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	<title>El Mostrador &#187; Pablo Bello</title>
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	<description>El primer diario digital de Chile - Noticias, reportajes, multimedia y último minuto</description>
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		<title>El terremoto de las comunicaciones</title>
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		<pubDate>Wed, 17 Mar 2010 08:03:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo Bello</dc:creator>
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		<description><![CDATA[No se le puede pedir a las redes comerciales, diseñadas para operar en un contexto de normalidad, que sean el soporte de las comunicaciones en una situación como la que hemos enfrentado. Sin desmedro de lo anterior, también se requiere hacer una evaluación respecto de las capacidades de las redes comerciales para enfrentar situaciones de excepción.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Inmediatamente después del terremoto Chile quedó incomunicado. Durante los segundos, minutos, horas y, en algunos casos, días siguientes al 27 de febrero se produjo una crisis en nuestros sistemas de comunicaciones. Las llamadas telefónicas no se podían cursar, las redes indicaban una permanente congestión, en muchos casos la desesperación por comunicarnos con algún familiar nos hacía insistir e insistir, hallando siempre la misma respuesta… “red ocupada”, “error en la comunicación”, “número no responde”, o simplemente, silencio.</p>
<p>No fue eso sin embargo lo más grave. Durante las primeras horas posteriores después de las 03:34 del sábado, en la  ONEMI no había forma de saber la real dimensión de lo que había pasado y estaba pasando en el país. Nos vimos envueltos en un complejo estado de desinformación, de datos contradictorios (incluyendo las trágicamente fallidas alertas de Tsunami), carencia de reportes concretos de situación y la imposibilidad de establecer contacto con las autoridades locales en las zonas más cercanas al epicentro, hundiéndonos en lo que Clausewitz denominó “la niebla de la guerra”. En ese contexto era materialmente imposible proceder con acciones de respuesta inmediata ni menos proceder a planificar la estrategia de ayuda. Las comunicaciones de los servicios de emergencia fallaron estrepitosamente. Hay que decirlo también, lo mismo ocurrió con las comunicaciones de las Fuerzas Armadas y de Orden.</p>
<p>La primera conclusión de esta tragedia es algo que debió haber sido evidente: las comunicaciones de emergencia no pueden depender de los sistemas comerciales de telecomunicaciones. Es indispensable revisar por qué fallaron las redes de la ONEMI y de las FF.AA. y tomar las medidas pertinentes para que una situación como ésta no se repita jamás.</p>
<p>He planteado la necesidad de crear una empresa pública de carácter no comercial, dependiente del Ministerio del Interior y las Fuerzas Armadas, que tenga capacidad operativa y administre un sistema integral de comunicaciones de emergencia que sea robusto y confiable, con capacidad de desplegarse territorialmente en casos como el recién pasado. Es indispensable que dicho sistema asegure la interoperabilidad y confiabilidad de las redes propias de cada institución y que tome el control de las mismas en circunstancias calificadas para asegurar que la información fluya en forma adecuada y que la cadena de mando pueda operar, lo que es indispensable en situaciones de crisis. Como lamentablemente se ha demostrado en este caso, la sola coordinación previa entre las instituciones no es suficiente.</p>
<div class="news-quote alignleft">  <blockquote> Las comunicaciones de los servicios de emergencia fallaron estrepitosamente y lo mismo ocurrió con las comunicaciones de las Fuerzas Armadas y de Orden.</blockquote></div>
<p>No se le puede pedir a las redes comerciales, diseñadas para operar en un contexto de normalidad, que sean el soporte de las comunicaciones en una situación como la que hemos enfrentado. Sin desmedro de lo anterior, también se requiere hacer una evaluación respecto de las capacidades de las redes comerciales para enfrentar situaciones de excepción.</p>
<p>Vayamos por parte. En relación a la capacidad de respuesta de las empresas una vez ocurrido el terremoto, tengo la absoluta convicción que, sin excepción, y con el apoyo del Gobierno, todas las empresas destinaron el mayor esfuerzo humano y todos los medios disponibles para lograr la más rápida recuperación de las redes y los servicios que eran técnicamente posibles.</p>
<p>Respecto a la prevención, hay que hacer también una distinción. <strong>Las redes y sus sistemas principales soportaron prácticamente sin daño físico el terremoto, con excepción obvia de las redes de acceso domiciliario en las zonas en las que cayeron las postaciones o en las que el mar inundó centrales y equipos, y algunos cortes menores en los tendidos de fibra óptica.</strong> Desde el punto de vista estructural, las redes de telecomunicaciones cumplieron más que adecuadamente.</p>
<p>¿Por qué fue entonces que no pudimos comunicarnos? El principal problema fue la congestión de las redes y la dependencia del suministro de energía eléctrica para su operación.</p>
<p>Respecto de lo primero, las redes de telecomunicaciones se dimensionan para los peaks de tráfico previstos en un contexto de normalidad. No se diseñan para situaciones de emergencia o para circunstancias de alta demanda (por ejemplo, año nuevo). Si así lo hicieran, las inversiones requeridas serían varias veces superiores a las actuales lo que redundaría en un mayor precio de los servicios. El símil de las carreteras es adecuado: no se hacen autopistas de 12 carriles por lado para cubrir la demanda de año nuevo, sino que para la capacidad necesaria en la mayor cantidad del tiempo.</p>
<p>La pregunta relevante es cuál es esa capacidad de red que consideramos razonable y por la que estamos dispuestos a pagar.</p>
<p>Seamos claros: la congestión en circunstancias como las vividas es inevitable.</p>
<p>Todos queríamos hablar al mismo tiempo y las redes no son (ni serán) capaces de procesar ese tráfico. Este no es un problema técnico sino que económico y social. Económico, porque como ya dijimos el costo de tener una red capaz de administrar tal nivel de demanda es impagable. Social, porque la expansión de la capacidad de red requiere la instalación de más antenas, lo que la ciudadanía todavía no termina de entender. Es contradictorio exigir más capacidad de red y oponerse a la instalación de antenas.</p>
<p>No estoy diciendo en ningún caso que las capacidades actuales para enfrentar las situaciones de congestión sean las adecuadas. Esta es una materia en la que la evaluación de la capacidad real de las redes y la comparación internacional son fundamentales.</p>
<p>En mi opinión, lo relevante es más que evitar la congestión resolver cómo se administra. Hay medidas que suenan razonables pero que realmente no son una solución. Por ejemplo, establecer un sistema de roaming automático en casos de emergencia muy posiblemente eleve aún más la congestión y haga más difícil la comunicación, además que desincentiva a las empresas por solucionar rápidamente el problema de servicio.</p>
<p>En situaciones de congestión se debe racionalizar el uso.</p>
<p>Algunas ideas en tal sentido: degradadar la calidad de voz para permitir más llamadas, establecer tiempos máximos de duración a las llamadas, o derechamente restringir las llamadas durante un tiempo y dejar habilitadas solamente las comunicaciones a los servicios de emergencia, caso en el que el roaming si es necesario, dejando la mensajería de texto y/o las redes de datos para uso de la ciudadanía.</p>
<div class="news-quote alignleft">  <blockquote> El terremoto y el apagón recién pasado revelaron crudamente la dependencia de las redes de telecomunicaciones al suministro eléctrico tradicional y por tanto, demostraron su vulnerabilidad.</blockquote></div>
<p>En relación a la energía, el terremoto y el apagón recién pasado revelaron crudamente la dependencia de las redes de telecomunicaciones al suministro eléctrico tradicional y por tanto, demostraron su vulnerabilidad. Este es un tema que deberá ser revisado por las autoridades y la industria, con seriedad y mirada de largo plazo.</p>
<p>Se deberá evaluar con detención si los sistemas de respaldo energético con los que actualmente operan las redes son los adecuados. Pienso que en este ámbito se puede hacer mucho más. Se debe tener presente, sin embargo, que no es posible administrar un sistema de respaldo basado exclusivamente en grupos de generación eléctrica a petróleo para alimentar los cientos de centrales, nodos y miles de radiobases que constituyen la red. La logística de distribución de combustible para alimentar esos grupos en un contexto como el ocurrido supone un problema prácticamente insalvable, especialmente cuando se dan simultáneamente problemas de seguridad. En ese sentido, creo que la opción es usar energía solar y/u otras formas de energía de generación autónoma (p.e. eólica) para cargar las baterías de respaldo una vez que estas se agoten.</p>
<p>Los servicios de telecomunicaciones deben ganar en mayor autonomía del suministro eléctrico, al mismo tiempo que debe garantizarse que los sistemas de respaldo estén equitativamente dispuestos para toda la población.</p>
<p>Como ex-Subsecretario de Telecomunicaciones indudablemente uno quisiera que estas tareas las hubiésemos hecho antes. A pesar que hace más de un año iniciamos el trabajo de diseñar una política de protección de infraestructura crítica de información, fue poco lo que se llegó a avanzar y ciertamente hay allí importantes desafíos pendientes, para los que ofrezco sin duda mi colaboración al nuevo Subsecretario. Claramente las prioridades vistas desde hoy son distintas a las que tuvimos, como país, en su momento.</p>
<p>Sería populista decir que no volveremos a tener congestión en casos críticos como el vivido o que los servicios de telecomunicaciones serán inmunes a la carencia de energía o frente a otras situaciones excepcionales. <strong>Lo que no se puede repetir nunca más es que la capacidad de reacción del Estado ante una catástrofe como la pasada dependa de un celular.</strong></p>
<p><strong><em>*Pablo Bello Arellano es ex subsecretario de Telecomunicaciones.</em></strong></p>
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		<title>La Concertación y la necesidad de volver a las fuentes</title>
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		<pubDate>Tue, 09 Feb 2010 05:43:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo Bello</dc:creator>
				<category><![CDATA[Blogs y Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Columnas]]></category>
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		<category><![CDATA[Cambio de Mando]]></category>
		<category><![CDATA[Concertación]]></category>
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		<category><![CDATA[Segunda Vuelta]]></category>

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		<description><![CDATA[Tenemos el deber de entender este nuevo Chile del que somos co-autores y nuevamente, con ideas, con pasión, con transparencia, con humildad, con convicción, ofrecerle a nuestros ciudadanos una nueva propuesta política para los tiempos que vienen.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Han pasado ya varios días desde la segunda vuelta electoral. Hemos leído y escuchado diversos análisis, variadas explicaciones, múltiples justificaciones de lo que ese día pasó.</p>
<p>Algunos han querido encontrar la respuesta en las evidentes deficiencias de la conducción política de nuestros partidos en el último tiempo. Otros responsabilizan al candidato y a la forma en que fue designado. Incluso hay quienes sugieren que la culpa es de quienes se fueron y se presentaron por fuera. No comparto esa lectura simple. Creo que el resultado es consecuencia de un deterioro profundo en la forma de hacer política en nuestra coalición.</p>
<p>No me refiero a las políticas públicas, que la gran mayoría de Chile apoya y respalda, sino que a la forma en que se construye el poder desde la ciudadanía y se representa a través del sistema político. Hemos escuchado poco y hemos deteriorado la democracia al interior de nuestros partidos. Creo en la  Concertación.</p>
<p>En la convergencia de la social democracia con el social cristianismo. Es desde allí, con nuevos liderazgos, nuevas prácticas y (espero) una nueva institucionalidad que nos ponga bajo la misma bandera, que esta coalición debe refundarse. Tenemos el deber de entender este nuevo Chile del que somos co-autores y nuevamente, con ideas, con pasión, con transparencia, con humildad, con convicción, ofrecerle a nuestros ciudadanos una nueva propuesta política para los tiempos que vienen.</p>
<p>Navegando en mi computador encontré este texto que escribí hace 10 años. Creo que hoy es más urgente que entonces el volver a las fuentes:</p>
<h3 style="text-align: center;">Volver a las Fuentes<br />
Octubre 2000</h3>
<p><em> </em>Las fuentes que le dieron sentido histórico a la Concertación se están secando. Cualquier cosa que se pueda decir no oculta el hecho evidente de que estamos perdiendo. Y no es que electoralmente hayamos dejado de ser el máximo referente de la política chilena de la última década, sino que hemos perdido la brújula que nos permitía interpretar las necesidades de aquella ciudadanía en cuyo apoyo nos sosteníamos. Aquella sensibilidad que nos hacía ser la fuerza creadora y agente del cambio para la sociedad chilena se está derrumbando. La profunda creencia de que la  Concertación es el mejor proyecto posible que Chile dispone, esta hoy dolorosamente velada.</p>
<div class="news-quote alignleft">  <blockquote> El desafío es construir un liderazgo nuevo, renovar las ambiciones de cambio, y recuperar esa ética política que nos llevó a gobernar nuestro país. La misión es revitalizar las fuentes que nos vieron nacer, refrescando con nuevas ideas y acciones nuestro compromiso con Chile.</blockquote></div>
<p>La  Concertación nació para encauzar los esfuerzos del país para el retorno a sus más valiosas tradiciones de democracia y progreso social a partir de la más vasta alianza de grupos políticos, fuerzas históricas y sociales que ha existido en Chile. La Concertación nació como un compromiso valórico expresado en una alianza electoral, a partir de un profundo sentido del respeto a los derechos humanos, la democracia como forma de gobierno, la inclusión social y la igualdad de oportunidades como sentido conductor de nuestros esfuerzos políticos.</p>
<p>El camino de la Concertación se inició con la afirmación de un proyecto ético para derrotar a la dictadura militar. Levantar aquellos principios permitió devolver la cohesión y el sentido de dignidad al país, logrando el reencuentro de Chile con su historia.</p>
<p>El proyecto que encarnó el gobierno de Patricio Aylwin reconstruyó en el imaginario colectivo el orgullo de vivir en un Estado que buscaba el diálogo, la justicia, el progreso y la inclusión social de todos sus ciudadanos. La Patria  Justa, donde todos teníamos un lugar.</p>
<p>Luego, con el gobierno de Frei, interpretamos que el destino del país estaba dirigido a aventurarse por los procesos de modernización que el sentido de esta época exigía. No bastaba con la construcción de una nación sustentada en pilares éticos y que buscaba la equidad. El desafío era construir un Estado fuertemente orientado hacia la eficiencia y estimular un salto cualitativo del sistema productivo. El crecimiento, la estabilidad y el desarrollo, la mejora en las condiciones sociales de la población en general; y particularmente para los grupos desaventajados, la mejor inserción del país en el mundo y las reformas de la justicia y de la educación fueron los hitos del segundo gobierno de la Concertación.</p>
<p>La  Concertación logró un salto significativo para Chile. En pocos años se había hecho mucho más que en las décadas precedentes y objetivamente el Chile de finales de los noventa era un mejor país. Las cifras hablaban por sí solas.</p>
<p>Pero algo sucedió. Lejos de sentir orgullo por los logros, comenzamos a percibir que era poco lo avanzado. Y la gente empezó a desencantarse de nuestro liderazgo, mientras nosotros mismos comenzamos a sentirnos cada vez más lejanos de nuestro Gobierno. Es cierto que la crisis económica precipitó estos procesos, pero no es ésta la responsable de lo que hoy vivimos.</p>
<p>A lo largo de estos años se fueron incubando una serie de dificultades, obstáculos y comportamientos viciosos dentro de la Concertación de Partidos por la Democracia, algunos de los cuales ya estaban en germen desde un comienzo, y otros que han ido emergiendo con el desgaste y la confusión que engendra el ejercicio del poder.</p>
<p>La esperanza que el liderazgo del Presidente Ricardo Lagos representa para poder reencauzar el camino del proyecto político de la Concertación y recuperar su misión histórica puede quedar comprometida precisamente con estos problemas y su buen destino depende de que de una vez por todas los encaremos con decisión.</p>
<p>Nuestra alianza está presa de un grave desgaste de su imaginación, de una parálisis en su capacidad creadora, lo que nos ofrece la tentación de la mera administración como sucedáneo. El empantanamiento progresivo en la mantención de equilibrios internos que aseguran eternas cuotas de poder a verdaderas castas y facciones al interior de cada partido y de la alianza en general, ha infectado nuestra voluntad política.</p>
<p>Por más esfuerzos que haga el Presidente Lagos, lo cierto es que ya no ofrecemos horizontes futuros que entusiasmen a la gente y que parezcan consistentes para nosotros mismos, sino que apenas nos conformamos con aparecer ante los medios de comunicación como dominando la situación del presente. Pero la  Concertación no nació para administrar el presente y enfrentar la coyuntura. Nació para liderar un proceso eminentemente transformador que diera cuenta de las necesidades de Chile y lo condujera con éxito hacia el desarrollo.</p>
<p>Esto se expresa, aunque no se agota, en el anquilosamiento del liderazgo político de la Concertación, su envejecimiento y continuidad ininterrumpida,  asociada también a la patética ineptitud de los candidatos al recambio generacional. Mientras tanto, la derecha ha sido capaz de reinventarse y revitalizar un proyecto político que tan poco tiempo atrás creíamos condenado al recuerdo. El populismo, la eficacia de un discurso simple que apela a nuestras debilidades, un activo uso del marketing, un correcto trabajo de bases y un notable recambio generacional nos hace sentir hoy que son ellos, y no nosotros, quienes tienen la primera opción de gobernar Chile a partir del 2006.</p>
<p>Una de las más graves pérdidas que la Concertación ha sufrido es la descomposición de su tejido social. Decepcionados o autodestruidos se han ido descolgando de la gran convergencia que conformaba nuestra alianza una serie de movimientos sociales que antes configuraban el canal más expedito entre la ciudadanía y el gobierno, perdiendo de esta forma poder de movilización política.</p>
<p>Lo anterior se ha traducido poco a poco en que las coyunturas políticas ya no se vuelven desafíos, sino verdaderas circunstancias traumáticas que amenazan la estabilidad. Este sistema ha reprimido la crítica interna, dejando como único recurso las actitudes irresponsables y caudillistas de quienes buscan el protagonismo personal.</p>
<p>Debido a lo anterior, el deterioro de la representatividad de los partidos políticos no puede considerarse como un mero reflejo de un inevitable desencanto democrático del pueblo con sus élites, sino también como algo que ha sido producido por nuestras propias prácticas políticas.</p>
<p>Por ello, es que no nos extrañan los múltiples síntomas de crisis que vemos hoy: la confusión de los intereses públicos con los personales, la falta de integración entre las acciones individuales y los proyectos colectivos, la pérdida del sentido de la función pública, los cuoteos, el clientelismo, el nepotismo y el abandono de las propuestas éticas. Por cierto que dentro de estos problemas está la dificultad en el manejo de los efectos de una crisis económica global y otros problemas coyunturales y estratégicos. Pero las dificultades políticas actuales no se explican por esas circunstancias, sino,  por el contrario, son esas circunstancias las que se explican por las dificultades a las que nos estamos refiriendo.</p>
<p>Los problemas que sufre la Concertación no se resolverán por simples cambios de estilo, sino que necesitan un golpe de timón, un giro radical hacia aquel sentido profundo e histórico que nos vio nacer.</p>
<p>Si nos sentimos herederos de los principios y valores que dieron vida a la  Concertación, tenemos la responsabilidad de defender lo avanzado y de construir  alternativas viables para reencauzar nuestros esfuerzos hacia nuevos desafíos comunes.</p>
<p>En muchos sentidos de la palabra podemos sentirnos avergonzados,  derrotados y carentes de entusiasmo para continuar en esta senda. Por lo  mismo, el desafío es construir un liderazgo nuevo, renovar las ambiciones de cambio, y recuperar esa ética política que nos llevó a gobernar nuestro país. La misión es revitalizar las fuentes que nos vieron nacer, refrescando con nuevas ideas y acciones nuestro compromiso con Chile.</p>
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		<title>Política digital: los desafíos del próximo gobierno</title>
		<link>http://www.elmostrador.cl/opinion/2009/12/21/politica-digital-los-desafios-del-proximo-gobierno/?utm_source=rss&amp;utm_medium=feed&amp;utm_campaign=RSS</link>
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		<pubDate>Mon, 21 Dec 2009 05:31:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo Bello</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Persisten en sectores urbanos de bajos ingresos y en zonas aisladas, déficits importantes de cobertura, calidad y competencia. El sistema de regulación e incentivos actual, es insuficiente para lo que viene.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong> </strong></p>
<p>El domingo 13 de diciembre fue nuestra primera elección en la era <em>Twitter</em>. Muchos de nosotros nos sentimos -por un rato- un poco reporteros, un poco comentaristas, compartiendo alegrías y decepciones. En mi caso, desde un local de votación en Santiago Centro, “informé al mundo” (#chilevota) el resultado de la primera mesa en cerrar.</p>
<p>Días atrás, cientos de usuarios de <em>Twitter</em> convertidos en fiscalizadores en línea, nos informaban del corte de servicio de una empresa de telefonía móvil, desde diversos rincones del país. Gracias a ellos, pudimos actuar con mayor prontitud en terreno, se sancionó a la empresa y se establecieron devoluciones y compensaciones para los consumidores.</p>
<p>Esta es la nueva realidad de la inmediatez, de la comunicación directa, de la participación, que es posible por el cambio que se está produciendo en el mundo de las telecomunicaciones. Las personas han cambiado su cotidianeidad, estableciendo nuevas formas para comunicarse, informarse y relacionarse, en nuestro caso, entre un organismo público (<a href="http://www.twitter.com/subtel_chile">Subtel</a>) y los ciudadanos.</p>
<p>El éxito de las redes sociales en Chile (<a href="http://www.nickburcher.com/2009/07/latest-facebook-usage-statistics-by.html">estamos entre las 15 naciones más grandes del mundo medida en usuarios de <em>Facebook</em></a>), encuentra una parte de su explicación en la masificación del acceso a plataformas tecnológicas, que permiten a miles de chilenos y chilenas conectarse a Internet en sus trabajos, hogares, escuelas, centros comunitarios, o desde sus celulares y notebooks como algo habitual.</p>
<p>Miro hacia atrás y el entorno era distinto. Hace 10 años la cantidad de teléfonos celulares era ínfima en Chile y solo servían “para hablar”. <a href="http://www.subtel.cl/prontus_subtel/site/artic/20091216/pags/20091216122746.html#T3">Hoy tenemos 16 millones</a> y muchos con capacidad para transmitir datos (3G). Hace 4 años, las conexiones a Internet no superaban las 800 mil. <a href="http://www.subtel.cl/prontus_subtel/site/artic/20091216/pags/20091216122746.html#T1">Hoy son 2 millones</a>, con una velocidad promedio 4 veces superior. Solo un 18% de la población usaba frecuentemente Internet el 2000, un 40% el 2006 y ahora el 60% es usuario activo. La expansión de las telecomunicaciones ha sido dinámica, <a href="http://www.subtel.cl/prontus_subtel/site/artic/20091216/pags/20091216122746.html#T2">creciendo cerca de 50% desde el 2006 hasta hoy</a>, con <a href="http://www.subtel.cl/prontus_subtel/site/artic/20091216/pags/20091216122746.html#T6">cifras históricas de inversión</a>, <a href="http://www.subtel.cl/prontus_subtel/site/artic/20091216/pags/20091216122746.html#T0">penetración</a> y <a href="http://www.subtel.cl/prontus_subtel/site/artic/20091216/pags/20091216122746.html#T11">reducción en los precios promedio de los servicios.</a></p>
<p>Somos un país más conectado, más comunicado, pero con tareas pendientes y grandes retos por delante. La distribución del acceso a Internet entre los distintos segmentos socioeconómicos sigue siendo  fuertemente inequitativa. Mientras en los segmentos de mayores ingresos se navega con calidades del primer mundo, la mayoría de los hogares sigue sin estar conectados o lo hace con calidades deficientes. Además, estamos hablando de un mercado en evolución, así que por cada paso que avanzamos, surgen nuevos y complejos desafíos.</p>
<p>Por eso, debemos ser más ambiciosos y <a href="http://www.subtel.cl/prontus_subtel/site/artic/20091216/pags/20091216122746.html#T7">compararnos con quienes han sido más exitosos</a>, especialmente con <a href="http://www.subtel.cl/prontus_subtel/site/artic/20091216/pags/20091216122746.html#T8">la OECD</a>; si de verdad creemos (como yo creo), que las Tecnologías de la Información deben ser un pilar de nuestra estrategia de desarrollo.</p>
<p>Mirando hacia el Bicentenario, tenemos que discutir en serio sobre el futuro de las telecomunicaciones y su rol en el desarrollo de Chile. Sin populismos ni recetas <em>copy&amp;paste</em>.</p>
<p>Lo primero es entender este sector. Las nuevas tecnologías rompieron los conceptos tradicionales con que se regulaban las telecomunicaciones. Las fórmulas de ayer no son las soluciones del futuro.</p>
<div class="news-quote alignleft">  <blockquote> El mercado no entregará todas las soluciones. Se requiere un rol más fuerte y activo del Estado, tanto para incentivar las inversiones y la competencia, como para proteger a los consumidores.</blockquote></div>
<p>La tendencia es imparable: <a href="http://www.subtel.cl/prontus_subtel/site/artic/20091216/pags/20091216122746.html#T9">la conectividad inalámbrica en los próximos 3 años va a redibujar complemente este mercado</a>. Así como la telefonía (voz) se fue desde las redes fijas a las móviles, <a href="http://www.subtel.cl/prontus_subtel/site/artic/20091216/pags/20091216122746.html#T10">Internet está migrando en la misma dirección</a>.</p>
<p>Al mismo tiempo, la inversión en redes alámbricas se orientará hacia la fibra óptica más y más cerca del hogar, para convertirse en redes convergentes multiservicios 100% basadas en IP.</p>
<p>Para avanzar en este camino, hay que asignar más espectro radioeléctrico para el desarrollo de servicios intensivos en datos, pero regulando que se use eficientemente, con sentido convergente y asegurando que todos los actores, actuales y potenciales, puedan acceder a él.</p>
<p>Es por ello que dimos una <a href="http://www.subtel.cl/prontus_subtel/site/artic/20090720/pags/20090720164925.html">dura pelea judicial para tener dos nuevos operadores</a> en el mercado de la telefonía celular. Su incorporación dinamizará la competencia no solo en servicios de voz, sobre todo en conectividad inalámbrica.</p>
<p>Al futuro Gobierno, por tanto, le corresponderá asignar el espectro para el despliegue de redes de <a href="http://www.3gpp.org/article/lte">cuarta generación (LTE)</a>, en las bandas de 2.6 Ghz. y 700 Mhz., con servicios de conectividad avanzada. Hemos actuado responsablemente para que ese espectro esté disponible.</p>
<p>Será una meta culminar con éxito la implementación de la <a href="http://www.portabilidadnumerica.cl/">portabilidad numérica que ya iniciamos el 2009</a> y que tiene un calendario definido, en curso, hasta fines del 2010.</p>
<p>Hay que continuar cerrando brechas en el acceso. Nunca se avanzó más en integración territorial, democratización del acceso y cobertura rural que en este período, con proyectos e inversiones de alto impacto que seguirán mostrando frutos en los próximos dos años. Sin embargo, persisten en sectores urbanos de bajos ingresos y en zonas aisladas, déficits importantes de cobertura, calidad y competencia. El sistema de regulación e incentivos actual, es insuficiente para lo que viene.</p>
<p>Un modelo de inversión público-privada, con redes abiertas a todos los operadores, y competencia en la solución de acceso final, me parece un camino adecuado. A ello hay que agregar un subsidio a la demanda muy focalizado en hogares de bajos ingresos con niños en edad escolar.</p>
<p>Aún con estos cambios no será suficiente. Los estudios que hemos realizado indican con claridad, que amplios segmentos de la población desconocen o subvaloran la importancia de la conectividad.</p>
<p>Se requiere un mayor esfuerzo en el desarrollo de contenidos y aplicaciones que sean de utilidad para la ciudadanía. En Gobierno electrónico hay un gran reto.</p>
<p><a href="http://www.oecd.org/document/28/0,3343,en_2649_201185_44267356_1_1_1_1,00.html">Chile será en enero miembro de la OECD</a>. Ello implica ponerse pantalones largos en la forma de hacer políticas públicas. A partir de mi experiencia, se requiere modificar institucionalmente el órgano donde se construye y aplica la regulación, de tal forma de darle más autonomía ante los intereses de corto plazo y estabilidad en el tiempo.</p>
<p>De los países de la OECD, solamente Japón y Corea no tienen reguladores independientes. Me parece valiosa, por ello, la propuesta que ha hecho pública Eduardo Frei de crear un órgano regulatorio independiente, de carácter colegiado: la Comisión Nacional de Comunicaciones Electrónicas, que reemplace a la actual Subsecretaría de Telecomunicaciones.</p>
<p>Hay más desafíos. El círculo virtuoso de un mercado transparente y competitivo no está completo sin consumidores empoderados, exigentes, informados y con derechos claros.</p>
<p>Esperamos que antes de marzo se apruebe la <a href="http://www.subtel.cl/prontus_subtel/site/artic/20090922/pags/20090922194114.html">Ley de Internet</a>, incorporando principios de no discriminación o neutralidad de la red, que sean implementados durante la próxima administración, garantizando a los internautas un acceso libre y abierto, con calidad de servicio. Lo propio con la Ley de Protección de Datos Personales, adecuada y necesaria.</p>
<p>El mercado no entregará todas las soluciones. Se requiere un rol más fuerte y activo del Estado, tanto para incentivar las inversiones y la competencia, como para proteger a los consumidores.</p>
<p>El principal mérito de nuestra <a href="http://www.subtel.cl/prontus_subtel/site/artic/20090805/pags/20090805121006.html">política de telecomunicaciones</a> ha sido aprovechar al máximo los beneficios que puede entregar el mercado, y al mismo tiempo focalizar esfuerzos en sectores de la población que tienen mayores necesidades, donde el mercado por si solo no llega.</p>
<p>Porque en cuatro años dimos pasos importantes, es que podemos ahora exigir más, debemos fijar metas más audaces y, sobre todo, demandar del mundo político, económico y social, una reflexión más profunda sobre el rol de las nuevas tecnologías en la estrategia nacional de desarrollo.</p>
<p>Si creemos que la educación, la salud, la cultura, la productividad, la participación ciudadana, el pluralismo, la innovación, la integración, deben ser los sellos del nuevo siglo que iniciamos como República, debemos asumir que las Tecnologías de Información son el factor decisivo que marcará la diferencia entre el éxito y la decepción de nuestra Nación.</p>
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