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	<title>El Mostrador &#187; Marta Lagos</title>
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	<description>El primer diario digital de Chile - Noticias, reportajes, multimedia y último minuto</description>
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		<title>Chile sin máscara</title>
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		<pubDate>Thu, 01 Sep 2011 17:20:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marta Lagos</dc:creator>
				<category><![CDATA[Blogs y Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Columnas]]></category>
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		<description><![CDATA[La derecha ha resucitado al comunismo que tiene cara de mujer joven como un fantasma del pasado Ni la demanda es comunista, ni la lucha es por esos dos modelos de sociedad. Ese es el Chile del pasado. Lo que surge es la demanda que trae consigo el desarrollo, el crecimiento. Paradojalmente esa es la única predicción en la que Karl Marx no se equivocó.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Nos enfrentamos a una lucha soterrada entre dos modelos de sociedad. El primero es acaso aquel de una oligarquía que persiste en el botín de privilegios aún no desmantelados que distorsiona el mercado y la democracia y tiene facultades de poderes fácticos. A ello se le agrega la promoción de la ausencia de regulación,  el modelo de Hayek, los “Chicago Boys”. Ese modelo tiende a maximizar los bienes privados más que los públicos. En esa sociedad se preveé la movilidad social y el progreso por la vía del desarrollo y la desregulación, con un Estado que no se involucre. Los que han quedado detrás se las tienen que arreglar solos para llegar a un nivel que les permita competir. Es la visión de un Estado que no protege.</p>
<p>El segundo modelo quiere regular, quiere que el Estado se involucre, quiere intervenir en los asuntos de los privados con regulaciones. En esa sociedad se promueve la generación de bienes públicos más que privados que beneficien a las mayorías. El bien común prima en ese modelo, no los bienes privados.</p>
<p>Si bien es verdad que ese modelo se distingue del primero, también es verdad que hay múltiples aspectos que no son explícitos en ambos.</p>
<p>1.-  “El mercado” como “institución” distribuidora de recursos en ninguno de los dos modelos es objeto de política pública, fuera de la defensa irrestricta de la no intervención. Los mercados en Chile son pocos, funcionan mal, no distribuyen los recursos, sino los concentran, y no son objeto de política pública, es decir en el primer modelo la política pública consiste en resguardar la ausencia de ella. El caso de La Polar ejemplifica la ausencia de políticas que regulen mercados.</p>
<p>2.- “El  Estado”, otro actor central en los dos modelos, es bastante estático en su evolución, no ha sufrido actualizaciones adecuadas al mundo moderno fuera de la introducción de internet. Contamos básicamente con los mismos mecanismos  del Estado del siglo pasado al mismo tiempo que éste se ha multiplicado por “n” en tamaño y han cambiado las funciones de facto. La corrupción no es otra cosa que la consecuencia de lo inadecuado del Estado para las tareas actuales. Las soluciones “ad hoc” que cada cual intenta encontrar en el Estado para llevar a cabo un mandato político sin la estructura adecuada terminan en innovaciones fuera de lo posible. Los casos son muchos, siendo MOP el más notorio, pero continúa  con Kodama y seguirán muchos otros.</p>
<p>3.- “El elector”, un tercer actor central tiene de la misma manera que el mercado y el Estado, un importante grado de atraso en su desarrollo institucional. Con un sistema obsoleto y anticuado el registro ahuyenta la participación, mientras el Parlamento no consensúa una solución. Veinte años de espera para mejorar la calidad de la democracia es más de lo que un país “modelo” puede esperar. No es aceptable el atraso, no es tolerable la ausencia de consenso en la nueva ley. La falta de inclusión de los electores en el sistema  produce en parte la crisis de representación.  En cada elección presidencial disminuye la cantidad de votantes que se requiere para salir electo. ¿Qué tipo de leyes llevan a un resultado tan absurdo como ese? Mientras más chilenos hay, menos votos se necesitan para ser Presidente. ¿Cuál es la apreciación de un sistema político que produce su propia destrucción excluyendo cada día a más chilenos? ¿Es posible que alguien se sorprenda de la mala imagen de una política que no quiere incluir a más? ¿Acaso no es lógica la crisis de representación? Le siguen el sistema de partidos que no tiene una institucionalidad transparente financiada. Es decir, dejamos que los partidos se financien sin que sepamos cuales son las consecuencias de la manera como lo consiguen. Los votos en el Congreso, ¿sabemos quien financió cada una de las campañas y cuáles son los votos que se emiten para poder objetar los conflictos de interés? ¿Tenemos conocimiento de los patrimonios iniciales y finales de cada miembro del Parlamento? ¿A quién le puede sorprender el cuestionamiento? No tenemos políticos profesionales regidos por leyes que se cumplen, sino un gran cuerpo de políticos amateurs que se financian como pueden y que en su gran mayoría han sido honrados, pero crecientemente entran en la cooptación de poderes económicos y paralizan, obstruyen, atrasan, con la defensa de intereses de sus financiadores, las leyes que se necesitan para producir bien común.</p>
<p><div class="news-quote alignleft">  <blockquote> El mayor problema de aprendizaje de la derecha después de 50 años sin gobernar, es comprender el concepto de los “bienes públicos”, en contraste con los “bienes privados”. A juzgar por El Mercurio y La  Tercera todos los bienes públicos demandados son comunistas, los bienes privados son los correctos. Es la figura que defiende el derecho a estudiar de los que no quieren ir a huelga. Es la figura del que quiere que no haya sindicatos que defiendan los intereses de los empleados.</blockquote></div><strong></strong></p>
<p>Es verdad que ha habido históricamente una lucha soterrada entre dos modelos de sociedad, el ultra liberal y el del Estado regulador, pero también es verdad que esa lucha se desdibuja al agregarle los elementos arriba mencionados, el mercado que no funciona, el Estado que no se moderniza a la altura de los signos de los tiempos, el elector que se mantiene excluido de la soberanía. Se podría decir que esos tres elementos son consecuencia de la lucha, pero eso seria demasiado simple y equivocado.</p>
<p>Es verdad que el modelo ultra liberal triunfó de la mano de la dictadura. Es decir, durante la dictadura se lograron “destrabar” aquellas amarras que impedían el total libre albedrío en muchos aspectos de la vida nacional. Es así como se liberalizaron las regulaciones para el desarrollo de las ciudades, se vendieron aguas, se pasaron las escuelas a los municipios etc, etc. También es verdad que muchas de ellas no se abordaron en los 20 años de la Concertación y otras fueron rechazadas por la derecha cuando se abordaron. El único relato serio y detallado del Régimen de Pinochet lo escribió mi marido, pero nadie ha hecho la lista de las leyes que hay que revertir para devolverle a Chile la búsqueda mancomunada de bien común por encima de los intereses privados.  Lo peor de la herencia de la dictadura no es solo la Constitución, sino lo que quedó instalado y no se ha cuestionado. Demás está decir que la baja calidad de vida que permite la ciudad de Santiago es una de las consecuencias más perversas, y el Transantiago es la consecuencia mucho más que la causa de una política pública que segregó definitivamente la población entre ricos y pobres y condenó a los pobres a la peor de las calidades de vida. El uso del tiempo libre es una de los grandes logros de la modernidad y la prosperidad, y Santiago lo destruye y no lo permite. Uno entre muchos temas no tocados, que se agrega a los grandes temas nacionales.</p>
<p>Por cierto no puede faltar a esta lista  las trabas de la Constitución de Pinochet. Las modificaciones hechas no han permitido desmantelar la totalidad de las trabas para avanzar en la creación de bien común.  Es una Constitución que dificulta la creación de bien común y no permite las reformas necesarias. Esa lucha  histórica que la Concertación perdió, o más bien ante la cual abdicó para recuperar la democracia, es la que está teniendo lugar en este momento, con el agravante que hoy no es una batalla ideológica, sino una batalla de la modernidad.</p>
<p>Pero todo lo anterior no disminuye el hecho que lo que nos sucede hoy no es la lucha del pasado, sino la lucha del futuro. Se complejiza la demanda de todo lo anterior  al mismo tiempo que se complejiza la solución. No se trata de una demanda que aborde solamente el problema privado-público, que es una lucha que se arrastra del pasado, sino también el problema de la soberanía del elector, el problema de la ineficiencia del Estado, el problema de la lentitud, de los malos mecanismos de acuerdo, de la calidad de vida, de la calidad de la democracia. La democracia no es otra cosa que la existencia de mecanismos que regulen el conflicto entre distintos grupos de la sociedad  de una manera conocida y prevista.</p>
<p>En esta democracia los conflictos de los que no tienen poder no se abordan y no encuentran solución.  Esos son los vulnerables en Chile, los que no tienen poder para ser parte de la democracia. Los partidos  no los representan, no han sido capaces de interpretar las necesidades de las mayorías a la velocidad y magnitud de las aspiraciones. Los vulnerables no son los que les faltan “cosas”, ellos tienen políticas públicas, todo el sistema político, la iglesia, están orientados a eliminar la pobreza. Nadie está orientado a representar a los que no tienen poder para que sus problemas sean tratados. Hasta cuando hablan de los pobres materiales, cuando lo que más falla es la miseria de poder que tienen los ciudadanos.</p>
<p>Es la calidad de la democracia la que está puesta en cuestión, porque a lo largo de los años se han ido acumulando razones para aumentar las demandas mientras al mismo tiempo las antiguas no han quedado debidamente satisfechas. No nos saquemos la suerte entre gitanos, los chilenos ¿qué es lo que decidimos?</p>
<p>Una elección parlamentaria donde muchos son “designados”, porque el sistema asegura la continuidad y es el partido el que elige a los representantes, a los cuales hay que agregarles los designados de verdad porque escasean los políticos y se recurre a los pocos que hay.</p>
<p>Fíjense que los chilenos se creyeron este cuento de la democracia, donde el horizonte auguraba cosas lindas, como la igualdad ante la ley, la garantía de derechos (que va aparejada de obligaciones). Se imaginaron  una vida digna. En resumen las garantías políticas, y las garantías sociales. El pago de los impuestos, que es una obligación, está condicionado a la entrega de bienes públicos  como los derechos básicos que el Estado debe entregar. Si el Estado no es percibido entregando en cantidad y calidad los derechos esperados, el pago es acorde con esa percepción, y la evasión, elusión y no pago aumenta. Lo mismo con el pago del boleto del bus, el abuso de las licencias, etc, etc.</p>
<p>Este es un resumen incompleto del Chile “sin máscara” porque nos escondemos detrás de las máscaras como dice Octavio Paz en su Laberinto de la Soledad. Los estudiantes lo que han hecho es que nos han desnudado frente al mundo sin aviso previo, porque como generación se cansaron de esperar que las cosas “sucedieran”. Ellos nos han quitado la máscara.</p>
<p>Lo grave es que el viejo establishment cree que es posible sustituir una máscara con otra. Hacerlo sólo profundiza la desnudes y muestra los surcos de las arrugas que escondía.</p>
<p>La derecha ha resucitado al comunismo que tiene cara de mujer joven como un fantasma del pasado Ni la demanda es comunista, ni la lucha es por esos dos modelos de sociedad. Ese es el Chile del pasado. Lo que surge es la demanda que trae consigo el desarrollo, el crecimiento. Paradojalmente esa es la única predicción en la que Karl Marx no se equivocó. El desarrollo económico trae consigo cambios inevitables que transforman las sociedades, y esos cambios terminaran dispersando el poder de los que querían mantenerlo. Chile ha caminado a pasos agigantados hacia la consolidación de valores de la autoexpresión  el individualismo, la autodeterminación de cada cual en su vida personal, mientras ha mantenido los valores tradicionales. No en vano se demoró el Congreso ocho años en aprobar la ley de divorcio.</p>
<p>En resumen hoy día los chilenos están demandando  una sociedad democrática y abierta, que mucho más que un cambio de modelo, es un cambio de paradigma y de cultura.</p>
<p>Esto implica  no solo la dispersión del poder que impida los monopolios, los abusos, la “captura” de lo privado para el bien de unos pocos, sino también la instalación de una meritocracia, donde valga el esfuerzo, exista la recompensa, y la competencia tenga sentido (ahí a lo mejor logran avances en la productividad de la que tanto se quejan).  El otro ámbito es el de la igualdad ante la ley es un cambio hacia una sociedad donde nadie pueda torcer los hechos sin quedar impune.</p>
<p>El cambio que quiere Chile, sin duda no sucederá en este gobierno que cree que esto es simplemente un problema de políticas públicas más, políticas públicas menos, dineros más, dineros menos. ¿Acaso no se dan cuenta que en el momento que la Concertación agoto el recurso “política publica” no pudo seguir gobernando? Los 20 años de Concertación fueron una excelente administración de todo lo que se podía hacer con políticas públicas sin reforma alguna. Se abstuvieron de presentar, se autocensuraron, o bien simplemente se cansaron de intentarlo, la verdad es poco relevante por qué no lo hicieron. El movimiento estudiantil está claramente diciendo que la Concertación fracasó en la democratización profunda que se espera. A ello se le agrega que el Presidente Piñera como empresario cree que el mecanismo de la democracia es como el de la gerencia, se plantea un problema y el gerente encuentra la solución en la soledad de su liderazgo, no entendiendo que la diferencia de la presidencia con la gerencia, es que en democracia las soluciones se encuentran colectivamente.</p>
<p>El mayor problema de aprendizaje de la derecha después de 50 años sin gobernar, es comprender el concepto de los “bienes públicos”, en contraste con los “bienes privados”. A juzgar por El Mercurio y La  Tercera todos los bienes públicos demandados son comunistas, los bienes privados son los correctos. Es la figura que defiende el derecho a estudiar de los que no quieren ir a huelga. Es la figura del que quiere que no haya sindicatos que defiendan los intereses de los empleados. La debilidad de la CUT no es solo el problema de Martínez, es el problema de la democracia que necesita balances. No tener sindicatos para la empresa es lo mismo que no tener oposición para la democracia, ocurre el totalitarismo  cuando no hay balance. ¿La democracia terminaría siendo así una demanda comunista? Ese camino fundamentalista del blanco y negro ya sabemos donde nos llevó.</p>
<p>Una sociedad abierta es aquella donde el poder reside en las instituciones y no en las personas. Donde las decisiones no son unilaterales, donde prima el bien común, donde hay igualdad ante la ley.  Hoy Chile tiene un sistema político y económico donde el poder reside en las personas, no hay igualdad ante la ley, no hay recompensa por los esfuerzos (de ahí la baja productividad) y no hay meritocracia. Que el poder no esté al servicio de nadie, sino de todos.</p>
<p>La lucha de los modelos de sociedad se ha trasladado de una discusión meramente económica a una discusión político-cultural. Por el momento no existen las mayorías que permitan las reformas que estas demandas requieren, y no se ve en el horizonte la conformación de alianzas políticas para llegar a tener esas mayorías. Se puede anticipar que este gobierno intentará por la vía  de las políticas públicas “tapar el sol con un dedo”. El sol del Chile sin máscara. Lo que se puede decir con certeza es que de aquí en adelante la política chilena será sobre la formación de esas mayorías que puedan abordar la lucha soterrada por la dispersión del poder.</p>
<p>Ya ha empezado a aumentar el número de personas que se registran para votar, como primer indicio de que las cosas cambiarán en la próxima elección. Hay que prepararse porque la democracia nos hará galopar. El fracaso del paro muestra que las mayorías son complejas de conseguir, muchas voces de cambio, pero pocas voluntades. El cambio por tanto será lo que nos ocupe el futuro. ¿Quién será el valiente que se atreva a ser candidato para hacer reformas? ¿Y cuáles reformas? ¿Con cuáles consecuencias?</p>
<p>¿Acaso no es un chiste de la historia que esta demanda se exprese con fuerza en el primer gobierno de derecha después de 50 años? ¿Es el boomerang de Pinochet? ¿Su modelo contiene las semillas de su propia destrucción? Se demanda la dispersión del poder en el gobierno de los que quieren consolidarlo. Ese es el conflicto que nos embarga y punto de inflexión en el que nos encontramos. El movimiento estudiantil no es más que un instrumento de la historia, y Camila Vallejo, el comunismo, no tiene vela en este entierro, es simplemente un fantasma que aparece para confundir a los que leen El Mercurio. (Demás esta decir que ellos son cada día menos, hoy solamente un 5% de los chilenos dicen tener los diarios como fuente de información política. Antes, hace una década, era el 10%.)</p>
<p>La lucha soterrada ha comenzado por una sociedad democrática y abierta, algo mucho más difícil de comprender para quienes han vivido creyendo que Chile termina en el barrio donde viven.</p>
<p>Las consecuencias y amenazas son evidentes: por una parte se pierde la paz social y por otra se levanta  la amenaza de la violencia terrorista.  Es decir las respuestas intransigentes encuentran consecuencias intransigentes, la historia desgraciadamente nos comprueba una y otra vez esta simple premisa.</p>
<p>El fracaso del paro puede hacer creer al gobierno y a los que quieren preservar el “statu quo” que ha obtenido una victoria, cuando en realidad lo que ha obtenido es un descanso mientras alguien prepara un desembarco en Normandía. Como dijo el almirante japonés después de Pearl Harbor, no hay que cantar victoria porque “ha despertado el León”. Pocas cosas producen más fuerza que una derrota, miren a los pingüinos y miren el movimiento estudiantil del 2011. Esto está recién empezando</p>
<p>Este gobierno no cabe duda que no es culpable de estas demandas sino la Concertación. Pero este gobierno será culpable de las consecuencias de sus respuestas. Será el gobierno donde se abrieron las compuertas de la democracia, porque Chile con la alternancia en el poder concluye que sus instituciones no están en peligro y ha llegado la hora de hablar.</p>
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		<title>Tía María y el Perú: un país empoderado por la democracia</title>
		<link>http://www.elmostrador.cl/noticias/mundo/2011/04/14/tia-maria-y-el-peru-un-pais-empoderado-por-la-democracia/?utm_source=rss&amp;utm_medium=feed&amp;utm_campaign=RSS</link>
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		<pubDate>Thu, 14 Apr 2011 06:42:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marta Lagos</dc:creator>
				<category><![CDATA[Destacado]]></category>
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		<description><![CDATA[Lo que sucede después de la dictadura de Fujimori en esta última década lo muestra: lo siguen gobiernos que no entienden por qué tuvo lugar la dictadura de Fujimori y arrrastran las desigualdades como una mochila que se soluciona con políticas sociales de disminución de pobreza y aumento del empleo. El desmantelamiento gradual de las desigualdades a medida que se crece, sin cambiar la estructura social del Perú, es lo que ha hecho agua en esta elección.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En los años del fujimorismo antes del 2000 la imagen de progreso del Perú llegaba al doble (79%) de lo que es hoy (40%) y eso que se ha recuperado 22 puntos en los últimos dos años (18% en 2008). Como sabemos, las percepciones poco tienen que ver con lo que pasa en la realidad. Lo hemos mostrado en el último libro “América Latina frente al espejo” que publicamos con CEPAL: la enorme incongruencia entre la realidad y las percepciones en una larga lista de temas muy relevantes para la sociedad y la política.</p>
<p>Al mismo tiempo es posible encontrar percepciones que están más acordes con lo sucedido, y reconocen el progreso en el Perú: la percepción del desempleo como problema principal se desploma de 43% en el 2005 a 19% en el 2010, al mismo tiempo que la delincuencia se triplica de 6% a 18%, justo en el período en que disminuyen las victimas de la delincuencia. Hay mucho más que defender y  por ende también que robar con un crecimiento que es casi el doble de la región en gran parte de la última década (y que Chile). En cuanto a ingreso subjetivo  hay una disminución notable de los que no les alcanzan para llegar a fin de mes, que baja de 27% en el 2003  a 12% en el 2010.  Se ha creado, al igual que en Chile una clase media emergente que ahora tiene capacidad de compra. La preocupación por quedar desempleado llega a un mínimo histórico de 34% en el 2010. Son muchos los indicadores de Latinobarómetro que muestran el impacto del crecimiento y el progreso del Perú en la última década, a pesar el impacto de las crisis económicas.</p>
<p>Más allá de ellos un 30% de los peruanos siguen viviendo bajo la línea de pobreza. El mismo 30% que coincide con la intención de voto de Humala que se manifestó en las encuestas durante la  primera vuelta de la elección presidencial 2011.</p>
<p>El crecimiento y el progreso sin embargo hacen de Perú un país más desigual que nunca: sólo un 14% dice que la distribución de la riqueza es justa en el 2010 aumentando de un 8% en 2007.  Esto también coincide con lo que ha pasado en la realidad, el GINI en Perú es mejor que en Chile y ha mejorado, pero esta mejora es tardía y muy poca para cumplir con las expectativas de la población. El 80% del país reconoce la desigualdad en la distribución de la nueva riqueza.  La desigualdad no es solo socioeconómica sino geográfica. Mientras Lima prospera la sierra y el sur no lo hacen en igual medida. Curiosamente en Chile el GINI es peor que el peruano, pero la percepción de distribución de la riqueza es mejor. Son puros bienes políticos los que diferencian las percepciones, no bienes económicos.</p>
<p>Perú es un país que conoce bien la riqueza, la desigualdad y la discriminación. Productor de oro y plata, fue una de las sedes de la colonia española donde se estableció una oligarquía adinerada que ignoró a los indios centenariamente. En Lima en los años 50, viviendo con mis abuelos, recuerdo haber comido en casa de amigos con platos de base<em> </em>de<em> </em>oro, no bañados en oro. Las desigualdades en Perú no son nuevas, sino milenarias. Los palacios de la colonia (que en Chile no existieron nunca), contrastan con un mayoría de la población  autóctona que no posee otro capital que su cultura milenaria. Esa desigualdad inicial no ha tenido cambios estructurales, los mismos que ahora se demandan sin tardanza. Perú es simplemente más rico, así es que hoy todos tienen más, pero no han cambiado sustancialmente su posición dentro de la sociedad peruana.</p>
<div class="news-quote alignleft">  <blockquote> Perú erigirá muy probablemente a Ollanta Humala presidente, porque  ya  hubo un 47% de peruanos que votaron por él cuando su posición era  mucho  más radical que hoy. En segundo lugar porque el gobierno de A.  García no  ha avanzado a la velocidad y en la medida esperada en  repartir los  frutos del desarrollo. En tercer lugar porque no hay un  sistema de  partidos que articule la representación estructurada de las  demandas y  la oferta de un hombre fuerte que lo pueda sustituir.</blockquote></div>
<p>Esto lo señalo porque la manera como se incorpora la población excluida a la ciudadanía durante el fujimorismo tiene mucho que ver con lo que sucede en esta elección. Fujimori fue uno de los gobernantes del Perú, con todo su autoritarismo a cuestas, que produjo el cambio de inclusión (en su primer gobierno) de la mayor parte de la población autóctona a la ciudadanía. He ahí el capital político de Keiko Fujimori hoy, el 20% del electorado, es decir cerca de 2.5 millones de votantes de un total potencial de 19 millones. Cabe recordar que la población autóctona habla al menos dos lenguas: la propia y el español. Pareciera que el sistema político no se hizo cargo de esa masa que se incorpora a la ciudadanía, ¿quien los representa? ¿cuáles son sus demandas y expectativas?</p>
<p>En efecto lo que sucede después de la dictadura de Fujimori en esta última década lo muestra: lo siguen gobiernos que no entienden por qué tuvo lugar la dictadura de Fujimori y arrrastran las desigualdades como una mochila que se soluciona con políticas sociales de disminución de pobreza y aumento del empleo. El desmantelamiento gradual de las desigualdades a medida que se crece, sin cambiar la estructura social del Perú, es lo que ha hecho agua en esta elección.</p>
<p>La  primera víctima de este tipo de desarrollo es el sistema de partidos políticos que queda destruido porque los peruanos tienen crecientemente la percepción de que los partidos no “representan”. Esto culmina cuando al APRA no lleva candidato en estas elecciones presidenciales. Sin un sistema estructurado de partidos el Perú elige parlamento y presidente con 11 candidatos a la presidencia, dispersando el electorado con cinco candidatos principales que alcanzan porcentajes superiores al 10%. Eso muestra el tamaño de la crisis de representación.</p>
<p>La diferencia con el Perú de antes, es que hoy día todos son ciudadanos, que tienen más educación y quieren sus derechos. Esa es la consecuencia de la democracia. Hace 30 años eran “cholos” sin derechos, hoy son ciudadanos con voto. El peruano de la calle hoy sabe que su voto cuenta, que puede decidir. Es lo que está haciendo.</p>
<p>El caso de la mina Tía Maria lo ejemplifica. Un pueblo que decide hacer una huelga singular: no votar (todo el pueblo) sino derogan el decreto que autoriza la construcción de una mina llamada Tía María que ellos creen que les quitara el agua con que riegan sus cultivos. Un pueblo entero que usa su voto para negociar. Ese es el Perú empoderado sin partidos y sin liderazgos, usa su voto como mejor le parece que puede influenciar para que las cosas cambien a su favor.</p>
<p>Los gobiernos de Toledo y García no abordaron las demandas de movilidad social y redistribución de los frutos del crecimiento que esta nueva población empoderada quería. Las mejoras evidentes suceden en el Perú de siempre, no en un Perú donde ese ciudadano empoderado pueda ejercer sus derechos con igualdad. Lo que era bueno ayer, se vuelve intolerable hoy. Crecer a esa velocidad y no repartir los frutos del desarrollo no es tolerable hoy.</p>
<p>Humala no es otra cosa que la expresión política de esa demanda democrática,  es el sustituto porque el sistema político peruano no fue capaz de articular una representación de esa demanda. Los ciudadanos van por delante de la elite, más rápido, más exigentes. La elite se quedó atrás y dejó vacíos que vienen a ser llenados por caudillos y caciques. Es la vieja historia de la región.</p>
<p>Humala es producto de la crisis de representación del sistema político peruano, es su más visible consecuencia. Cuando los cambios no se hacen, ¿viene la vuelta de tortilla? La tentación es grande. Son los sistemas políticos de la región los que han producido estos procesos. Es ingenuo pensar que la democracia no produciría cambios en las demandas de la nueva ciudadanía.</p>
<p>El crecimiento económico ha mostrado ser totalmente insuficiente para satisfacer esas expectativas y demandas y sólo algunos gobernantes como Lula han comprendido que se requiere hacer para satisfacerlas, sin dar vuelta la tortilla, llevando a Brasil a jugar a las grandes ligas, al tiempo de entregar instrumentos de movilidad social a los más estancados.</p>
<p>América Latina ha visto que en el caso de Ecuador y Bolivia los sistemas políticos llevaron a esos países a procesos de fuertes reformas porque las elites de esos países no habían abordado reformas graduales para ir respondiendo a las demandas ciudadanas. Cuando no se hacen reformas graduales vienen los cambios bruscos. El silogismo es claro así como sus consecuencias. Si todo ello además se lleva a cabo en un contexto de debilidad del sistema de partidos, ergo de falta de capacidad para articular las demandas a través de instituciones, el caldo de cultivo para ofertas populistas aumenta y se dificultan las soluciones.  No resulta congruente a esas alturas llamar a “defender” la democracia, como lo hizo uno de los candidatos, porque la democracia se defiende con pluralidad y representación, no con campañas del terror. Es la fortaleza de las instituciones la que tiene que defender la democracia.</p>
<p>Es especialmente interesante destacar en ese contexto el aumento del apoyo de la democracia  en precisamente los países que han sido calificados como los que han tenido mas problemas de gobernabilidad ejemplificados en Bolivia y Ecuador. Los ciudadanos de esos países no han mirado la gobernabilidad como se la mira desde los organismos internacionales, la academia y la teoría, sino más bien han mirado como ha cambiado su posición relativa dentro de las sociedades en que viven y han visto como su poder como ciudadanos ha aumentado. El haber pasado por encima de algunas leyes en algún momento tiene sin cuidado a esos ciudadanos, que han sentido centenariamente que las leyes para ellos no valían. Son pueblos que usan la racionalidad desde donde ellos están parados, no donde lo están los que no saben lo que es no tener para pagar el boleto del bus.</p>
<p>El caso del Perú se suma a ellos, ya que a pesar de las demandas, el apoyo a la democracia en el Perú se recupera en estos últimos años aumentando de 43% en 2008 a 61% en 2010, igualando a la región, mientras la satisfacción con la democracia solo alcanza el 28%. Nos encontramos en el Perú con ciudadanos empoderados que no están suficientemente satisfechos con la democracia que tienen. Es el éxito y el fracaso del gobierno de Alan García.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p>La elección presidencial les cae así a los peruanos como anillo al dedo para expresar esa insatisfacción y usar el poder soberano del voto, once candidatos con cinco que concentran el voto. Sin partidos ni lideres que articulen sino más bien solo personas que compiten, las preferencias se inclinan por los candidatos “extra muros”.</p>
<p>El gran perdedor de estas elecciones es el sistema político peruano. El nuevo presidente tendrá un parlamento atomizado, sin mayoría. Queda claro que centrar el desarrollo solo en los aspectos económicos es un ejercicio que termina siendo negativo. Sin política no hay equilibrio.</p>
<p>Perú erigirá muy probablemente a Ollanta Humala presidente, porque ya hubo un 47% de peruanos que votaron por él cuando su posición era mucho más radical que hoy. En segundo lugar porque el gobierno de A. García no ha avanzado a la velocidad y en la medida esperada en repartir los frutos del desarrollo. En tercer lugar porque no hay un sistema de partidos que articule la representación estructurada de las demandas y la oferta de un hombre fuerte que lo pueda sustituir. El resultado, a la luz de lo que hay, es la mejor de las opciones para alcanzar un pedazo de esa “torta” que se ve al salir a la calle. En cuarto lugar entre 2006 y 2011 Humala logra reducir su rechazo de un 60% a un 40/45% lo que le da de partida la posibilidad de ganar. Aumenta también su voto de 25% en 2006 a 30% en 2011. En quinto lugar el Fujimorismo tiene techo conocido, no como el Humalismo que no lo tiene. Un Vargas Llosa y todos los de su estirpe no podrían nunca votar por Fujimori. ¿Cuánta más evidencia se necesita para saber qué pasara en la segunda vuelta?</p>
<p>López Obrador en México, Mokus en Colombia, son casos equivalentes para sus países. Esto que pasa en Perú no es sólo de Perú, es lo que le pasa a una región cuando después de 30 años de democracia, las expectativas cumplen su fecha de vencimiento.</p>
<p>No tenemos los chilenos que escupir al cielo, pensando que nosotros no podemos ser víctimas de esa enfermedad en el futuro. Nuestro sistema de partidos, que duda cabe,  se ha debilitado y el jefe de gobierno no es el jefe de la coalición desde hace ya un par de gobiernos. Tampoco lo es en este. Una mala señal para el fortalecimiento de las instituciones que nos distingue y nos protege contra la volatilidad que implica seguir solo a personas. Ahora que cambia la ley electoral a voto voluntario es un momento más delicado aún para los partidos. Quienes votaron por esta iniciativa tendrán que hacerse cargo de sus consecuencias. El 83% de los peruanos acudieron a las urnas con voto obligatorio e inscripción automática, porque la elección era una en la cual el ciudadano sabía que su voto contaba. Es la calidad de la competencia la que convoca, no la norma.</p>
<p>La consolidación de la democracia en varios países pasa porque las cosas se pongan peor antes de que se pongan mejor. Lo que los ciudadanos de la región están diciendo es que para tener democracia hay que romper huevos. No reconocerlo es ponerse anteojeras que no ayudan a comprender la región. Y cada país tiene su manera de hacerlo. La suma de las excepcionalidades lo está comprobando. Humala no será por tanto, ni Chávez, ni Morales, ni Correa, será simplemente Humala.</p>
<p>Porque Perú no es ni Venezuela, ni Bolivia, ni Ecuador. Son 18 países diferentes que no terminan de darnos lecciones, nosotros incluidos.  Sebastián Piñera está experimentando en carne propia el nivel de exigencia de los chilenos, cómo el crecimiento económico  no basta para satisfacerlos, los chilenos quieren al igual que todos bienes políticos. Es “la política estúpido” como dijo Clinton, el ex presidente de Estados Unidos. Ciudadanos críticos que quieren más democracia, no solo más refrigeradores.</p>
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		<title>La autopista del norte</title>
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		<pubDate>Sun, 03 Oct 2010 06:49:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marta Lagos</dc:creator>
				<category><![CDATA[Blogs y Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[Congestión vehicular]]></category>
		<category><![CDATA[tacos]]></category>

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		<description><![CDATA[Estamos creciendo más rápido que nuestras carreteras, nuestros peajes, nuestros cursos de manejar,  nuestra capacidad para aceptar las reglas, lo que obviamente aumentara los tacos. Son muchas las cosas que pueden hacerse para mejorar, algunas de las cuales no cuestan mucho, pero sí requieren política pública.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En los años 70 cuando Europa tenía principalmente una sola autopista de dos vías por lado,  la ‘ruta 5’, recuerdo los tacos más fenomenales. La prosperidad y la paz de la post guerra había llegado a los trabajadores inmigrantes de los países menos ricos que trabajaban en los paéses más ricos, y en el verano volvían a su lugar de nacimiento con su prosperidad a cuestas.</p>
<p>Se veían en los techos de los autos, refrigeradores, camas, parrillas llenas de maletas, a veces más grandes que el auto que las transportaba. Famosos eran los tacos hacia la ex Yugoslavia y Turquía. Las excelentes autopistas alemanas (sin peajes), pasadizo europeo hacia el Este,  podían tener varios días de marcha lenta. En el camino a Zagreb, la entonces capital yugoslava, los autos yacían en las noches a la orilla del camino, estacionados, mientras sus ocupantes dormían. La hilera era continua entre la frontera con Alemania, y Zagreb.</p>
<p>Esas autopistas  ya tenían entonces plazas de descanso, con lugares donde pasar al baño, estacionamiento para hacer picnic, y lugares físicos para detenerse en caso de emergencia a lo largo de la ruta, que no interrumpían el transito de los otros. Al mismo tiempo, no existían en esas autopistas policías que hicieran control alguno de ningún tipo. Ellos  aparecían sólo en caso de accidente. No había a lo largo de toda la ruta cinco, que yo recuerde, ningún puesto de policía a la orilla del camino. La otra diferencia era la ausencia total de puestos camineros informales, o caminos de tierra que salieran de ella para algún lado. Sin puestos de fruta, flores, o quioscos, incluso en la sección yugoslava o turca donde había una sola pista. Los tacos eran simplemente exceso de autos, no había a quién echarle la culpa, excepto al inicio de las vacaciones.</p>
<p>A la entrada de las grandes ciudades, como París, en la ruta 5, había letreros a 100 kilómetros de distancia que anunciaban vías alternativas para intentar evadir la congestión. La entrada a una capital como la francesa podía demorar varias horas por cualquiera vía.</p>
<p>Me tocó recordar todos esos episodios de tacos de los años 70, durante los años que viví allá,  al recorrer más de un par de veces la autopista del norte desde y hacia Santiago en la semana que celebramos el Bicentenario. La autopista del norte no tiene lugares de descanso, para parar al baño ni para hacer picnic, así como tampoco lugares para detenerse por una  emergencia con salida y entrada desde la autopista.</p>
<p>Tiene múltiples lugares donde la gente se detiene informalmente, con caminos de tierra en que hay que disminuir la velocidad para salir, sin pistas de salida. Las bombas de bencina hacen las veces de paradores. En los pueblos por los cuales pasa la ruta, la autopista se transforma en un “camino doble” que la gente cruza a pie. Al mismo tiempo, hay carabineros que detienen los autos para hacer controles, también disminuyendo la velocidad promedio de los que transitan. La sola presencia de los uniformados hace disminuir la velocidad promedio, incluso si no paran a nadie. El santo respeto que les tiene la gente, temiendo un parte, hace que los autos bajen sus promedios al menos 20km menos rápido que lo permitido (por si acaso). Recientemente recibí un parte de la ciudad de Heidelberg enviado a mi casa a Santiago de Chile, porque no respete el límite de velocidad de 40 kilómetros por hora en los últimos dos km de autopista antes de llegar a la ciudad en el mes de mayo. Me llego una foto con una cuenta de 160 euros, cerca de cien mil pesos. A más tardar si no pago ahora, tendré que pagar la próxima vez que intente arrendar un auto. Es difícil que se me vuelva a olvidar respetar el límite de velocidad. Y nadie tuvo que pararme,  no había carabinero alguno, tampoco hay juez, ni sentencia.</p>
<div class="news-quote alignleft">  <blockquote> Estamos creciendo más rápido que nuestras carreteras, nuestros peajes, nuestros cursos de manejar,  nuestra capacidad para aceptar las reglas, lo que obviamente aumentara los tacos. Son muchas las cosas que pueden hacerse para mejorar, algunas de las cuales no cuestan mucho, pero sí requieren política pública.</blockquote></div>
<p>Creo que en ese ámbito tenemos un gran espacio de modernización necesaria por delante. Ello a pesar que los jueces de policía local lograron parar ya una vez los fotorradares, que son usados masivamente en países desarrollados para controlar el tránsito y una gran fuente de ingreso de los municipios. Así, los policías se pueden dedicar a perseguir el crimen y no a los automovilistas.</p>
<p>No puedo olvidar tampoco los camiones y los buses. En los días conocidos de tacos en la ruta 5, en los años 70, estaban prohibidos los camiones, que normalmente son los usuarios más asiduos. Hoy están prohibidos los camiones cualquier día en que se espera que la población se traslade masivamente. No recuerdo haber visto nunca una carrera entre camioneros, ni en subida ni bajada, como se ve en la ruta norte. Tampoco recuerdo haber visto buses pasando en subida a camiones que disminuyen la velocidad promedio en unos 30kilómetros por hora a todos los que van detrás, como en esta autopista del norte.</p>
<p>No sólo los camioneros y los buses causan demora, sino también los autos sobrecargados que van lento y pasan a los camiones y los buses. Los autos con remolques, y cosas sobresalientes, etcétera, no tiene miramientos para los otros y hacen disminuir la velocidad crucero del resto.</p>
<p>Finalmente no puedo dejar de mencionar a los “ingleses”, que manejan por la izquierda teniendo la pista derecha despejada, a menor velocidad que la permitida, disminuyendo la velocidad promedio del resto. Algunos ingleses en la autopista del norte se enojan cuando uno prende las luces para que se corran, y hacen gestos de arrogancia, como disminuir aún más la velocidad, o prender las luces intermitentes. La tentación de pasarlos por la derecha abunda, y muchos terminan haciéndolo.</p>
<p>No vale la pena decir lo peligroso que es, y lo mucho que aumenta la probabilidad de accidente hacer eso. El colmo es cuando uno se encuentra con un bus o un camión inglés, porque ahí ya la cosa  no tiene solución.</p>
<p>A todo lo anterior hay que agregarle los peajes. Para nosotros entrar a Santiago es lo mismo, proporcionalmente, que entrar a París. Un tercio del país vive en Santiago, el parque automotriz de multiplica por minutos, aumentan las noticias de la venta récord de autos, y nadie aumenta proporcionalmente la cantidad de casetas de pago de peaje. Me asombra que después se diga que el peaje no juega ningún papel en la congestión de entrada, pese a que ¡fueron diseñados para un país con un tercio menos del PGB!</p>
<p>Estoy a punto de proponer un movimiento para romper las barreras del peaje a la entrada de Santiago y dejarlo libre en el próximo taco. No costaría mucho organizarlo. ¿Qué harían si miles de autos pasaran por las barreras rotas, a quién le pasan la cuenta?</p>
<p>Pero los peajes solos no tienenla culpa, aunque contribuyen enormemente. El lnes 20 de sptiembre de 2010, en el fin de semana del Benario a las 11:00 PM el taco empezaba en el kilómetro 58, 30 kilómetros antes del peaje. La culpabilidad no era monocausal, sino producto de todo lo arriba descrito. No estaría mal poner un letrero 60 kilómetros al norte de Santiago para indicar la velocidad promedio del tránsito, el tiempo de espera y el tamaño de la cola del peaje. Así cada cual puede tomar sus decisiones y no creer que usando la pista de la berma puede llegar antes. Es de toda evidencia que se requiere de una tercera pista, al menos unos 30 kilómetros más que la actual para facilitar la entrada a Santiago.</p>
<p>Probablemente hacia el sur esta debe ser mucho más larga que hacia el norte. A la tercera le sigue la cuarta y la quinta a la entrada de las grandes ciudades, acorde con el crecimiento y el desarrollo. Nosotros ya llegamos a ese punto: empezar a aumentar el número de pistas.</p>
<p>Claro está que, al mismo tiempo, tenemos que dejar de ser ingleses y dejar la pista de la izquierda para los que van a más y no a menos velocidad. La tercera pista después del peaje al norte, al entrar a Santiago, es síntoma de nuestra cultura de la no solidaridad.  Todos quieren estar “pasando” ( a nadie) por la tercera pista en todo momento. Ergo, la pista del medio la usan los camiones y buses y la pista de la derecha esta vacía. Para andar rápido hay que pasar a todos ¡por la pista derecha!</p>
<p>La autopista del norte  (antes de la Ligua) tiene múltiples hitos geográficos para causar taco sin accidente: tres subidas (bajadas), incluido el paso de las Chilcas, siempre lleno de camiones en la pista derecha; el túnel de La Calavera, y el túnel del Melón. Fuera de ello la autopista del norte tiene los ingleses, los camiones, los buses, los puestos camineros, los caminos de tierra….como fuentes de tacos en un día cualquiera de mayor afluencia de autos. Sobre todo, la autopista del norte no tiene camino alternativo alguno. Todo lo anterior sin contar que el promedio de los automovilistas no respeta las reglas del tránsito  como dice la ley. Arriba del auto, mientras más grande es, más potente se siente cualquiera, y el anonimato del volante da pie para mostrar esa potencia, haciendo lo que sea necesario para “ganarle” al otro.</p>
<p>En la ruta 5 en los años 70 en Europa había un sistema de radio que avisaba las congestiones, interrumpiendo las transmisiones, también la velocidad a la que iban los autos en los tacos. Aquí valen los amigos y ahora Twitter  ha sido útil para evitar la congestión. Gracias a Twitter supimos del accidente en el túnel La Calavera y retrasamos la salida un par de horas para evitar ese taco.</p>
<p>Con todo, en el día del “taco bicentenario” logre llegar sólo media hora más tarde que lo que habría demorado en un día cualquiera desde la costa en mi trayecto habitual. Imagínense como seríamos si tuviéramos las autopistas europeas, con esa infraestructura, si logramos lo que logramos con lo que tenemos. Escribo estas líneas porque estamos creciendo más rápido que nuestras carreteras, nuestros peajes, nuestros cursos de manejar,  nuestra capacidad para aceptar las reglas, lo que obviamente aumentara los tacos. Son muchas las cosas que pueden hacerse para mejorar, algunas de las cuales no cuestan mucho, pero sí requieren política pública.</p>
<p>Hemos iniciado en el Bicentenario una etapa donde todos salen, cerrando nuestro comercio completamente. Un síntoma de prosperidad cuya  consecuencia son calles llenas. Como Europa en los años 70, las autopistas existentes ya eran insuficientes. Cuando construyeron las autopistas nadie pensó que en una década serían insuficientes. Si no hubiera taco en la autopista del norte, seríamos magos. Hoy día los trenes rápidos han descongestionado las autopistas en Europa, donde se circula a altas velocidades. El que se equivoca y no cumple las reglas tiene el mayor de los castigos: un accidente fatal.</p>
<p>El reciente taco de 11 días en China recordó  al gran escritor Julio Cortázar y su cuento “Autopista del Sur”, una historia que parecía fantástica. Pero como dijo Dostoievski, la realidad es siempre más fantástica que la imaginación. Eso es precisamente lo que sucede en la autopista del norte, la imaginación se queda corta. Tengamos menos imaginación, no pretendamos ser magos, y aceptemos que al crecer y alcanzar grados mas altos de prosperidad,  tenemos que actuar más colectivamente para que todos ganemos, no sólo para que ganen algunos.</p>
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		<title>Mi chilito lindo</title>
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		<pubDate>Thu, 16 Sep 2010 06:42:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marta Lagos</dc:creator>
				<category><![CDATA[Blogs y Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Bicentenario]]></category>

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		<description><![CDATA[Los festejos del bicentenario no son sino reflejo de lo que somos, son fiestas de celebración donde lo que queda es el goce individual, no es una celebración colectiva, aunque sea masiva, con un resultado patrimononial colectivo. Hace 100 años no era así, porque hoy día todavía podemos gozar del resultado colectivo de ese entonces. Esa es la medida de nuestra evolución.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La humanidad en el pasado avanzaba con saltos extraordinarios: por ejemplo con  Gutemberg y la imprenta, Newton con la gravedad, etc.  Hoy la humanidad avanza con grandes encuentros donde se acuerdan estandarizaciones, normas comunes y los “grandes” descubrimientos se oyen cada vez menos resonar en esta tierra.</p>
<p>Es más, hoy queda cada día más claro que la naturaleza nos domina, los fenómenos ambientales y geográficos nos descolocan. En Chile en este bicentenario la majestuosa cordillera nos ha mostrado su poder dejándonos empequeñecidos frente a la simple tierra. No somos nadie frente a ella, todas las máquinas del hombre no la logran dominar, requerimos meses para penetrarla.</p>
<p>Mientras en el pasado el hombre tenía modelos claros, hoy tenemos cada día menos claro cuales son los personas que vale la pena “admirar”, las “Madres Teresas” de este mundo se están extinguiendo. También ahí los esfuerzos colectivos sustituyen a las personas con nombre y apellido. Surgen así en el imaginario las “marcas”, aquellas obras colectivas de hombres, públicas o privadas, que producen cosas que aprobamos o rechazamos. Por una parte las marcas privadas del comercio, como la Coca Cola, marca más admirada en el mundo entero, o bien las instituciones públicas como los gobiernos o las internacionales como Naciones Unidas. Es a través de ellos  que hoy identificamos nuestros avances de manera continua y colectiva con el éxito privado o público.</p>
<div class="news-quote alignleft">  <blockquote> Desprevenidos porque no tenemos mucho que decir, estamos más dedicados a  “correr” que a “hacer”, más dedicados a mirar para el lado que mirarnos  a nosotros mismos, más dedicados a decir lo malo que tiene el otro que a  ver lo que nosotros podemos mejorar cada cual.</blockquote></div>
<p>El éxito entonces está marcado por quienes están primeros en la lista, en los ránking de esos esfuerzos colectivos. Eso admiramos. Se producen por ello ranking de cualquier cosa, de cualquier manera para poder probar que uno es mejor que el otro. Muchas de esas realidades son virtuales, recreadas por los medios de comunicación como una entretención, como la alimentación del ego nacional, privado, público. Vivimos así realidades inexistentes en esta competencia de marcas, de símbolos de lo bueno y lo malo. Solo los que permanecen en el tiempo en múltiples ranking hechos de múltiples manera, sin embargo, son los que verdaderamente están por encima del desempeño de los otros. Todo el día bombardeados por información que intenta convencernos de cuáles son los buenos y cuáles son los malos, en el comercio, en la política, en nuestras aspiraciones, en nuestros sueños.</p>
<p>El hombre ha regalado así una parte de su libertad al someterse voluntariamente a ese bombardeo de información para que colectivamente se pueda decidir quienes son los “héroes”, los “mejores”, los “primeros”. Los héroes ya no son los que mueren por la patria, sino los que ganan símbolos de éxito.</p>
<p>El Bicentenario nos pilla en plena carrera por este “éxito” tan deseado, como personas y como sociedad. Desprevenidos porque no tenemos mucho que decir, estamos más dedicados a “correr” que a “hacer”, más dedicados a mirar para el lado que mirarnos a nosotros mismos, más dedicados a decir lo malo que tiene el otro que a ver lo que nosotros podemos mejorar cada cual, así creemos que avanzaremos en la medida que el otro sea peor que nosotros, en vez de ser cada cual mejor que antes. Es una carrera de negativos, el eterno “chaqueteo” que se trivializa con esa palabra  local  y blanda, pero que simboliza lo profundo de lo que somos. Por eso quizá el éxito de Isabel Allende es tan envidiado, porque lo hizo sin chaqueteo compitiendo a nivel mundial. Ella ha hecho más por el colectivo “Chile” que todos nosotros, creando patrimonio nacional.</p>
<p>El avance  sustantivo de la humanidad no nos preocupa ni nos atrae. No hacemos esfuerzos colectivos para dar pasos continuos hacia adelante. Creemos, como el pirquinero que nos interpreta hoy más que nunca, que los avances serán discretos: encontraremos “la veta” que nos permitirá bajar a la ciudad como millonarios. Los verdaderos pirquineros nunca quisieron transformarse en “empleados” (privilegiados) de las grandes mineras, porque con ello perdían la ilusión del avance discreto a la riqueza. No les interesaba la prosperidad de la clase media que aseguraba ser empleado, sino la ilusión de ser millonario encontrando la veta.</p>
<p>El avance colectivo nos interesa poco, lo que nos gusta es ganarle al otro individualmente. Por ello la crítica es tomada como un instrumento de destrucción y no de construcción, porque es un método para avanzar por sobre el otro y no una oportunidad para mejorar.</p>
<p>Mi chilito lindo es un país maravilloso lleno de taras culturales que los cómicos han sabido reflejar, pero que como sociedad no hemos sabido enfrentar para desatarlas y seguir adelante. Miles de entrevistas, bases de datos y números respaldan con creces esta descripción de nuestra idiosincrasia. Una idiosincrasia que cuando se describe como aquí, sin eufemismos, molesta, es “antipática”, poco amable, como se dice en la conversación social.</p>
<p>Una cultura que le gusta actuar colectivamente tampoco puede saber acumular patrimonio nacional, puesto que este es por definición colectivo, no le da ventaja a nadie personalmente, pero si nos permite crecer como nación. ¿A quien puede entonces interesarle crecer como nación, si la carrera es individual?</p>
<p>Con todo me quedo con mi chilito lindo, lo que no quita que debamos empezar a salir de esta cultura que nos retiene. Los festejos del bicentenario no son sino reflejo de lo que somos, son fiestas de celebración donde lo que queda es el goce individual, no es una celebración colectiva, aunque sea masiva, con un resultado patrimononial colectivo. Hace 100 años no era así, porque hoy día todavía podemos gozar del resultado colectivo de ese entonces. Esa es la medida de nuestra evolución.</p>
<p>Hemos evolucionado hacia una cultura individualista, con valores tradicionales, un modo de vida moderna donde prima la acumulación de “cosas”, estamos en la etapa de abastecimiento, de consumo, al mismo tiempo que una etapa de conservación de los valores que más apreciamos. A pesar de todo lo que se dice la velocidad de cambio valórico en Chile es mucho más lenta que su capacidad de crecer económicamente, produciendo un desface y tensión en su evolución. El cumpleaños del siglo nos pilla echándole agua a la sopa esperando que no se note. Ese es mi “Chilito Lindo”.</p>
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		<title>El hiperpresidente: todos los huevos en la misma canasta</title>
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		<pubDate>Fri, 05 Feb 2010 05:42:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marta Lagos</dc:creator>
				<category><![CDATA[Blogs y Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Concertación]]></category>
		<category><![CDATA[Democracia de los Acuerdos]]></category>
		<category><![CDATA[Hiperpresidente]]></category>
		<category><![CDATA[Sebastián Piñera]]></category>

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		<description><![CDATA[Este clima de opinión tan expectante, una fortaleza, puede transformarse en la mayor debilidad del futuro gobierno de Piñera. Quizá el primer error en ese sentido es haber renunciado a su partido, reforzando la imagen de los partidos “malos”, el presidente “bueno”. El punto está, precisamente, en cambiar la manera de hacer las cosas, y no seguir haciéndolas como en el pasado.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El clima de opinión después de la elección presidencial es del todo expectante. Es una expectación positiva, porque existe la sensación de que nada puede pasar, y que todo puede pasar. Las cosas que no pasarán son las malas, las cosas que pueden pasar son las buenas.</p>
<p>Sebastián Piñera ha creado expectativas enormes respecto de su capacidad de sorprendernos. Comienza con “la democracia de los acuerdos”, lo que es un eufemismo lingüístico, porque la democracia sin acuerdos no existe. La democracia no es otra cosa que un mecanismo de resolución de conflictos entre distintos grupos de la sociedad. Más bien se refiere el Presidente electo a “la política de los acuerdos”, pero claro está, como “la política” es casi una mala palabra, la ha sustituido por democracia, que por el contrario, tiene muchos positivos para todos. Aunque puede ser un boomerang usar “la democracia” como sustituto de  “la política”.</p>
<div class="news-quote alignleft">  <blockquote> Chile será el primer país en mostrar qué pasa después de la transición. ¿Seguiremos con  una democracia imperfecta consolidada, o bien tendremos una democracia que con la alternancia logra corregir sus imperfecciones?</blockquote></div>
<p>La Concertación desconcertada no para de darse vueltas y vueltas, sin saber qué hacer. La derrota ha sido devastadora. Al presidente de la Democracia Cristiana ni siquiera le aceptaron la renuncia, porque no se han dado cuenta aún lo que ha sucedido. Ellos continúan con la lógica de la política que fue derrotada. La Concertación perdió más de 300 mil votos desde que eligió a Michelle Bachelet y más de 700 mil desde que eligió a Patricio Aylwin. Esta derrota no se forjó en un día, sino en 20 años. Su mayor debilidad es que no tienen un plan de acción, ni un programa que implementar y los dirigentes se comunican por los medios porque sino nadie los escucha. Su mayor fortaleza es que los votos que perdió aún no han cruzado la calle.</p>
<p>Esto no es el resultado de una mala campaña, ni de un candidato fome. Es el resultado de una política equivocada respecto de la manera de hacer política. En casa del herrero cuchillo de palo. Los que saben menos de política porque no han gobernado han derrotado a los que saben más. La ventaja que tienen ellos es que justamente no tienen las prácticas que la gente ha rechazado. Todo lo que hagan será visto con buena cara porque será distinto, no porque sea necesariamente bueno, sino simplemente distinto.</p>
<p>Con todo, valóricamente, la Concertación tiene más adeptos que la derecha. Pero eso sirve de poco. Cuando asumió Patricio Aylwin un 40% de la población del país compartía los valores de la Democracia Cristiana, pero ese partido no supo capitalizar su fortaleza electoral, sino por el contrario, con una política sectaria y excluyente, fue lentamente disminuyendo su apoyo a lo largo de estas dos décadas. A la Concertación le pasa algo similar en este momento: más de la mitad de los chilenos comparten sus valores y aspiraciones, pero no comparten sus métodos. ¿Sabían ustedes que un 60% de los chilenos creen que el socialismo es una buena idea mal aplicada, mientras que apenas un 10% cree que el gobierno de Salvador Allende fue un buen gobierno? No muy distinto es con los adeptos de la derecha que pueden compartir sus valores pero no sus aliados o métodos. La incapacidad de los partidos de captar el electorado potencial es la mayor debilidad de la política, esa que ha sido rechazada en esta elección. Un 40% de la gente dice que quien  quiera que entre a la política se vuelve corrupto aunque no lo quiera. Mas allá de los valores es la congruencia entre los valores y la acción la que es vista como escasa.</p>
<p>En otras palabras, la política como arte del uso del poder, no logra conquistar las almas de los chilenos, porque éstos tienen la sensación de que el poder no se usa para ellos, sino para intereses particulares que no son los de la mayoría.</p>
<p>El clima de opinión existente en estos días es que ESO es lo que cambiará. La manera como se usa el poder, no tanto las cosas que se van a hacer. Eso fue lo que Lula logró hacer en Brasil: cambiar la perspectiva con que los pobres miraban al gobierno y al Estado, dándole tiraje a la chimenea, haciendo posible un cambio. Es como los tacos en un túnel: cuando la hilera del lado comienza a moverse, y uno está todavía estancado, la expectativa de que a uno le tocará luego aumenta.</p>
<p>La democracia no necesita tener acuerdos para ello, porque los chilenos saben que “el Estado no puede resolver todos los problemas” (70%), lo que necesita es evidencia de que el Estado es de ellos, y el gobierno también. Los bonos, las políticas públicas no son sino un instrumento para ello. Michelle Bachelet ha sido la Presidenta, especialmente en el año 2009, que más percepción ha producido de que el Estado trabaja para la mayoría. En el último año ha disminuido de 70% a 55% los que creen que el gobierno trabaja para una minoría. Por eso tiene tan alta aprobación.</p>
<p>Desgraciadamente los partidos políticos se alejaron de la  Presidencia, desde el gobierno de Ricardo Lagos. El Presidente pasó a ser un ser todopoderoso, el “actor” del Estado por excelencia, el que personifica la institucionalidad de la democracia, por encima de todos los otros organismos. Es el hiperpresidencialismo que afecta a toda la región, donde muchos “le darían poderes especiales al Presidente” para que “resuelva los problemas” (si pudiera). Michelle Bachelet no fue “Jefa de la Concertación”, ella era una mujer “que no sabía mandar”. ¿Se acuerdan uds.? Ello reforzó  lo que ya venía sucediendo en el gobierno de Lagos: la separación de los partidos de la cabeza del gobierno. La casi oposición de algunos parlamentarios de gobierno, la manera como trataban al gobierno “desde afuera” era evidente.</p>
<p>El hiperpresidencialismo se acentúa con esta alternancia, la campaña de Piñera fue especialmente personalista, la Concertación también se encargó de que esta elección fuera sobre él y no sobre su conglomerado. Sólo en el último debate salen a la luz los problemas de sus colaboradores. Estamos ante la expectativa de que un “ser” todopoderoso, uno de los hombres más poderosos del mundo, llegue con su varita “mágica” y resuelva los problemas.</p>
<p>Las imágenes de un Presidente equitador, piloto, nadador, tenista, “labrador, pastor callado, domador de guanacos tutelares, alfarero en su greda derramado…” diría Pablo Neruda, no hacen sino reforzar esa visión. ¿Qué es lo que este Presidente no puede hacer? Da la impresión que nada.</p>
<p>La fragilidad de la política aumenta en la medida que todas sus expectativas están en un mismo canasto, todo depende de una persona. ¿Quién mejor que Piñera sabe que no hay que poner todos los “huevos” en un canasto?</p>
<p>Michelle Bachelet no pudo traspasar su popularidad a su candidato, porque la popularidad es del cargo y su poder, no de su persona solamente. Ricardo Lagos también la tuvo, y la perdió cuando abandonó el cargo. A Michelle Bachelet le sucederá lo mismo.</p>
<p>La fortaleza se vuelve su debilidad. Así le ganó la guerra Charles de Gaulle a los alemanes en territorio francés, transformando su fortaleza en su debilidad. Así fue derrotada la Concertación que instaló estos hiperpresidentes, con un sistema de partidos débil, sin estructura normativa sólida, y un Parlamento poco apreciado por el pueblo (sólo un tercio tiene confianza en el Parlamento, el poder judicial, y un quinto en los partidos).</p>
<p>Lejos de una democracia de los acuerdos, lo que se necesita es una democracia con muchos canastos, que le den balance al poder. Los acuerdos vendrán solos si la democracia funciona y es competitiva. Los desacuerdos existen cuando la percepción es que unos pueden aplastar a los otros.</p>
<p>La democracia que Chile necesita no es una de los acuerdos, sino una en que las instituciones, el poder judicial, el Parlamento, los partidos políticos, jueguen su papel en el uso del poder que beneficie a las mayorías y sean vistos como tales. Si la democracia depende de los “acuerdos” como se está haciendo creer, es frágil y resulta cuestionada. El desarrollo, el éxito de la política, puede depender de los acuerdos pero no la democracia. La democracia dependió de los acuerdos en el gobierno de Patricio Aylwin, porque Pinochet había anunciado que vendría el “caos” con la democracia. Era necesario comprobar que la democracia no era el “caos”. Hoy por el contrario, no hay amenazas en el horizonte, sino solo oportunidades.</p>
<p>La sospecha moral de “abuso” de poder que tienen los chilenos de a pié vale para la política y para los negocios. Por ello los “pecados” de Sebastián Piñera, según sus opositores, no valen para una gran parte de la gente. En el margen él es igual al resto en su  capacidad de abusar del poder que tiene. Aquí no hay leyes que castiguen el abuso de poder como en EE.UU. o Europa, donde es posible incluso acusar y expulsar a un Presidente.</p>
<p>El clima de opinión es el de un “Hiperpresidente”, que puede todo, lo que no hace sino reforzar la vieja política, resultando una contradicción en sí misma, cuando lo que se espera el justamente lo contrario. Pero ¿cómo se auto desmantela un hiperpresidente?</p>
<p>La alternancia de las viejas oligarquías gobernantes en América Latina, terminaron el 2008 con la derrota del Partido Colorado en Paraguay y la elección de Lugo.  En este caso Chile simboliza la primera alternancia de las elites que llevaron a cabo la transición. Los latinoamericanos han aprendido que la democracia consiste en echar a unos y elegir a otros. Los cambios que han traído esas alternancias han sido significativos en todos los países.</p>
<p>Chile será el primer país en mostrar qué pasa después de la transición. ¿Seguiremos con  una democracia imperfecta consolidada, o bien tendremos una democracia que con la alternancia logra corregir sus imperfecciones?</p>
<p>Este clima de opinión tan expectante, una fortaleza, puede transformarse en la mayor debilidad del futuro gobierno de Piñera. Quizá el primer error en ese sentido es haber renunciado a su partido, reforzando la imagen de los partidos “malos”, el presidente “bueno”. El punto está, precisamente, en cambiar la manera de hacer las cosas, y no seguir haciéndolas como en el pasado.</p>
<p>Para llegar a ser el mejor Presidente de todos los tiempos,  y un país desarrollado como ha prometido, se necesitan partidos fuertes, parlamento querido, poder judicial potente, y un Presidente que no es sino un chileno más que hace bien su tarea. Ese es el cambio que los chilenos esperan. No hay que convencer a la gente que Chile necesita ese cambio, porque ellos ya están convencidos,  sino más bien a los políticos.</p>
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		<title>El fin de la transición</title>
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		<pubDate>Mon, 25 Jan 2010 04:52:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marta Lagos</dc:creator>
				<category><![CDATA[Blogs y Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Cambio de Mando]]></category>
		<category><![CDATA[Eduardo Frei Ruiz-Tagle]]></category>
		<category><![CDATA[Sebastián Piñera]]></category>
		<category><![CDATA[Transición]]></category>

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		<description><![CDATA[Más que en número, Piñera muestra que puso fin a la transición. Es difícil que la derecha disminuya ese piso de apoyo que logra en esta elección, lo más probable es que a partir de ella, aumente. Hay mucho de donde aumentar.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La Concertación pierde 680 mil votos entre la elección en que obtuvo más votos, que fue la de Eduardo Frei en 1993, y el 17 de Enero del 2010. Al mismo tiempo la derecha gana  463 mil votos respecto del Sí en el Plebiscito de 1988. Ese es el cambio electoral que produce la alternancia en el poder después de veinte años.</p>
<p>La Concertación pierde 363 mil votos respecto de la elección de Michelle Bachelet y la derecha gana 87 mil votos respecto de la primera vuelta de Joaquín Lavín en 1999, que es la elección en que la derecha había obtenido más votos hasta el domingo 17 de Enero del 2010, cuando Piñera gana con 2.582.000 votos, la mayor cantidad  de sufragios recibidos por la derecha hasta hoy. La Concertación pierde más votos que los que gana la derecha. Si bien la derecha aumenta su votación, la “ganancia” de votos es limitada. Esto es muy relevante porque implica que el capital de votos disponibles para otros actores es considerable, o eventualmente para la propia derecha en elecciones posteriores.</p>
<p>La derecha fue elegida con Jorge Alessandri con solo el 31% de los votos, así es que esta elección también es una que rompe hitos para la derecha desde ese punto de vista al ser elegida con el 51.6%.</p>
<div class="news-quote alignleft">  <blockquote>  El mayor éxito de un gobierno de derecha sería quitarse el fantasma de ser un conglomerado que trabaja para una minoría. Ahí estaríamos frente a un cambio.</blockquote></div>
<p>En paralelo, con todos esos records, ésta es la elección presidencial en que han votado válidamente la menor cantidad de chilenos desde 1988 cuando se inicia el nuevo padrón electoral. Votaron apenas 16 mil personas menos (aunque votaron 5 mil personas más que en la primera vuelta) que en la elección de Michelle Bachelet donde ya había un record histórico con la menor cantidad de votos válidos hasta entonces. La diferencia entonces también era pequeña, sin embargo, la tendencia continúa: cada presidente se elige con menos votos.</p>
<p>Este presidente se elige con 3.5 millones, el 29.85% de todos los votantes (12.000.000). Patricio Aylwin fue elegido con 3.8 millones hace veinte años, el 50.9% de todos los votantes de entonces. Es así como hemos ido entrando en la crisis de representación en los 20 años de gobiernos de la Concertación eligiendo al Presidente primero con la mitad y luego con un tercio del electorado. Un país que se ha ocupado del desarrollo, pero no de la política. Sin reforma política, esta tendencia llevará a que una minoría elija al Presidente. En vez de ir aumentando la cantidad de votos que se necesita para ser elegido primer mandatario, va disminuyendo. La política chilena no tiene este tema en la agenda de comunicaciones, ni los partidos se preocupan de ello.</p>
<p>Sin embargo, la candidatura de ME-O refleja esta crisis de representación al menos adentro del segmento del electorado que vota. Afuera de ese segmento no sabemos lo que pasa. Cinco millones de chilenos no votaron en esta elección, del total de doce: 3.8 no están inscritos, y 1.167.000 inscritos se abstuvieron. Es más, 8.4 millones de chilenos no votaron por el nuevo Presidente. ¿Cómo es el mandato de cambio que tiene que hacer este presidente, si la gran mayoría de los votantes se marginan del proceso electoral?</p>
<p>Quizá el mandato de cambio es más fuerte, siendo el primero el cambio de la política para que los ciudadanos se involucren. Quizá el mandato de cambio tiene otras características distintas a las que se cree. En eso consiste la crisis de representación, en no saber a ciencia cierta cual es el mandato.</p>
<p>Hay quienes dicen que esta elección perdió la Concertación, sin embargo es mucho más que eso. La combinación de votos resultante es del todo sorprendente. En primer lugar porque Piñera saca 87 mil votos más que Joaquín Lavin en 1999 y aumenta más de 500 mil votos respecto de la primera vuelta, segundo porque  al mismo tiempo Eduardo Frei recupera una cantidad enorme de votos alcanzando más del 48%, cuando todo indicaba que la distancia iba a ser mucho mayor. La imagen de triunfo de Piñera era muy dominante al mismo tiempo que dada la percepción de derrota de Frei, es sorprendente que haya logrado recuperar tantos votos.</p>
<p>Todo lo anterior sucede con un récord de la menor cantidad de votos válidos desde 1988 y un récord de personas que no votaron respecto del electorado total. Un escenario difícil de imaginar.</p>
<p>Pareciera que es efectivo que esta elección la perdió la Concertación, y que le faltó tiempo para alcanzar a Piñera, pero también es efectivo que la derecha ganó claramente votos que nunca habían estado en la derecha. Se podría decir que son pocos, los 87 mil votos más que obtuvo por encima de lo ya obtenido por Lavín, pero sin importar el número, indica que esta elección es el fin de la transición, porque de alguna manera el miedo a la derecha y el cruzar la calle para votar por el otrora adversario, es posible. Más que en número, Piñera muestra que puso fin a la transición. Es difícil que la derecha disminuya ese piso de apoyo que logra en esta elección, lo más probable es que a partir de ella, aumente. Hay mucho de donde aumentar.</p>
<p>La derecha se ganó su luna de miel en que habrá que darle el beneficio de la duda en esta nueva etapa: si acaso será como la vieja derecha que ha conocido la historia o estamos frente a algo inesperado. Puede optar por ser un gobernante como muchos en América Latina, que gobierna para la mayoría, o puede gobernar para una minoría como sospechan tantos que son escépticos de la política. El mayor éxito de un gobierno de derecha sería quitarse el fantasma de ser un conglomerado que trabaja para una minoría. Ahí estaríamos frente a un cambio.</p>
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		<title>¡Es la política estúpido!</title>
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		<pubDate>Mon, 04 Jan 2010 04:48:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marta Lagos</dc:creator>
				<category><![CDATA[Blogs y Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Eduardo Frei Ruiz-Tagle]]></category>
		<category><![CDATA[Marco Enríquez-Ominami]]></category>
		<category><![CDATA[Presidenciales 2009]]></category>
		<category><![CDATA[Sebastián Piñera]]></category>
		<category><![CDATA[Segunda Vuelta]]></category>

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		<description><![CDATA[Este escenario es el más probable: seguramente disminuirá más el número de votos necesarios para que gane Piñera, por el aumento de votos nulos y blancos, si ME-O continúa con el mensaje de que Frei no representa el futuro, pero “dejando” en libertad de acción a sus electores. Una elección no competitiva donde los electores tienen mayoritariamente la imagen de triunfo del candidato de derecha, con un electorado desencantado con la política.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El 5 de octubre de 1988 Chile votó en un plebiscito derrotando con el NO a Pinochet. 3.119.110 chilenos votaron por el SI y 3.967.569 lo hicieron por el NO. De un total de 7.4 millones votan 7.2 millones con una participación electoral de 98%. Desde entonces,  en 20 años, entre 1989 y 2009 el padrón electoral crece en solo 849.273 nuevos inscritos (8.285.186 en 2009 y 7.435.913 en 1988) y la participación electoral  decrece sólo a 89% de ese padrón en el mismo período.</p>
<p>En apariencias es una participación extraordinaria. La realidad es otra.  En primer lugar aumenta la cantidad de personas que no votan válidamente. Aumenta de 577.679 en la elección de Patricio Aylwin a  1.172.746 en la primera vuelta de diciembre del 2009  los que votan válidamente (suma de nulos blancos y los que no votaron y están registrados).  Mientras el 91% de las personas que tienen derecho a voto son las mismas, lo que  cambia entre 1988 y 2009 en el comportamiento electoral de las elecciones presidenciales es la<span style="text-decoration: underline;"> </span>cantidad de gente que no vota válidamente, que se multiplica por más de dos veces.</p>
<p>No se puede hacer el análisis por unidad de voto, porque los datos no están disponibles, salvo a nivel agregado, como resultados.  Es importante señalar que la base de datos de los inscritos son privadas, no están disponibles al público pues el servicio electoral  chileno lo vende como “producto”. Lo mismo sucede con las bases de datos de las elecciones. No hay bases de datos para poder hacer análisis. No es de extrañar que la ciencia política sobre las elecciones no tenga en Chile ningún desarrollo, casi sin literatura y sin análisis científicos de las elecciones, ya que los datos hay que comprarlos. Chile vive de la política hecha con seudo ciencia por los diarios. Los “analistas” han reemplazado a los científicos. Chile ha privatizado el análisis de la política con estas medidas. Los que tienen los datos son los que se los “consiguen”, y los que tienen acceso por el Estado. No está disponible la estadística de cuántas veces el servicio ha “vendido” las bases.  Eso crea una tremenda desigualdad para el desarrollo de la ciencia sobre las elecciones.</p>
<p>Todas las otras diferencias de votantes son pequeñas a lo largo de estos 20 años. Desde 1988, en total hay sólo 221.000 votantes de diferencia entre la elección en que han votado más chilenos (1993) y en las que han votado menos (1989) y con sólo 357.339 votos entre el Presidente elegido con más votos (E. Frei1993) y menos votos ( R. Lagos 2000). Las dos elecciones mas competitivas en que  más gente ha votado válidamente son: el plebiscito y la segunda vuelta entre Lagos y Lavín,  con  más de 7 millones.</p>
<div class="news-quote alignleft">  <blockquote> Piñera puede ganar la Presidencia con los mismos votos y menos que los que obtuvo Lavín en Enero del año 2000. En ese escenario Chile no necesita correrse a la derecha para tener un presidente de derecha, o dicho de otra manera, no necesita “conquistar” votos de la Concertación para ganar.</blockquote></div>
<p>La elección Lagos Lavín del año 2000 marca el comportamiento electoral, confirmando la teoría política que señala que es la competencia la que lleva a las personas a votar. En esa elección votan 92 mil personas más que en el plebiscito de 1988 que ha sido llamada la “revolución participatoria”.  En efecto, el año 2000 votan 7.178.727 chilenos válidamente,  241, 208 votantes más que en la primera vuelta entre Piñera y Frei en Diciembre del 2009.</p>
<p>Podríamos entonces decir que esta primera vuelta del 2009 NO fue vista como  una elección competitiva para los chilenos, ya que produce  la menor cantidad de votos válidos desde 1988.</p>
<p>¿Qué nos dice esto de la consolidación de la democracia y la evolución de la política? ¿Cómo se llama esto? Qué duda cabe que hay tensión en el electorado. El 92% de los electores deciden por el resto de la misma manera que siempre. Es un sistema político estático, donde no se incorpora la opinión de nuevos votantes. Los electores mantienen una estabilidad artificial respecto de las preferencias reales del total de electores, que no hace sino reforzar la crisis de representación.</p>
<p>La elección (exceptuando la actual) que ha concitado menos votantes a las urnas es la segunda vuelta de Michelle Bachelet en Enero del año 2006. En esa ocasión votó válidamente el 85% del padrón electoral, con 1.261.484 que no emitieron su voto válidamente. Esta primera vuelta de 2009  vota incluso menos gente, tanto válidamente como en total,  que en la segunda vuelta de Michelle Bachelet  (21.894 personas  menos). Esto  resulta contradictorio con la gran mayoría de los analistas y  medios que manifestaban que era una elección muy  competitiva por la irrupción de ME-O.</p>
<p>Sin embargo las encuestas CERC y MORI le daban desde 2008 una imagen de triunfo a Piñera que era muy mayoritaria, teniendo más de 20 puntos de diferencia con el siguiente contendor. Una imagen de triunfo de esa magnitud no es compatible con una elección muy competitiva.</p>
<p>También al mirar las segundas vueltas, la tendencia de la evolución del voto es negativa. La primera vez que dos candidatos pasan a segunda vuelta en Chile fue en 1999,  Lagos obtiene el 48% de los votos.  La segunda vez  en 2005 con Michelle Bachelet, que obtiene un 46% de los votos. Esta es la tercera vez que hay segunda vuelta, con Sebastián Piñera  que obtiene 44% de los votos. Cada vez se necesita  menor votación para pasar a segunda vuelta. O bien, en este caso, hubo un desincentivo a votar, ya que la candidatura de ME-O hizo casi cierta la posibilidad de una segunda vuelta.</p>
<p>Tenemos entonces un padrón electoral que no crece, con el 92% que es la misma gente de 1989, donde crecientemente menos personas inscritas votan válidamente. Lo que más cambia entre elección y elección es la cantidad de personas que van a votar. Mientras los analistas y los medios, así como las conclusiones sobre la evolución del voto centran su atención en los que no están inscritos, el comportamiento de los inscritos muestra la misma tendencia sugiriendo que el problema no es la inscripción, sino más bien los incentivos de un electorado decepcionado con el valor de su voto, y las opciones que se brindan.</p>
<p>En este contexto, el escenario de segunda vuelta es probablemente el menos competitivo desde 1989, lo que  haría de la elección presidencial 2010 aquella donde habrían votado menos chilenos válidamente. Es decir el ganador necesita menos votos para ganar.</p>
<h3><strong>La primera vuelta de las elecciones presidenciales del 13 de Diciembre 2009</strong></h3>
<p>La primera vuelta es muy fácil de analizar. Se trata de una elección atípica con un padrón envejecido, estático, no competitiva. El electorado mantiene durante todo el año la imagen de triunfo de un candidato, sin que nadie le compita. La inserción de un tercer candidato ( mas allá de los dos candidatos de las dos coaliciones Alianza y Concertación) fuera de programa, introduce un elemento de desmedro de ambas coaliciones que se habían partido el electorado por mitades desde 1988. El “tercer” candidato Marco Enríquez-Ominami, hijo de la oligarquía de izquierda, no es otra cosa que la consecuencia de la ley electoral binominal que opaca el rol de los partidos, congela la competencia ideológica hace explotar el sistema de partidos, principalmente la coalición de gobierno. Este no solo le quita votos a la Concertación, absorbiendo una gran parte del electorado de izquierda, sino que le quita votos a la derecha.</p>
<p>Marco Enríquez-Ominami muestra que las opciones que entrega el sistema de partidos políticos en Chile, no son las que quiere la gente, esta es una elección en que los partidos políticos, más que los candidatos, están puestos en cuestión. Son, sin embargo, los candidatos los que aparentemente sufren las consecuencias. La candidatura de Marco Enríquez-Ominami más que partir a la coalición de gobierno, lo que hace es ponerle fecha de término al sistema de partidos que ha liderado el período más próspero y estable del Chile contemporáneo.</p>
<p>El triunfo de la derecha en la primera vuelta, no indica que Chile se haya corrido a la “derecha” como han implicado muchos análisis de prensa. Votaron apenas 3.000.000 de chilenos por la derecha en esta primera vuelta, menos que por el SI en 1988. Más que un triunfo electoral, este ha sido un triunfo político de la derecha, al saber “partir” a sus opositores.</p>
<h3><strong>Escenarios de segunda vuelta </strong></h3>
<p>Los escenarios de segunda vuelta son esencialmente dos, uno en el cual la elección es vista por los electores como competitiva y otros en que no lo es.</p>
<p>Primer Escenario: una elección competitiva. Supongamos que la elección se pueda transformar en una elección competitiva, por medio de una estrategia de campaña que así lo intente. ¿Cuál sería la causa necesaria para producir competencia?</p>
<p>En ese escenario votarían más personas que en la primera vuelta. Supongamos que votaran cerca del promedio de las votaciones desde 1989 que son 7.249.722, y por tanto en la segunda vuelta Piñera necesitaría 3.624.861 votos, es decir 568,335 adicionales a los obtenidos en la primera vuelta para obtener el 50%. Sería la mayor cantidad de votos que ningún candidato de derecha haya sacado jamás desde 1988. En ese caso Chile se habría corrido “a la derecha”.</p>
<p>Segundo Escenario: una elección no competitiva. Lo más probable es que no cambie la calidad de la competencia, es decir la capacidad de la campaña de movilizar a los electores para que acudan a las urnas el 17 de Enero y que voten válidamente es limitada.</p>
<p>La candidatura de ME-O no tuvo un efecto movilizador, sino simplemente hizo disminuir la cantidad de votos de los candidatos del establishment oficialista de las dos coaliciones, castigando mayoritariamente al candidato de la coalición de gobierno. Esto no es menor, porque implica que la protesta de ME-O es una protesta de ciudadanos interesados en política. ME-O no logra aumentar el padrón electoral con nuevos registros. La imagen de triunfo de Piñera se ve reforzada por los resultados de primera vuelta. No hay incentivo ni efecto movilizador.</p>
<p>En esta circunstancia se hace mucho más fácil la tarea de Piñera. Si votara la misma cantidad de gente que en la primera vuelta,  Piñera necesita 412.234 votos, no los 568 mil señalados más arriba.</p>
<p>Ahora bien, si votara menos gente , como sucedió entre la primera y la segunda vuelta del 2005/2006 donde votaron 44.933 personas menos, disminuye en 22.000 votos los que Piñera necesita para ganar, necesitando sólo 390.000 más.  Así sucesivamente, cualquiera consideración adicional que haga disminuir el cálculo del total de votos, hace disminuir el número de votos que la derecha necesita para ganar, o bien aumentar el porcentaje con que ganaría.</p>
<p>Este escenario es el más probable: seguramente disminuirá más el numero de votos necesarios para que gane Piñera, por el aumento de votos nulos y blancos, si ME-O continúa con el mensaje de que Frei no representa el futuro, pero “dejando” en libertad de acción a sus electores. Una elección no competitiva donde los electores tienen mayoritariamente la imagen de triunfo del candidato de derecha, con un electorado desencantado con la política.</p>
<p>Piñera puede ganar la Presidencia con los mismos votos y menos que los que obtuvo Lavín en Enero del año 2000. En ese escenario Chile no necesita correrse a la derecha para tener un presidente de derecha, o dicho de otra manera, no necesita “conquistar” votos de la Concertación para ganar.</p>
<p>La alternancia en el poder no se produce en un momento de competencia política, sino más bien por el contrario, en un momento de mayor desencanto y crisis de representación.</p>
<p>Los no inscritos:  la excesiva atención dada a los chilenos que no se inscriben no permiten ver el bosque de la problemática de la movilización electoral. En total hay 12.000.000 de chilenos que tienen mas de 18 años. Si Chile elige Presidente con meros 3,4 o 3,5 millones de votos, habremos evolucionamos en 20 años, desde un Presidente elegido con la mitad real del país como fue Patricio Aylwin a un Presidente elegido con un tercio del país. ¿Alguien puede creer que ello es producto sólo del sistema de registro y del voto voluntario u obligatorio?</p>
<p>¿Chile se corre a la derecha?: en la escala izquierda de 0 a 10 donde 0 es la izquierda y 10 es la derecha, el electorado chileno ha evolucionado de un 4.9 en 1995 a 5.2 en el 2003  y un 4.7 en el 2009 según datos de Latinobarómetro. El electorado chileno no se ha corrido a la derecha, sino más bien a la izquierda según estos datos. ¿Por qué entonces elegir un presidente de derecha?</p>
<p>Si Sebastián Piñera es elegido, al igual que los numerosos gobernantes de izquierda en América Latina, será elegido con votos de centro, o será elegido con una mayoría entre pocos electores, que hace disminuir la cantidad de votos que necesita para ganar.</p>
<p>El perfil del electorado MEO: Marco Enríquez-Ominami el candidato “extramuros” de la Concertación, le quita voto a ambas coaliciones, obteniendo 1.4 millones de votos. El perfil del elector de ME-O es híbrido, no es completamente ideológico, aunque es más izquierda que derecha, y socio demográficamente es un electorado más post materialista y más autoexpresivo que el promedio del país.</p>
<p>Sus votantes son más partidarios de una sociedad abierta, como la que describe Popper, directa, sin eufemismos como lo es el candidato, educado en una sociedad del primer mundo, donde  la cultura no admite las hipocresías de la nuestra. En la cultura del candidato, y sus electores,  como en Francia, no se vive detrás de la máscara de Octavio Paz en que vive la población de nuestra sociedad. Nosotros nos escondemos detrás de las apariencias, y “ellos creen en la perfección, mientras nosotros creemos en la redención” , dice Octavio Paz. No es la derecha ni la izquierda lo que define su electorado.</p>
<p>Las declaraciones de Carlos Ominami y Marco Enríquez-Ominami después de la elección confirman esa como la característica valórica central de su mensaje. Aquí no hay nada que transar, negociar, sino sólo avanzar con las creencias de cada cual asumiendo el costo de sus consecuencia. Así es la competencia en una sociedad abierta. Este electorado no responde a un líder, sino más bien a un grado de libertad, es un electorado politizado, con mas interés en la política, más movilizado que el resto, capaz de cambiar su intención de voto respecto de su comportamiento pasado. Son personas que se atreven contra la corriente. Esa es quizá su característica más significativa, porque esas personas no se conforman con lo establecido, sino con lo que satisface sus aspiraciones. Son ciudadanos críticos, más educados que el promedio de la población, y más bien urbanos. Como describe el estudio Mundial de Valores, Chile ha aumentado sus niveles de autoexpresión, mucho más que cambiar su cultura, cada cual ha aumentado su autonomía de acción.</p>
<p>Mientras las costumbres cambian poco, la acción individual cambia mucho. El voto es la acción individual más potente de una persona. Esta elección ha mostrado con creces la potencia de la autoexpresión, de esos ciudadanos críticos que demandan lo que no se les ofrece. ¿Cuál es la política que ellos demandan? ¿Demandan política? ¿Es posible con ello formar un partido, o más bien su manifestación lleva a la reforma de los partidos existentes? Todas interrogantes que se plantean. Dicho de otra manera, la única forma de agrupar a esas personas es con la bandera de una sociedad abierta.</p>
<h3><strong>Es la política estúpido </strong></h3>
<p>En ésta segunda vuelta ¡“es la política estúpido”. Fue Bill Clinton en su primera campaña presidencial quien dijo ¡“es la economía estúpido”!, implicando que era la economía donde se jugaba la elección. En este caso es la política. La capacidad de polarizar, movilizar y “prender” al electorado desencantado. El problema es que para hacer aquello se requiere salirse de lo establecido y sorprender a un electorado inmune a las palabras. No son “políticas públicas”, ni “medidas”, lo que ese electorado busca, sino más bien hechos que  desmientan el comportamiento pasado.</p>
<p>Es la política (estúpido) la que decidirá esta segunda vuelta. Los electores que votaron contra el “Zeitgeist”, lo establecido, quieren una sociedad abierta.</p>
<p>Aunque Sebastian Piñera gane la elección recibe un país de ciudadanos críticos con un sistema de partidos en cuidados intensivos, con la mayor parte del electorado en la centro izquierda. Su gobernabilidad depende de su capacidad de hacer de esta una elección competitiva y de ganar electoralmente con la mayor cantidad de votos que haya obtenido un gobernante de derecha jamás en la historia de Chile. Así como no conocemos a la nueva derecha post Pinochet, tampoco conocemos la capacidad de una oposición que nunca ha sido oposición en democracia.</p>
<p>Si por otra parte Sebastián Piñera no gana la elección ( mal que mal, es una elección y lo esencial es que no se conocen los resultados hasta después de realizado) será porque la sociedad abierta que está en la lista de demandas, vale menos que el temor a la derecha.</p>
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