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Pérez de Arce critica liderazgo de Kast: “Se ve frecuentemente decepcionando las expectativas”

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En Al Pan Pan, el investigador de Faro UDD Rodrigo Pérez de Arce sostuvo que Kast privilegia las lealtades personales en su gabinete, lo que explicaría su respaldo al ministro Fernando Rabat. Advirtió que el estilo de conducción presidencial está generando decepción ciudadana.


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
El abogado e investigador de Faro UDD Rodrigo Pérez de Arce analizó en Al Pan Pan de El Mostrador el respaldo de José Antonio Kast al ministro de Justicia, Fernando Rabat, tras la polémica por las 56 rebajas de condena a sentenciados por delitos sexuales contra menores. Afirmó que el Presidente conformó un gabinete basado en lealtades personales y que pedir la renuncia del ministro implicaría asumir una responsabilidad que el Ejecutivo busca evitar. También cuestionó su falta de involucramiento en la gestión cotidiana.
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El abogado, magíster en Sociología e investigador asociado de Faro UDD, Rodrigo Pérez de Arce, cuestionó el estilo de conducción del Presidente José Antonio Kast y sostuvo que su decisión de respaldar al ministro de Justicia, Fernando Rabat, en medio de la controversia por las rebajas de condena a 56 sentenciados por delitos sexuales contra menores, responde a un gabinete construido sobre la base de lealtades personales.

En entrevista con Al Pan Pan de El Mostrador, el analista abordó las consecuencias políticas que podría enfrentar el Mandatario por mantener al secretario de Estado, pese a los cuestionamientos que han surgido desde la oposición y a las críticas por las decisiones adoptadas por el Ministerio de Justicia.

El ministro descartó renunciar y manifestó su intención de continuar durante todo el mandato presidencial. “Espero acompañar al Presidente durante cuatro años”, afirmó. Asimismo, reconoció que los decretos ya habían sido ejecutados y que “lo más probable” era que las personas beneficiadas se encontraran en libertad.

Sobre las críticas a las resoluciones, Rabat admitió que el procedimiento no contempló suficientemente a quienes fueron víctimas de los delitos.

“La ejecución de la medida me ha advertido que lo que realmente acá faltó fue una mayor consideración a la situación de la víctima, que no está regulada en la legislación”, señaló.

Pese a estas explicaciones, sectores de la oposición continúan evaluando la posibilidad de impulsar una acusación constitucional contra el titular de Justicia.

Consultado sobre las razones que explicarían la permanencia de Rabat, Pérez de Arce planteó que la respuesta debe buscarse en la forma en que Kast organizó su equipo de gobierno y en la importancia que atribuye a los vínculos personales con sus colaboradores.

“A ver, para entender el escenario, el gabinete que armó el presidente es un gobierno centrado en las lealtades personales. Entonces él privilegia sobre todo la afinidad que tienen sus ministros, sus subsecretarios con José Antonio Kast como persona”, afirmó.

Desde esa perspectiva, sostuvo que el Mandatario tendría dificultades para desprenderse de un integrante de su gabinete con quien mantiene una relación de confianza.

“Y por lo mismo, creo, sería mucho pedirle a él que queme a un ministro con el cual tiene esta lealtad personal”, agregó.

El investigador aclaró que su análisis buscaba explicar el comportamiento del Ejecutivo, sin necesariamente justificarlo como la mejor respuesta política frente a la crisis.

“Ya no digo que esto sea el camino para proceder, pero creo que es un poco la explicación para sostener”, señaló.

Pérez de Arce también planteó que una eventual salida del ministro de Justicia obligaría al Gobierno a reconocer una responsabilidad política por las rebajas de condena, algo que, a su juicio, la administración no estaría dispuesta a hacer.

“Porque además pedirle la renuncia, por ejemplo, al ministro implicaría asumir una responsabilidad que yo creo que el gobierno no está dispuesto a asumir”, sostuvo.

El analista vinculó esa decisión con el estilo de liderazgo que ha desarrollado Kast desde su llegada a La Moneda, caracterizado, según su evaluación, por una conducción centrada en las orientaciones generales, pero con menor participación en el funcionamiento cotidiano de los ministerios.

“Y también tiene que ver con el estilo que ha cultivado José Antonio Kast, un presidente que no está, digamos, en el día a día de su gobierno, que tira líneas macro respecto a cómo tiene que funcionar, pero que no está en el micromanagement del gabinete”, explicó.

Para Pérez de Arce, esta forma de ejercer la Presidencia genera dificultades frente a las expectativas que existían sobre la capacidad del Ejecutivo para abordar los problemas que prometió resolver.

El investigador advirtió que la distancia del Mandatario respecto de la gestión cotidiana de su administración puede traducirse en una percepción de falta de control político sobre las decisiones adoptadas por sus colaboradores.

“Y eso yo creo que para las expectativas que había para el control de los problemas o enfrentar los problemas que prometió enfrentar el gobierno, es un problema muy grande porque se ve frecuentemente decepcionando expectativas”, afirmó.

En esa línea, sostuvo que las dificultades del Gobierno no se limitan a episodios de gestión, sino que también se reflejan en la evaluación ciudadana de la administración.

“Y de hecho, eso es lo que te muestran todas las encuestas. Más allá de malos manejos, hay decepción de parte de los ciudadanos respecto a cómo lo ha hecho José Antonio Kast”, concluyó.


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