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Gandalf contra Peter Thiel: el “No pasarás” que recibió el dueño de Palantir en Buenos Aires SIN EDITAR Videos: redes sociales

Gandalf contra Peter Thiel: el “No pasarás” que recibió el dueño de Palantir en Buenos Aires

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Los “Gandalfs del Sur” llevaron la Tierra Media hasta Barrio Parque para recibir al cofundador de Palantir con un “No pasarás”, justo cuando el multimillonario profundiza sus vínculos con Argentina y apuesta US$76 millones por Vaca Muerta.


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
Un grupo de manifestantes vestidos de Gandalf llegó hasta la residencia de Peter Thiel en Barrio Parque para protestar contra su creciente desembarco en Argentina, luego de que su fondo invirtiera US$76 millones en Vista Energy, uno de los principales operadores de Vaca Muerta. Bajo el nombre “Gandalfs del Sur”, los activistas desplegaron un “You shall not pass” y recurrieron a referencias de El Señor de los Anillos para apuntar contra el cofundador de Palantir, empresa bautizada por Thiel en honor a las piedras videntes de Tolkien.
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Peter Thiel bautizó a Palantir —su empresa de datos e inteligencia al servicio de gobiernos y fuerzas de seguridad occidentales— en homenaje a las piedras videntes de El Señor de los Anillos, la obra de J. R. R. Tolkien. Y un grupo de argentinos decidió responderle en el mismo idioma.

Este lunes, manifestantes vestidos de Gandalf —el mago, o “istar” en la jerga de la saga— llegaron hasta su residencia en Barrio Parque, Buenos Aires, para protestar contra el multimillonario tras conocerse su inversión de US$76 millones en Vista Energy, una de las principales petroleras de Vaca Muerta.

Con túnicas, barbas y sombreros, los autodenominados “Gandalfs del Sur” desplegaron un “You shall not pass” (“No pasarás”), la célebre frase con que Gandalf enfrenta al Balrog —una poderosa criatura demoníaca de fuego y sombra— en el puente de Khazad-dûm, en las Minas de Moria. Y sumaron repertorio propio: “Peter Peter compadre, la concha de tu madre. Vos tenés palantires para ver el futuro, mirate en el espejo vas a ver un boludo”.

De Palantir a Vaca Muerta

Detrás del espectáculo había un motivo bastante menos fantástico. Thiel Macro LLC, el fondo de inversión del empresario, informó ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) la adquisición de unos 1,2 millones de ADR de Vista Energy, equivalentes aproximadamente al 1% de la petrolera, por unos US$76 millones.

Vista, dirigida por Miguel Galuccio, es uno de los principales operadores de Vaca Muerta, la gigantesca formación argentina de petróleo y gas no convencional. La inversión convirtió a la compañía en la segunda mayor posición declarada de Thiel Macro, detrás de Amazon.

El desembarco ocurre mientras Thiel profundiza sus vínculos con Argentina. El 23 de abril fue recibido por el Presidente Javier Milei en la Casa Rosada, junto al canciller Pablo Quirno y representantes de Thiel Capital y Founders Fund. El multimillonario también adquirió una propiedad en uno de los sectores más exclusivos de Buenos Aires y ha mantenido reuniones con figuras del oficialismo y de la oposición, entre ellas el diputado Juan Grabois, quien incluso sostuvo con él un encuentro privado en Barrio Parque.

Así, detrás de las barbas falsas y las túnicas grises aparece una discusión bastante terrenal: Thiel ya no solo mira a Argentina desde Silicon Valley; ahora tiene dinero puesto directamente en uno de sus recursos estratégicos más importantes.

¿Quien es Peter Thiel?

Thiel, nacido en Alemania y criado en Estados Unidos, cofundó PayPal y Palantir, fue el primer gran inversionista externo de Facebook y es cofundador y socio general de Founders Fund. Forbes calculaba recientemente su fortuna en alrededor de US$27 mil millones.

Palantir, entretanto, convirtió en negocio real aquello que Tolkien imaginó como magia. Sus plataformas permiten integrar y analizar enormes volúmenes de información y son utilizadas por organismos gubernamentales, militares y de seguridad. El propio origen y desarrollo de la compañía estuvo estrechamente ligado al aparato de inteligencia estadounidense.

El paralelismo tiene una segunda capa que probablemente habría divertido al propio Tolkien. En sus libros, los palantíri no son malignos por naturaleza, pero pueden convertirse en instrumentos peligrosos cuando quien los utiliza cree estar viendo toda la realidad sin advertir quién controla lo que aparece al otro lado. Saruman lo aprendió tarde.

Y justamente el poder que otorga la acumulación y análisis masivo de información ha convertido a Palantir en objeto de controversias sobre vigilancia, privacidad y su participación en sistemas utilizados por gobiernos y fuerzas de seguridad.

Un multimillonario bajo la lupa

La protesta también encuentra a Thiel en un momento de exposición poco habitual. En junio, el sitio WIRED reveló una filtración de Dialog, la organización privada que cofundó en 2006 y cuyos encuentros fuera de registro reúnen a funcionarios, empresarios tecnológicos y figuras de las finanzas y la seguridad internacional. Los documentos mostraron 222 inscritos para su encuentro de 2026, además de información privada sobre sus participantes.

Thiel también financió este año Objection, la startup de Aron D’Souza que pretende utilizar inteligencia artificial para evaluar impugnaciones contra investigaciones periodísticas. Por US$2.000, cualquier interesado puede iniciar un proceso para cuestionar públicamente una historia publicada.

Su peso político tampoco es menor. Thiel fue uno de los grandes financistas de JD Vance antes de su llegada al Senado y es una figura central del ecosistema tecnológico asociado al trumpismo estadounidense. Ahora estrecha vínculos con la Argentina de Milei y acaba de apostar US$76 millones por una petrolera con fuerte presencia en Vaca Muerta.

Los “Gandalfs del Sur” eligieron, por tanto, el punto más sensible de su propia mitología empresarial para recibirlo. Thiel llamó Palantir a su compañía porque quería una tecnología capaz de ver a la distancia. Este lunes, frente a su casa de Buenos Aires, un grupo de magos grises decidió devolverle la mirada.

Thiel en Chile

En Chile, Thiel también dejó huella. Durante su visita sostuvo una reunión reservada con el Presidente José Antonio Kast en La Moneda, cuyo contenido el Gobierno decidió mantener bajo reserva, y se reunió además con Johannes Kaiser y José Piñera. Fue Kaiser quien reveló que el magnate estaba explorando inversiones en la minería chilena, agregando una dimensión económica concreta a una agenda que hasta entonces había estado marcada por la tecnología, los datos y sus vínculos con la nueva derecha.

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