hay registros desde el siglo XIX: Tornado de Estación Central no es el primero que azota a Santiago
Chile es un país que ha tenido tornados en su historia con relativa frecuencia. Sin ir más lejos, en julio un fenómeno de estas características cruzó El Carmen y San Ignacio, en la región de Ñuble, con daños materiales y un herido; en Puerto Varas, en 2025, otro tornado arrasó el centro del pueblo.
Entre los múltiples efectos que dejó el sistema frontal de este martes 13 sobre Santiago, uno de los más llamativos fue un pequeño tornado.
La Dirección Meteorológica de Chile determinó que el fenómeno, que se dejó ver en la comuna de Estación Central, cerca del Terminal de Buses. Los análisis preliminares indican que “podría corresponder a un tornado categoría EF0, la de menor intensidad en la escala Fujita Mejorada”. Esto es, en términos de velocidad, representa vientos de entre 105 y 137 kilómetros por hora en nubes tornádicas.
La existencia de registros audiovisuales es novedosa, siendo el más destacado un torbellino que se posó sobre el rodoviario, llevándose techos y otros elementos a los aires. Sin embargo, no es el primer tornado que ha ocurrido en Santiago.
Em 1893, el académico francés Alphonse Nogues reportó un evento de estas características en la revista científica Actes de La Societé Scientifique Du Chili. Según el profesor de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, el 14 de mayo de ese año un tornado se generó en Conchalí, en ese entonces un fundo y chacra perteneciente al médico José Joaquín Aguirre, político y rector de la Universidad de Chile.
“El torbellino tenía un movimiento de traslación norte-sur. Su diámetro debió ser muy pequeño, de 25 a 35 metros aproximadamente. Su velocidad debió ser muy considerable: derribó 28 pilares de mampostería” que sostenían un parral, indicó Nogues.
“Aún continuando su movimiento de traslación norte-sur, pasó las viviendas, dio marcha atrás y rompió los árboles del primer patio, finalmente quitó y se llevó a una distancia aproximada de 100 metros la reja de madera que cierra la puerta de entrada a la casa”, añadió.
Pese al trayecto y la potencia del tornado, los daños solo fueron materiales. El académico galo sumó que una mujer tuvo que agarrarse como pudo para no salir volando desde el patio de una casa conchalina.
“Los árboles no fueron arrancados de raíz, como ocurre a veces con los fenómenos ciclónicos, sino quebrados o cortados a pocos metros del nivel del suelo”, finalizó el académico.
Asimismo, Chile es un país que ha tenido tornados en su historia con relativa frecuencia. Sin ir más lejos, en julio un fenómeno de estas características cruzó El Carmen y San Ignacio, en la región de Ñuble, con daños materiales y un herido.
En 2019, una tromba marina reconvertida en tornado arrasó Talcahuano y Concepción, dejando dos muertos y decenas de heridos. En esta última ciudad se registró el fenómeno más mortífero en Chile, cuando 27 personas murieron tras los vientos que cruzaron de sureste a noroeste el centro penquista.
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