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Influyente periodista argentino advierte tensión con Chile por Malvinas y “espíritu antichileno”
Carlos Pagni analizó el conflicto por un buque chileno que viajará a las Malvinas y las propuestas para revisar tratados de inversión con Chile. En su programa Odisea Argentina, advirtió sobre una creciente tensión parlamentaria y la radicalización del discurso político trasandino.
El influyente periodista y analista político argentino Carlos Pagni advirtió sobre el surgimiento de un creciente clima de tensión con Chile a raíz de la disputa por las Islas Malvinas/Falklands, en medio de las iniciativas impulsadas en Argentina para sancionar a empresas vinculadas con la explotación petrolera del archipiélago y de los cuestionamientos al próximo viaje de un buque chileno hacia ese territorio.
Durante su editorial del lunes 19 de octubre en el programa “Odisea Argentina”, emitido por LN+, Pagni dedicó parte de su análisis a las repercusiones diplomáticas y comerciales que podría generar una nueva legislación argentina relacionada con Malvinas, especialmente por sus eventuales efectos sobre Chile y otros países.
El periodista sostuvo que la controversia ha comenzado a extenderse desde la explotación de recursos naturales en el Atlántico Sur hacia las relaciones bilaterales, con propuestas que incluso apuntan a modificar acuerdos económicos vigentes entre Santiago y Buenos Aires.
“Todo esto se proyecta a otra dimensión conflictiva que el canciller Quirno está tratando de moderar con mucha prudencia: un conflicto con Chile”, afirmó Pagni, en referencia al ministro de Relaciones Exteriores argentino, Pablo Quirno.
Uno de los antecedentes centrales de la controversia es el viaje previsto entre el 10 y el 14 de noviembre del buque Danstar, perteneciente a una empresa logística chilena, que se trasladaría desde Valparaíso hasta las Islas Malvinas.
Según explicó el periodista, las dudas en Argentina se relacionan con la naturaleza de la carga que transportará la embarcación. “La discusión es qué llevará. Los chilenos dicen que transportará mercadería común para que la consuman los isleños, como siempre. Desde la Argentina hay quienes plantearon la incógnita respecto a si puede ser que lleve insumos para la explotación petrolera”, señaló.
Pagni también abordó las diferencias jurídicas que han surgido respecto de la posibilidad de que Argentina inspeccione la embarcación durante su trayecto.
En ese contexto, recordó la existencia del Tratado de Paz y Amistad suscrito entre Chile y Argentina en 1984, cuyo artículo décimo contempla disposiciones sobre la navegación por el estrecho de Magallanes y aguas vinculadas a su salida hacia el Atlántico. “Los chilenos responden que la Argentina no tiene derecho alguno a inspeccionar el barco”, sostuvo.
El analista agregó que la controversia ha motivado reacciones en el Congreso chileno, señalando que la Cámara de Diputados estableció siete resoluciones preventivas frente a eventuales actuaciones argentinas.
Sin embargo, advirtió que las tensiones no se limitan al desplazamiento de una embarcación, sino que también han comenzado a expresarse en el debate parlamentario argentino. “Al mismo tiempo, se activa en la Argentina una especie de tensión, sobre todo parlamentaria, respecto de Chile”, afirmó.
En particular, Pagni mencionó al diputado peronista Guillermo Michel, exdirector de Aduanas durante la administración de Alberto Fernández, quien ha planteado medidas que irían más allá de una eventual fiscalización de embarcaciones.
Según explicó, Michel propone revisar determinados mecanismos de protección de las inversiones chilenas, acuerdos tributarios destinados a evitar la doble imposición y tratados de inversión entre ambos países.
El periodista advirtió que estas propuestas podrían profundizar las diferencias bilaterales, al trasladar la controversia por Malvinas hacia ámbitos económicos y comerciales que involucran directamente a Chile.
“Empieza a haber un espíritu antichileno”, sostuvo Pagni, al describir el clima político que, a su juicio, comienza a instalarse en determinados sectores argentinos.
El analista también señaló que existen interpretaciones sobre eventuales vínculos entre estas posiciones y sectores de las Fuerzas Armadas argentinas, aunque presentó esas relaciones como hipótesis y no como hechos acreditados.
En ese marco, recordó la histórica rivalidad que ha existido entre sectores militares de ambos países y advirtió que la controversia podría verse amplificada por el discurso político.
Pagni mencionó además un episodio que involucró al ministro de Vivienda y Urbanismo de Chile, Iván Poduje, quien calificó de “loco” al presidente argentino Javier Milei.
Según el periodista, las declaraciones no recibieron una respuesta pública desde el Gobierno argentino, mientras que el secretario de Estado chileno habría sido objeto de un llamado de atención.
El análisis se produjo en un escenario en que los gobiernos de José Antonio Kast y Javier Milei han manifestado cercanía política, pero enfrentan diferencias respecto de las relaciones comerciales con las Islas Malvinas.
La controversia se relaciona con las actividades económicas que mantienen empresas chilenas con el archipiélago, administrado por el Reino Unido y cuya soberanía es reclamada por Argentina.
En septiembre, Kast reafirmó el respaldo histórico de Chile a la reclamación argentina de soberanía, mientras que posteriormente autoridades de su administración defendieron la posibilidad de que empresas privadas chilenas mantuvieran relaciones comerciales con las islas.
En su editorial, Pagni vinculó el aumento de las tensiones con una iniciativa legislativa argentina destinada a sancionar a quienes participen o colaboren con la explotación de petróleo en aguas que Buenos Aires considera parte de su jurisdicción.
La propuesta, según explicó, contempla castigos no solo para las empresas que desarrollen directamente las operaciones petroleras, sino también para quienes les proporcionen servicios, financiamiento o facilidades comerciales.
Esto podría alcanzar a compañías internacionales que operan en distintos mercados, incluyendo aquellas que mantienen negocios en Argentina.
El periodista advirtió que la amplitud de las disposiciones genera inquietud entre empresas y gobiernos extranjeros, particularmente por sus eventuales consecuencias para compañías estadounidenses.
Según su análisis, una de las dificultades radica en que la aplicación de las sanciones quedaría en manos del Poder Judicial argentino, lo que permitiría iniciar acciones contra empresas cuya vinculación con las operaciones petroleras en Malvinas pudiera ser considerada indirecta.
Pagni cuestionó también la radicalización del discurso político en torno al archipiélago, especialmente las posiciones expresadas por Santiago Caputo, asesor del presidente Milei.
El periodista sostuvo que el entorno del asesor ha comenzado a incorporar argumentos religiosos y de seguridad nacional a la reivindicación argentina sobre Malvinas, desplazando el debate desde sus fundamentos históricos y jurídicos hacia una confrontación de carácter ideológico.
En ese contexto, criticó que el proyecto legislativo incluya disposiciones relacionadas con campañas de desinformación e intervención extranjera en procesos electorales, materias que, a su juicio, exceden el conflicto territorial con el Reino Unido.
El analista advirtió que este tipo de instrumentos podría tener consecuencias más amplias para el funcionamiento institucional argentino y que sus disposiciones podrían permanecer vigentes incluso después de un cambio de gobierno.
Más allá del conflicto con Chile, Pagni situó estas tensiones dentro de un escenario internacional marcado por las guerras en Medio Oriente y Ucrania, el aumento de los precios de los combustibles y la incertidumbre financiera.
El periodista sostuvo que la situación global está afectando a distintas economías y genera presiones sobre los gobiernos, especialmente por el encarecimiento de la energía y las dificultades para recuperar el poder adquisitivo de la población.
En el caso argentino, abordó además las dificultades del programa económico de Milei, el comportamiento de la inflación y el aumento del riesgo país. Para ilustrar las diferencias entre economías latinoamericanas, comparó la evolución reciente del indicador de riesgo soberano.
Según las cifras que expuso, Argentina pasó de 592 a 648 puntos básicos desde el 9 de octubre, mientras que Chile registró un incremento de apenas dos puntos, hasta alcanzar los 96.
“Chile, que siempre es la niña bonita, aumentó dos, y llegó a 96”, señaló, al destacar la diferencia entre ambos países frente a la percepción de riesgo de los mercados financieros.
El periodista contrastó estas cifras con las de Brasil, Colombia y México, para sostener que Argentina enfrenta un problema particular de confianza financiera que no puede explicarse únicamente por la incertidumbre internacional.
En su análisis, Pagni situó así la tensión con Chile como uno de los efectos regionales de la disputa argentina por Malvinas, en un contexto en que las propuestas legislativas, las posiciones de distintos sectores políticos y el próximo viaje de una embarcación chilena podrían abrir nuevos puntos de controversia entre ambos países.
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