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	<title>El Mostrador &#187; Rodrigo Larraín</title>
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	<description>El primer diario digital de Chile - Noticias, reportajes, multimedia y último minuto</description>
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		<title>No a la  beatificación de Juan Pablo II</title>
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		<pubDate>Wed, 02 Mar 2011 05:49:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rodrigo Larraín</dc:creator>
				<category><![CDATA[Blogs y Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Pablo II]]></category>

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		<description><![CDATA[Era amigo de sus amigos, por supuesto Marcial Maciel, o Girólamo Prigione, su nuncio en México, un corrupto narcotraficante que abusó sexualmente de muchas religiosas que estuvieron a su servicio.  Recuérdese que quienes son promovidos al episcopado son recomendados por los nuncios en cada país.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El Papa actual beatificará a Juan Pablo II, el controvertido Papa anterior.  Sin duda, un acto litúrgico que amnistía los errores  y desprolijidades que acompañaron su pontificado con posterioridad al atentado que casi le cuesta la vida.  En Chile fue el “Peregrino de la Vida” para los cristianos, para el gobierno de la época fue el “peregrino de la Paz”, puede que hoy, los últimos hayan mudado a fervorosos pro-vida.  Como si fuera el sino de los papas que gobiernan periodos largos –recuérdese el caso de Pío IX, recordado como el papa de la Doctrina Social de la Iglesia, pero que terminó haciendo el más despótico de los gobiernos de los Estados Pontificios- también Juan Pablo II emprendió el camino del conservadurismo.</p>
<p>El anterior Papa tenía algunas convicciones excéntricas y que fueron aprobadas de buen grado por los católicos del mundo; una de ellas era viajar, la otra era canonizar muchos santos y, la más peligrosa, opinar sobre materias dogmáticas de un modo algo ligero.  Recorrer todos los países y alentar a los católicos y demás personas de buena voluntad es un gran propósito, pero el Papa es un jefe de Estado y jefe de la  Iglesia y alguien debe hacerlo, sino los destinos de estos son decididos por segundones, que es lo que aparentemente pasó cuando todo se puso en tela de juicio, el Banco Ambrosiano, Mons. Marcinkus  y los vínculos turbios de ellos con la mafia; en paralelo explotaba el escándalo de pedofilia y los abusos a monjas en África y a niños en otras latitudes.</p>
<p>Las canonizaciones fueron de religiosos y religiosas casi en exclusiva, si no contamos a las monjas como laicas, que lo son, recuerdo que hubo sólo un laico que mereció la corona del cielo para el papa Wojtyla.  Bajo su pontificado se descubrió que había habido más santos que nunca y se les santificó estruendosamente en la  Plaza de San Pedro, medida prontamente desechada por el Papa actual, que la reservó para contados casos.    Pero el Papa polaco era un creativo, por ejemplo, en el rezo del Ángelus en Castel Gandolfo derogó el infierno, más tarde el paraíso y puso en duda el purgatorio; modificó el rosario, que había sido entregado a Santo Domingo por La Virgen, para añadirle unos misterios que olvidaron desde el cielo.  También puso su firma a documentos luego de introducir cambios muy menores, una forma sutil de pasar a la historia, como en el caso de la elección de Papa.</p>
<div class="news-quote alignleft">  <blockquote> Era amigo de sus amigos, por supuesto Marcial Maciel, o Girólamo  Prigione, su nuncio en México, un corrupto narcotraficante que abusó  sexualmente de muchas religiosas que estuvieron a su servicio.   Recuérdese que quienes son promovidos al episcopado son recomendados por  los nuncios en cada país.</blockquote></div>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>El Concilio Vaticano II es el acontecimiento más importante vivido por la Iglesia en los últimos años, cuando ésta se enredaba en apoyo y odios contra el mundo moderno, en muchos casos contra el mismo Evangelio, el Espíritu Santo sopló sobre ella y el Papa Juan XXIII lo convocó.  Atrás quedó el apoyo a monarcas de tiempos primitivos –los protestantes tenían monarquías parlamentarias- y a dictaduras inhumanas que se santificaban mencionando a Cristo y obteniendo bendiciones e indulgencias por sus crímenes, llegó el reconocimiento a la democracia –excomulgada por Pío IX- y a los derechos humanos, se fomentó el ecumenismo  con todo el respeto a las diversas religiones, pues no hay nada más noble que brindar culto a Dios según el recto corazón de cada uno.  Pero a Su Santidad no le pareció el Concilio, especialmente un gobierno pontificio que privilegiaba la colegialidad de los obispos; y se restauró un gobierno monárquico unipersonal.  Y en esa línea el Concilio empezó a abandonarse imperceptiblemente y se quedó como una expresión carente de contenido.</p>
<p>Pero no fue esto lo más grave, ni el poco interés por las mujeres, ni el sacar a los pobres de las prédicas y documentos magisteriales, ni los teólogos alejados, ni la condescendencia con dictadores, etcétera.  Lo más grave fue el descuido de los niños y jóvenes a los que les arruinaban irremisiblemente sus vidas sacerdotes pederastas; también la minimización de estos crímenes, tolerando infames dispositivos para ocultar a los culpables.  Hasta que el escándalo estalló en los tribunales y golpeó el bolsillo de diferentes diócesis del mundo.  Manga ancha para los abusadores sexuales clérigos y rigorismo cruel para con la honesta sexualidad entre cónyuges.</p>
<p>Cuando un grupo de enfermos de SIDA le solicitó usar condón en sus relaciones sexuales, el Papa les contestó que no, que se abstuvieran para siempre o que contagiaran a su pareja.  El mal del condón era mayor que contagiar al otro cónyuge.  Por eso, quizá si con vergüenza el Papa actual reconoció que en casos así el uso del preservativo no era un mal.  No fue la de Juan Pablo una respuesta insólita, fue una maldad.  Pero era amigo de sus amigos, por supuesto Marcial Maciel, o Girólamo Prigione, su nuncio en México, un corrupto narcotraficante que abusó sexualmente de muchas religiosas que estuvieron a su servicio.  Recuérdese que quienes son promovidos al episcopado son recomendados por los nuncios en cada país.</p>
<p>Cuando murió el pueblo gritaba “santo súbito”, es decir háganlo santo ahora.  Es cierto que los plazos para beatificar a un cristiano son discrecionales, pero para que ponerlos, entonces.  Y el de este Papa ha sido rápido, muy rápido y con milagro comprobado incluso, puesto que es la condición para beatificar.  Algunos ya sospechan del milagro en cuestión, y ya tenemos un milagro falso, el de Teresa de Calcuta fue impugnado por el marido de la favorecida por el milagro que la plataformó al peldaño previo a la santidad; de hecho, confesó que se le había pagado y que no soportaba el fraude abatido por su conciencia.</p>
<p>La reacción de Juan Pablo II fue que Teresa no necesitaba de milagros para probar su santidad.  Quizás sí el papa tenía razón: los milagros que pueda haber hecho Juan Pablo II no son argumento, total hoy hace milagros San Expedito como antes los hizo Santa Filomena, y ninguno existió.</p>
<p>Ser cristiano católico es una gran cosa, nos hace a todos iguales porque somos hijos del mismo Padre y yo a mi Padre le puedo reclamar cuando algo me parece improcedente.  Padre, espero que no haya esta beatificación y si ocurriere que nunca haya canonización.</p>
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		<title>Caso Karadima: ¿Hay alguna lección que sacar?</title>
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		<pubDate>Fri, 25 Feb 2011 05:41:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rodrigo Larraín</dc:creator>
				<category><![CDATA[Blogs y Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Abusos sexuales en la Iglesia Católica]]></category>
		<category><![CDATA[Fernando Karadima]]></category>

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		<description><![CDATA[

Si la prensa ha informado correctamente, la pena de Karadima se está cumpliendo “a la chilena”: al condenado se le prohíbe expresamente recibir a integrantes de la Unión Sacerdotal del Sagrado Corazón o que hayan dirigido espiritualmente, así reza el fallo eclesiástico. Sin embargo, un sacerdote que cumple estas dos condiciones ha sido autorizado para visitarlo por el arzobispo. Preocupante, porque esa señal entraña una ofensa a los sacerdotes inocentes, santos y buenos, y a todo el pueblo de Dios.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Sin duda alguna, este debe ser el más penoso de los hechos relacionados con el abuso sexual de menores que ha debido enfrentar la Iglesia Católica. Mucho más que lo de Cox, el arzobispo coadjutor y después residencial, presidente de comisión organizadora de la visita del Papa a Chile y regalón de las altas esferas, y que fue sancionado por un hecho semejante al que hoy comentamos.</p>
<p>El caso de Fernando Karadima hoy debiera cuestionar radicalmente tanto una modalidad de acción pastoral como una forma de ejercer el poder y la disciplina al interior de los gobiernos diocesanos y arquidiocesanos porque están absolutamente fracasadas. Primero, es necesario recordar el escaso valor que tenemos los laicos, expresado cuando la jerarquía debe decidir entre un clérigo y un consagrado; como hemos sabido, monseñor Fresno recibió la primera denuncia de la conducta impropia de Karadima por medio de una carta y la rompió. Ni siquiera hay maldad, es casi un acto reflejo, inercial, para cerrar filas corporativamente. Tan poco valemos como laicos que una de las penas para eclesiásticos es “reducirlos al estado laical”, es decir, dejan de ser uno de ellos –lo cual es extraño, puesto que el estado sacerdotal, se nos dice, es indeleble- y pasan a ser uno de nosotros. El laicado entendido como castigo y degradación.</p>
<p><strong>Segundo.</strong> Este caso ocurre en una mala época para la Iglesia, ha habido una oleada de pedofilia y abusos sexuales, en general, por parte unos cuantos clérigos de distintos países, frente a los cuales las autoridades locales y pontificias respondieron de un modo encubridor, lento y quitándole importancia. La frase de Juan Pablo II llamando “pecado” a lo que era objetivamente un “crimen” o delito fue lamentable. Sin duda la Iglesia Católica tiene entre nosotros una gran presencia, pero la chilena ya es una sociedad poscristiana, la influencia episcopal es mínima tanto que los últimos candidatos católicos no consideraron ninguna de las observaciones que hicieron en diversos temas morales –o valóricos como gustan decir algunos- que han concentrado los mayores esfuerzos de los obispos en estos años.</p>
<div class="news-quote alignleft">  <blockquote> En la Iglesia se ha instalado el peligroso error que dice que de un mal se sigue un bien, cierto que Karadima cometió un delito y construyó una estructura que lo cubría, pero aunque el propósito de éste haya sido malo, la obra que construyó es buena, se nos argumenta; es la misma lógica de los legionarios.</blockquote></div>
<p><strong>Tercero.</strong> Al hilo de lo anterior, la vergüenza que estamos pasando los creyentes tiene varias causas, la primera es la descristianización de varios sectores que las autoridades eclesiásticas abandonaron, basta ver los medios, especialmente la televisión, para ver lo alejada que está la juventud del cristianismo católico –y no vale la pena contradecir la realidad diciendo que hay jóvenes comprometidos con el Evangelio y la Iglesia, porque la excepción minoritaria no extingue la verdad de los hechos, nuestra sociedad se descristianizó.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Cuarto.</strong> En los debates de tipo doctrinal y de ideas la participación de la Iglesia no existe, y ha tenido muchísimas ventajas en un país donde nadie propone muchas ideas ingeniosas. Al contrario, se prefirió la amonestación –sin indicar castigos- de quienes aprueban el control natal, la píldora del día después, la regulación de las convivencias, antes se condenó a los que aprueban el divorcio… y se dio pie para que algunos fanáticos puritanos y condenadores fueran considerados los representantes de la recta doctrina y del catolicismo correcto. La prensa trae hasta el día de hoy noticias pintorescas en relación a lo católico; una repartición de rosarios en la mina San José de Copiapó antes del rescate de los mineros o la instalación de una imagen de María en un servicio público, lo inadecuado es que fueron autoridades políticas algo excéntricas.</p>
<p><strong>Quinto</strong>. Y este creo que es quid de la cuestión: después del Concilio Vaticano II surgió una cantidad de grupos muy minoritarios, pero con recursos económicos que, sistemáticamente se han dedicado a horadar la autoridad legítima de la Iglesia y sus decisiones pastorales. Han sido muchísimos años de trabajo hormiga que está dando sus frutos. Ninguno tiene observaciones doctrinales, comparten absolutamente toda la doctrina, pero difieren en cuestiones litúrgicas, de interpretación de la tradición, de moral, y todos repudian la Doctrina Social de la Iglesia. Les une el odio a una Iglesia abierta al pueblo y a sus dolores, a sus alegrías y esperanzas. Algunos se fueron de la  Iglesia, de manera individual o en grupos, como el caso de los lefebvristas; otros permanecieron enquistados en la Iglesia, como Maciel y Karadima, instalando quinta columnas con características de sectas sometidas a los caprichos de sus gurúes.  Pero tienen en su corazón un pecado de soberbia infinito, sólo ellos saben quienes son los puros que se mantienen en la fe… la de ellos, naturalmente.</p>
<p>Lo de ellos no es el <em>“depositum fidae”, </em>es un tema de imponer sus ideas y a su gente, por ello es que viven la paradoja de la inconsecuencia, se supone que creen una cosa y que se comportarán en tal sentido, pero no lo hacen porque todos estos grupos no tienen gran formación porque en los últimos tiempo no ha sido esa la prioridad de la  Iglesia. Formalmente se supone que cumplen con unción y detalle, mas no es así, no hay fe allí, hay costumbre y normas. Tradición tampoco hay, pues se trata de tradicionalistas bastante creativos que reinventan y acomodan las normas a sus intereses y por ello los líderes pueden modificarlas a su amaño, basta conservar una exterioridad aparente. Los que se fueron declararon que todos los papas desde Juan XXIII son ilegítimos y, por lo tanto, no se les debe considerar como tales y menos obedecer; los que se quedaron dentro prefirieron suspender el juicio y se refugiaron en una capilla, parroquia o director espiritual que les “adaptó” la religión a su medida, y se entregaron  a éste en cuerpo y alma. Ello tenía un precio modesto, juntarse sólo con quienes pensaban como ellos mismos.</p>
<div class="news-quote alignleft">  <blockquote> El efecto de la pena canónica opera únicamente si el reo profesa la fe, de lo contrario es absurda. Parece raro que alguien siga viviendo la fe luego de contradecirla tan criminalmente.</blockquote></div>
<p><strong>Sexto.</strong> Los que se quedaron dentro, refunfuñando contra un Papa demasiado innovador, un obispo al que despreciaban por sus ideas o por su clase social, tenían jóvenes que quisieron administrar esa Iglesia, y se interesaron por el sacerdocio, claro que teledirigidos por el gurú y, como para vivir distante del mundo hay que tener resueltas las vicisitudes económicas, resultó que todos eran del mismo sector social. Y la Iglesia se rindió a esta secta que les hacía las tareas en materia de vocaciones al sacerdocio. De ello se pueden inferir algunas interrogantes: cómo anda la vocación al sacerdocio en los sectores populares, cuántos seminaristas diocesanos habrán estudiados en colegios municipales, por qué hay más sacerdotes en los barrios acomodados; de ser así estamos fallando en algo medular: la evangelización a toda la sociedad chilena.</p>
<p>Pero quedan tareas pendientes todavía, unas prácticas y otras doctrinales, hay que “seguir tirando la cuerda” para establecer las complicidades y negaciones intencionadas. En la Iglesia se ha instalado el peligroso error que dice que de un mal se sigue un bien, cierto que Karadima cometió un delito y construyó una estructura que lo cubría, pero aunque el propósito de éste haya sido malo, la obra que construyó es buena, se nos argumenta; es la misma lógica de los legionarios. Es cierto que la realidad se construye socialmente, pero eso no implica estar en otra realidad, solamente se la interpreta de otro modo, entonces está pendiente desmontar la red de protección de este personajillo, pues sus cómplices ciertamente sabían lo que hacía.</p>
<p>El efecto de la pena canónica opera únicamente si el reo profesa la fe, de lo contrario es absurda. Parece raro que alguien siga viviendo la fe luego de contradecirla tan criminalmente. Por último, si la prensa ha informado correctamente, la pena se está cumpliendo “a la chilena”, en efecto, al condenado se le prohíbe expresamente recibir a integrantes de la Unión Sacerdotal del Sagrado Corazón o que hayan dirigido espiritualmente, así reza el fallo eclesiástico; sin embargo, un sacerdote que cumple estas dos condiciones ha sido autorizado para visitarlo por el arzobispo. Preocupante, porque esa señal entraña una ofensa a los sacerdotes inocentes, santos y buenos, y a todo el pueblo de Dios.</p>
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		<title>Más matemáticas y menos historia</title>
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		<pubDate>Fri, 26 Nov 2010 07:03:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rodrigo Larraín</dc:creator>
				<category><![CDATA[Blogs y Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[Clases de Historia]]></category>
		<category><![CDATA[reforma educacional]]></category>

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		<description><![CDATA[Otro gran tema es la superación de las ideologías que predican la ausencia de disciplina en los establecimientos escolares. Años de malabarismo lingüístico han quitado el respeto a la tarea educativa y han consagrado un permanente desprecio a los maestros, lamentablemente, los culpables no son pedagogos y sí los son, ya no ejercen.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La iniciativa dada a conocer la semana pasada por el ministro de Educación, Joaquín Lavín, de aumentar el número de horas de clases de Matemáticas y de Lenguaje y Comunicación para los alumnos entre 5º Básico y 2º Medio, podría haber sido una excelente noticia para el país. Sin embargo, el que se deban sacrificar las horas de Historia y Ciencias Sociales para llevar adelante la medida, la hace parecer absurda, en especial, cuando se anuncia en el histórico año del Bicentenario. Causa más extrañeza que el ministro haya dicho que los colegios que así lo deseen pueden conservar las horas de Historia y de Ciencias Sociales. Es decir, para aumentar las otras dos asignaturas no habría sido necesario disminuir otras.</p>
<p>Observaciones de carácter técnico se han comenzado a hacer, desde el Presidente de la Academia Chilena de la Historia, los decanos de Educación y de Historia de las facultades formadoras de pedagogos en esa especialidad, los profesores, los estudiantes y los ciudadanos en general.  Por lo mismo, aquí soslayaré ese debate.  Hay otras cuestiones tanto o más importantes que los bajos resultados en matemáticas y castellano –porque en el fondo esta es la justificación del cambio de destino de las horas de clases– del que tales resultados no son más que indicadores.</p>
<div class="news-quote alignleft">  <blockquote> Otro gran tema es la superación de las ideologías que predican la  ausencia de disciplina en los establecimientos escolares. Años de  malabarismo lingüístico han quitado el respeto a la tarea educativa y  han consagrado un permanente desprecio a los maestros, lamentablemente,  los culpables no son pedagogos y sí los son, ya no ejercen.</blockquote></div>
<p>Una de esas importantes cuestiones es la naturaleza del modelo educacional de Chile. El fin de la educación pública y su traslado a las municipalidades nunca fue evaluado. Se ha justificado la medida a partir de la ideología de la subsidiariedad que debilita todo rol del Estado, pero que la dictadura exageró es evidente, pues Chile es el único país del mundo sin ninguna escuela estatal en el continente (la única está en la Antártida).  Parece extraño. La Concertación dejó las cosas tal cual, pues antes que asumiera el primer gobierno democrático, sus “think tanks” sostenían que el modelo municipal en curso conduciría al fracaso y hacía inviables a las municipalidades.  Por otra parte, las afirmaciones que se escuchaban en los pasillos del poder en ese tiempo, simplemente indicaban que la municipalización correspondía a una estrategia de atomización del poder para diluir las responsabilidades y esquivar los reclamos (¿Qué se le puede pedir a un ministerio que no tiene facultades? ¿Es posible reclamar colectivamente ante un poco más de 300 municipios?).</p>
<p>El jefe de la educación municipal es el alcalde y hemos tenido alcaldes cultos, inteligentes y con sentido de estadistas locales, pero también ha habido alcaldes analfabetos, ignorantes y con cierto déficit intelectual (como uno en la Región Metropolitana que era un “hombrecito” que acarreaba bolsas de compras desde el carro hasta el auto, que vivía de las propinas y que cuando estaba flojo el trabajo hacía de bufón para que los taxistas se rieran de él).  Así las cosas, es alta la probabilidad que en muchas municipalidades las decisiones sean tomadas por algún funcionario menor que trata de cuadrar cuentas antes que preocuparse de la educación.  De no abordar el tema de la radicación de las escuelas públicas en las municipalidades y corregir los errores que de esto se desprenden se logrará muy poco y seguiremos despilfarrando los recursos de nuestros impuestos.</p>
<p>Otro gran tema es la superación de las ideologías que predican la ausencia de disciplina en los establecimientos escolares. Años de malabarismo lingüístico han quitado el respeto a la tarea educativa y han consagrado un permanente desprecio a los maestros, lamentablemente, los culpables no son pedagogos y sí los son, ya no ejercen.  La desconfianza al colegio, a sus actividades y quienes allí trabajan es como un virus que enferma inexorablemente a los profesores.</p>
<p>Pero hay un tercer tema que es de la mayor gravedad: la desvalorización de algunas pedagogías y su posterior extinción.  La última reforma destruyó la pedagogía en francés y lanzó miserablemente al desempleo y al reciclamiento laboral forzado a muchos de los profesores de esa noble lengua, al tiempo que se proclamaba por los enterradores de esa profesión su devoción a la diversidad cultural y al interculturalismo.  Era sólo una mentira clasista, ya que por debajo se argumentaba que cuándo iban a conocer Francia y su cultura los estudiantes pobres, los otros podrían tomar cursos de ese idioma pues podían pagárselos.</p>
<p>Nadie dijo nada, los profesores de francés fueron silenciados y hoy tal vez no haya ningún colegio municipal con clases de ese idioma.</p>
<p>¿Para qué historia y ciencias sociales?  ¿Es que acaso no vale la pena saber el lugar de nuestra sociedad en la historia universal? ¿Carece de interés el papel que podríamos jugar –aún los pobres- en las instituciones nacionales o en la misma historia de Chile y de la humanidad? ¿La educación cívica es una materia menor o debería ser un derecho?  El desprecio por la historia y las ciencias sociales oculta un desprecio por el humanismo, es un ligero desprecio por las ciencias en nombre de la técnica, porque no nos engañemos, el lenguaje no es una ciencia y las matemáticas que se espera que nuestros niños aprendan es una vulgar técnica (“hay que hacer más ejercicios”, dijo una autoridad, no dijo que hubiera que pensar matemáticamente).</p>
<p>Sin duda es una buena medida aumentar las horas de esas asignaturas privilegiadas, pero achicar otras entraña varios peligros, como seguir botando el dinero, disminuir el poco conocimiento cívico, y matar una profesión.  Sinceramente espero que no se pretenda alcanzar un bien mediante un mal, no sólo ello hablaría mal de la lógica sino de la ética, pues de un mal nunca se sigue un bien.</p>
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		<item>
		<title>La fe dentro de la Iglesia</title>
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		<pubDate>Wed, 05 May 2010 06:48:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rodrigo Larraín</dc:creator>
				<category><![CDATA[Blogs y Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[Iglesia Católica]]></category>

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		<description><![CDATA[Más allá de si una cuestión de disciplina eclesiástica es un don divino, lo central es la verdad, la verdad de la vida que se vive, aunque llenos de pecado, iluminada por la fe.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="right"><b> </b></p>
<p>¿Puede existir una Iglesia cristiana sin fe?&nbsp; Sin duda alguna la respuesta es no, pues una de las notas del cristianismo es la creencia en la Revelación&nbsp; que el Señor Jesús hace de Dios en la historia para cada uno de nosotros.&nbsp; Distinto es el budismo que es una fe sin dioses y también las creencias que declaran que Dios es una energía planetaria, cósmica o natural, Dios es una especie de panteísmo, pero en el cristianismo Dios es una persona.&nbsp; ¿Por qué hacerse esta pregunta? Sencillamente porque los casos de pedofilia muestran algo más que el puro crimen contra los niños, hablan de clérigos que hace mucho tiempo habían dejado de creer, que les importaba absolutamente nada la Revelación, la doctrina y las leyes de la Iglesia y persistían en ser funcionarios de ésta.</p>
<p>En muchas profesiones y oficios se está dispuesto a cruzar algunos límites cuando estos perdieron sentido o valor.&nbsp; Traicionar el celibato en algunos sacerdotes no es sólo haber dejado de verlo como un bien, sino todo lo contrario, se trataría de una limitación absurda; cuando se piensa así se derribó un&nbsp; límite y el celibato se acaba, igualmente con los niños.&nbsp; Es decir, si estos no se aprecian a la luz de las enseñanzas bíblicas –si la Biblia no vale, ni tampoco la doctrina ni el Código de Derecho Canónico- entonces se podrá abusar de ellos y dañarles la vida para siempre.&nbsp; En cristiano, ello es haber perdido la fe, la gracia de la fe.</p>
<p>  <b> </b></p>
<p><b> </b></p>
<p><b> </b></p>
<div class="news-quote alignleft">  <blockquote> Más allá de si  una cuestión de disciplina eclesiástica es un don divino, lo central es  la verdad, la verdad de la vida que se vive, aunque llenos de pecado,  iluminada por la fe. </blockquote></div>
<p>Permítaseme un recuerdo. Durante muchos años tuve fuertes vínculos con la Iglesia, fui catequista de novios, ministro de la eucaristía, presidí paraliturgias, sacramentales, funerales, leí la epístola en la misa mayor de mi parroquia, pertenecí al consejo parroquial y al zonal, y puedo hacer crecer la lista mucho más.&nbsp; Traigo a colación lo anterior porque, se puede decir, conozco la Iglesia puertas adentro.&nbsp; En esos menesteres conocí a varios obispos y con algunos hice amistad (con las distancias que pueden darse entre un laico y un clérigo) a lo largo de mi compromiso con la Iglesia.</p>
<p>También fui amigo de bastantes sacerdotes, muchos de los cuales conocí cuando era niño y ellos tenían un breve tiempo de ordenación, otros que conocí eran contemporáneos míos.&nbsp; De entre estos últimos recuerdo especialmente a uno de una parroquia de la cual fui feligrés, entablamos lazos de confianza, nos visitábamos recíprocamente y conversábamos de la vida; con un vicario de éste nunca pude tratar con más cercanía, pensaba que por su condición de profesor de teología era más estirado y yo era un simple laico. Iba a la casa parroquial a veces y nunca vi nada extraño; todos los sacerdotes que allí vivían o se quedaban a alojar tenían una vida moralmente íntegra.</p>
<p>Estando en el comedor parroquial hablando de cuestiones más profundas –estaba recién de moda la posmodernidad y había escrito un articulo sobre ese tópico– le escuchaba con atención y caí en la cuenta que mi sacerdote amigo estaba muy al margen de cualquier clase de cristianismo, le pregunté en confianza y se cortó.&nbsp; Diría que se asombró de haber sido descubierto y atribuyó mi pregunta a mi poca formación teológica, ya recompuesto, me miró con condescendencia. Le dije que su opinión sobre los laicos era bastante mala, que no era un erudito ni mucho menos en temas teológicos, pero que de argumentación lógica sabía.</p>
<p>Fue extraño, mi confesor, quien administraba el perdón en nombre de Dios, a quien ayudaba en las misas, el que se inclinaba con unción sobre las Sagradas Formas, celebraba con precisión y eficiencia un rito, para él, vacío.&nbsp; Me planteó que estaba a la búsqueda de una clase superior de fe, de convicciones más profundas; posteriormente declaró estar confundido, arguyó que su origen social, con pocos libros y con padres más buenos que intelectuales, no le habían permitido cerrar cuestiones abstractas y profundas.&nbsp; No le insistí pues había elaborado un dispositivo que le protegía de su desnudez, estaba despojado completamente de la fe y quizás desde cuando.&nbsp; Pero era mi amigo.&nbsp; Su colega teólogo profesional estaba en las mismas, los demás consagrados era un mezcla de niños que vivían la condición seminarística o sacerdotal como una carrera; recuerdo a uno radiantemente dichosos por el <i>status</i> que le confería el sacerdocio era un ascenso social para él.</p>
<p>Aún así, para mí era una amistad que valoraba, pues era un amigo inteligente, sensible, al día en muchos temas y con una buena biblioteca.&nbsp; Hacia el fin de nuestra amistad tuve claro que la <i>New Age</i> lo había seducido completamente.</p>
<p>Cuando mi matrimonio terminó esperaba su palabra reconfortadora, su amistad tan viril, ese corazón bien dispuesto que puede apreciarle con tanta gente que se le acercaba.&nbsp; Nunca le volví a ver, solamente una vez me llamó al trabajo para preguntarme si el quiebre que había experimentado era por mi culpa y si lo había meditado.&nbsp; Evidentemente no había sido mi amigo pues no conoció mi corazón.&nbsp; Le respondí que había cambiado de confesor ya que no estuvo disponible y le colgué.&nbsp; No supe más de él, no ha sido promovido al episcopado, no es monseñor ni sé si sigue siendo sacerdote, la parroquia en que lo conocí ahora la administra una congregación.&nbsp; Bueno, me abandonaron todos mis amigos clérigos, pues los separados nos volvemos apestados, quedamos en una especie de limbo social y ya más nadie se preocupa por nuestra salvación.</p>
<p>Aunque sea una afirmación temeraria –de esa que se decía que era un pecado, pues no se debe dudar de la fe ajena– creo que el tema es que los sacerdotes que cometen abominaciones no tienen fe, pienso en ese cura que tenía un relación de amancebamiento con una mujer que era su cómplice en la seducción de muchachitas jóvenes pobres gastando el dinero del culto en moteles.&nbsp; Es obvio que no le importaba nada administrar los sacramentos, bautizar bebés o dar primera comunión a almas tiernas.&nbsp; No era más que un ganapán, se ganaba el pan burlándose de nuestras creencias (y era convincente el miserable).</p>
<p>No tengo nada con quienes pierden la fe o no la tienen, más la deshonestidad es reprobable, la mentira permanente para conservar la “peguita” que les ha dado prestigio y alguna clase de poder con los pobres y simples.&nbsp; Pienso en Maciel como ejemplo, &nbsp;que no dejó pecado de la carne sin cometer.</p>
<p>Hace pocos días los obispos pedían perdón por los pecados de los pederastas y defendían el celibato como un don de Dios.&nbsp; Más allá de si una cuestión de disciplina eclesiástica es un don divino, lo central es la verdad, la verdad de la vida que se vive, aunque llenos de pecado, iluminada por la fe.&nbsp; Lo que hemos vivido es producto de eso, y del gran espíritu corporativo de los sacerdotes ministeriales.</p>
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		<title>Uganda y la homosexualidad</title>
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		<pubDate>Mon, 05 Apr 2010 06:49:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rodrigo Larraín</dc:creator>
				<category><![CDATA[Blogs y Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[Homosexualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Uganda]]></category>

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		<description><![CDATA[Esto que ocurre en Uganda entraña unas enseñanzas para nosotros en Chile, para garantizar la convivencia social pacífica y que permita aislar a los fanáticos.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Como el mundo sigue girando y para salir de nuestro propio dolor y del estado de estupefacción en que nos ha dejado el terremoto, miremos el mundo para distraer el espíritu, miremos, por ejemplo, al África.  Me suele escribir la organización “Avaaz. Org, The World in Action”, para pedirme que envíe una petición a alguna autoridad a favor de personas que están siendo perseguidas, para prevenir o remediar situaciones de diversa índole en el planeta.  Ahora me pide que protestemos por un proyecto de ley que reprime a los homosexuales y que, de aprobarse, en algunos casos, podría significar la muerte para los <em>gays</em>.</p>
<p>En lo más extremo, el proyecto sanciona a los denominados “homosexuales reincidentes” –imagino a los que persisten en su conducta– y también a los contagiados con Sida que tengan relaciones con menores o con parejas del mismo sexo.  El Presidente de Uganda, Yoweri Museweni, que al comienzo apoyó el proyecto de ley, plantea ahora que se debe estudiarlo más, aunque se desliga de un modo bastante irónico: “Cuando estuve en la conferencia de la Commonwealth, ¿de qué hablaba el primer ministro canadiense?, de <em>gays</em>. El primer ministro del Reino Unido, Gordon Brown, ¿de qué hablaba?, de <em>gays</em>. El asistente del secretario de Estado de Estados Unidos, Johnny Carson, ¿de qué hablaba?, de Somalia y de <em>gays”</em>.  El gobierno había accedido a rebajar la pena de muerte a cadena perpetua (actualmente la pena por ser gay es de 14 años), pero no cedía ante la prohibición de que existan Organizaciones de Derechos humanos para <em>gays</em>, lesbianas y transexuales.</p>
<div class="news-quote alignleft">  <blockquote> Esto que ocurre en Uganda entraña unas enseñanzas para nosotros en  Chile, para garantizar la convivencia social pacífica y que permita  aislar a los fanáticos.</blockquote></div>
<p>Por lo demás, en Uganda la familia tiene un gran valor y fue el único refugio humano cuando gobernaba el tirano antropófago Idi Amin, admirador de Hitler.  Este sentimiento ha sido reforzado porque las religiones principales, aparte del animismo tradicional, son el cristianismo católico y anglicano que suman más de la mitad de la población y la religión la musulmana con un 15%.  El anglicanismo, el islam y las demás religiones protestantes se expresan en versión fundamentalista.  El sesgo conservador religioso se ha acentuado por la epidemia de Sida, que un momento afectó a más del 10% de la población y que fruto de una vigorosa campaña –abstinencia, fidelidad y condón– ha cambiado la conducta sexual de los ugandeses y ha estimulado algunas sospechas.  La más importante es la que vincula a los homosexuales con la epidemia de Sida y otros males.</p>
<p>Dada esta situación, un importante grupo de fundamentalistas cristianos americanos ha desplegado un fuerte <em>lobby</em> en Uganda.  Como se trata de un grupo bien especial sigámosle la pista.  Son evangélicos de ninguna Iglesia –como los telepredicadores Swaggart y Robertson que hemos visto en Chile– sino una estructura legal que recibe donaciones o rebaja impuestos para así mantener sus actividades, con una declaración de principios religiosos amplia en la que cabe un pentecostalismo simple, arrebatacionistas casi siempre y, sorpresa, con un extraordinario pasado que se proyecta en el presente.  Los misioneros anti-<em>gay</em> incluyen a antiguos neonazis  –como Scott Lively, autor de la Suástica rosada–, enemigos de la teología de la liberación, sostenedores de los regímenes blancos de Sudáfrica y Rhodesia (ahora Zimbabue), supremacistas blancos, financistas de guerrillas en Angola, antimusulmanes furibundos  –aunque hoy día se unen con ellos en la persecución antihomosexual–,  e incluso <em>ex gays</em> que se habrían sanado de su enfermedad.  Como se puede apreciar, se trata, literalmente, de un elenco de miedo.  Una derecha racista ha mutado a derecha religiosa.  Y han tenido bastante éxito en África negra.</p>
<p>¿Por qué han sido exitosos?  Tanto para los musulmanes como para los cristianos evangélicos, fueron los homosexuales blancos quienes llevaron el Sida a África, los que, a su vez, corrompieron a los africanos de color.  En los últimos años esto se comprobaría con los casos de homosexualidad pública en algunos ministros cristianos anglicanos –incluso uno consagrado como obispo–, en la aprobación de matrimonios para personas del mismo sexo en iglesias luteranas escandinavas y en los casos de pedofilia entre sacerdotes católicos.  Es decir, quienes no consideraban personas a la población negra hasta hace unos años atrás, hoy día han reorientado la desconfianza a los blancos como causa de la decadencia, la destrucción de la familia y el riesgo de la condenación eterna.</p>
<p>Por ejemplo, el grupo derechista cristiano <em>“</em><em>Family Life Network”</em> dicta seminarios en donde expone la que llama Agenda Homosexual, y en Uganda ha tenido éxito ya que allí, como dijimos, la condición homosexual es un delito.  La expresión pública agresiva de los homosexuales ha sido usada como argumento y para ello se hace referencia a Brasil.  Este país habría sido usado como el “plan piloto” de los homosexuales blancos antes de ir a África.  Brasil es un país con gente de color, en que los carnavales eran una manifestación de lujuria heterosexual, pero los <em>gays</em> blancos los habrían usado para instalar sus temas y demandas de reconocimiento legal.  Los fundamentalistas consideran a Brasil un país que llegó a un inmenso grado de decadencia.</p>
<p>Los diversos grupos derechistas americanos se han encargado de inculcar la idea que los derechos humanos sólo han servido para la Agenda Homosexual, la que incluiría el derecho al aborto (que se opone al <em>“Ubuntu”,</em> concepto africano que implica la participación en la sociedad cuando se tiene una familia fértil), un supuesto derecho a la promiscuidad y la lujuria (es decir, el reconocimiento de la expresión pública de los sentimientos <em>gays</em> y a vestirse independiente del sexo biológico), en general, lo que más ha servido a su campaña es el travestismo exagerado y las conductas estridentes.  Como se dijo, en Uganda la homosexualidad y sus manifestaciones constituyen delitos para los nacionales del país, pero cuando son extranjeros blancos se manifiestan y los ugandeses los ven.</p>
<p>Por otra parte, como cristianos y musulmanes son muy misioneros, estos últimos tienen un argumento adicional para convertir a las personas al Islam, para mostrar el pecado y la oposición a la voluntad de Alá expresada por los homosexuales.  Ante esto muchos cristianos se han sumado tácitamente a las posiciones de los fundamentalistas americanos de derecha, especialmente los anglicanos ya que en ese país son alrededor de 12 millones de fieles de una población total de 29 millones.  Debido a esta posición antihomosexual, algunas Iglesias cristianas han enfriado sus relaciones con sus Iglesias matrices o con sus iguales en otros países, ya que han recibido críticas por su apoyo más o menos explícito a la nueva legislación o por no haber protestado por las nuevas leyes.</p>
<p>Quizás debemos hacer notar que uno de los líderes del movimiento antihomosexual para Uganda es Rick Warren, la persona escogida por el Presidente Barack Obama para que participara en la ceremonia en que asumió al poder.  Warren ha sido un gran defensor de las comunidades pobres en diversas partes del mundo, es un pastor progresista, pero que no es querido por la comunidad <em>gay</em> californiana porque se opone al matrimonio homosexual.  Y así hemos vuelto a USA.  Los fundamentalistas americanos en África se han nutrido de una imagen homosexual que se ve en los medios.  El homosexual rico –<em>“dink”, </em>es decir, <em>Double income, no kids,</em> doble ingreso, sin niños–, blanco, o por lo menos no africano, va con su dinero como cebo pervirtiendo a hambrientos niños africanos y, nótese, ofendiendo las costumbres de las familias y de los creyentes con su conducta.  Este último es el punto crucial porque, al parecer, es lo que permite considerar a los <em>gays</em> completamente distintos y no sujetos de respeto, pues ellos comenzaron a ofender las normas de la comunidad, es decir, el travestismo y, lo que llamamos en Chile, las ofensas a la moral son decisivas en la convivencia social.  Los fundamentalistas de los que hablamos dicen que esto es evidencia de que no pueden ser sujetos de derecho, porque los derechos sirven a los intereses de los homosexuales, quienes manipulando la historia en orden a empujar su agenda política.  Lively y sus seguidores han estereotipado el “estilo de vida homosexual”.</p>
<p>Esto que ocurre en Uganda entraña unas enseñanzas para nosotros en Chile, para garantizar la convivencia social pacífica y que permita aislar a los fanáticos.  Sin duda, la primera es que los homosexuales son igualados con los travestis, bisexuales y transexuales; segundo, que la conducta escandalosa, <em>gay</em> o hétero, es motivo de repulsa pública; tercero, que la explotación de adolescentes es causa de mucho rechazo y, finalmente, la actitud de ostensible prepotencia y agresividad que demuestran algunos no heterosexuales respecto del otro género causa rencores peligrosos.  Yo creo que hay un rechazo interior, en el medio privado a los homosexuales en bastantes sectores y que no se manifiesta porque es “políticamente incorrecto” hacerlo hoy: pero nadie nos garantiza que las condiciones culturales no cambien.</p>
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		<title>Lumpen y vandalismo</title>
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		<pubDate>Wed, 10 Mar 2010 05:48:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rodrigo Larraín</dc:creator>
				<category><![CDATA[Blogs y Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[Saqueos]]></category>
		<category><![CDATA[Terremoto en Chile]]></category>

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		<description><![CDATA[Somos un caso de Ripley, somos una sociedad de pura clase media, pero con la distribución del ingreso más desigual del mundo.  Así que, cuando se presentó la oportunidad, el lumpen se volvió estratégico, creativo y emprededor, claro que fuera de las normas sociales, eso sí.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong> </strong></p>
<p>Decía una alta autoridad gubernamental que estas no eran épocas de reflexión, sino de acción frente al terremoto; en verdad, había sido consultada por los actos vandálicos y por la rapidez y oportunidad de las medidas tomadas por el Gobierno en relación al orden público.  Suena extraño, en todo caso, que se tomen decisiones irreflexivas. Intentemos examinar qué ocurre, por qué se desató el vandalismo en diversas partes.  Este es un análisis estrictamente sociológico.</p>
<p>Existen varios factores y quizás si el primero, asociado a los gobiernos de la  Concertación, es el deterioro de la sociedad civil, los bajísimos niveles de asociatividad en todos los ámbitos de la vida social, estimulados en su oportunidad por el primer gobierno democrático para facilitar la transición sin que las demandas populares, contenidas por muchos años, crearan problemas de gobernabilidad.  La sindicalización ha disminuido, las juntas de vecinos tienen una existencia que languidece, los centros de madres están en extinción, quizás si los clubes deportivos gozan de buena vida, pero volcados a sus propios asuntos; los vecindarios ya no existen como realidad, por más que se declare que es la manera de disminuir la delincuencia.  Las redes sociales son impersonales y las han reemplazado el teléfono móvil y la internet.  Los vecinos organizados que se han visto en la televisión son organizaciones “en contra” y no organizaciones “a favor”, son espontáneas, momentáneas y no son en rigor propiamente organizaciones.</p>
<div class="news-quote alignleft">  <blockquote> Somos un caso de Ripley, somos una sociedad de pura clase media, pero con la distribución del ingreso más desigual del mundo.  Así que, cuando se presentó la oportunidad, el lumpen se volvió estratégico, creativo y emprededor, claro que fuera de las normas sociales, eso sí.</blockquote></div>
<p>Un segundo factor es la creciente desvalorización de la autoridad y de las figuras de autoridad.  En esto se funden, a su vez, otros elementos, la igualación absurda entre autoridad con el régimen político autoritario; el impacto de haber vivido bajo un régimen que privó durante tanto tiempo de la libertad, y de un modo tan brutal, produjo el rechazo casi visceral a toda autoridad.  A lo anterior se suma la “diversidad familiar” cuya expresión también es el término de la autoridad paterna y adulta.  La figura del profesor se quedó sin poder y la pedagogía se ideologizó en contra de la autoridad.  Toda disciplina quedó también en entredicho… y también la responsabilidad.  Para no enredar, sólo digamos que la familia y la escuela son las agencias encargadas de inculcar valores, entonces, si tienen muy poco valor social (o no lo tienen) no cumplen su tarea de entregar valores.  Más adelante retomaremos el tema valórico.</p>
<p>Otra variable a considerar es el individualismo.  Lo que se ha denominado “el modelo chileno” es una forma de organizar la vida social y el desarrollo económico basado en la iniciativa individual,  que en versión más extrema es el individualismo, lo que en caso de necesidades apremiantes estimula las reacciones más básicas como son la rabia y el temor.  La rabia es la búsqueda de culpables como los bomberos, la policía, el gobierno, los alcaldes, los sectores más acomodados, los periodistas, los santiaguinos; en general “los otros”.  A ellos debo castigar directa o vicariamente, en sus cosas concretas o en sus símbolos.</p>
<p>Por último está lo evidente: hubo un terremoto.  En contextos extraordinarios las reglas sociales habituales dejan de ser útiles y se alteran violentamente las respuestas que dan los individuos.  Se cae el mundo físico y el mundo normativo, se vive en estado de anomia –sin normas– y en Chile los reventones se expresan en el “chipe libre”.   Y quienes viven aparte de las normas de la sociedad son el lumpen… y aparece el vandalismo.</p>
<p>Al contrario de lo que sostenía un periodista destacado de la televisión, el lumpen existe y no es simplemente un recurso retórico. El lumpen es un trabajador modesto que no quiere serlo, no es que trabaje esforzadamente para dejar de la condición himilde, el lumpen trata de vivir como lo que no es por medios miserables.  El lumpen es un aprovechador individual que, como no tiene espiritu de cuerpo, tratara incluso de aprovecharse de sus iguales.  Un lumpen es un mendigo con aires de grandeza y espíritu servil.  Es el que, sin esfuerzo alguno, espera que se le dé, técnicamente no es pueblo sino una especie de subclase social sin conciencia y sin valores adecuados para la convivencia.  Originalmente se aplicó a los que no alcanzaban a ser proletarios, y a los pobres que estaban dispuestos a seguir a cualquier demagogo, a venderse, a trabajar en contra de los proletarios u otras acciones reprochables.  Pero eso mismo se puede aplicar a otras clases, extendiendo el lenguaje, hay una lumpenburguesía.</p>
<p>La lumpenburguesía se produce cuando los países comienzan a tener una incipiente burguesía y, a su alrededor, comienzan a pulular aprovechadores más sofisticados.  Es lo que Arturo Alessandri llamó la “canalla dorada”, los comienzos de la descomposición del sistema capitalista moderno. Como la corrupción, es un fraude sin culpa –en Chile los ejemplos son muchos: elusión de impuestos, concertación de precios, adulteración a la baja en la calidad de los materiales, latrocinios mayores y menores, etcétera.  La lumpenburguesía, al igual que sus congéneres de más abajo, el lumpenproletariado, hacen el trabajo sucio.  Chusma y canalla dorada, “flaite” escapero y ladrones en camioneta, todos pungas.  Todos sin valores sociales, o mejor, socializados en otros valores.</p>
<p>Y, como los valores se tramsmiten mediante el lenguaje, aparece un nuevo problema: la degradación del lenguaje.  Hace mucho tiempo que nadie comete delitos, solamente “errores”; tampoco se roba, sino que se “aprovechan las oportunidades”; nadie es calculador o ventajero, cuando más se es “estratégico”; ser solidario es ser un “loser” y el antiguo “vivo” ahora cambió a “winner”; una generación que ama el presentismo y el “ahora ya” despreciará el esfuerzo y a los esforzados, por último y no menor, el viejo paternalismo devino en protección social.</p>
<p>Todo ello estimula tanto a la anomia como al lumpen, además que las viejas clases sociales con las  que nos manejábamos hasta hace algunos años atrás se extinguieron, ya casi no quedan proletarios ni burgueses, nadie se siente poca cosa y los que pueden ostentan como nunca en la historia de Chile (ahora nos enteramos que los ricos de antes eran apocados).  Somos un caso de Ripley, somos una sociedad de pura clase media, pero con la distribución del ingreso más desigual del mundo.  Así que, cuando se presentó la oportunidad, el lumpen se volvió estratégico, creativo y emprededor, claro que fuera de las normas sociales, eso sí.</p>
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		<title>Mapu: todo vanidad</title>
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		<pubDate>Mon, 30 Nov 2009 06:39:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rodrigo Larraín</dc:creator>
				<category><![CDATA[Blogs y Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Columnas]]></category>

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		<description><![CDATA[Con el Mapu llegó un elenco numeroso de sujetos de clases altas a la política en pro del sector popular.  No todos eran de ese estrato, pero incluso esos tenían ese sello de distinción adquirido en su paso por la PUC.  Porque, seamos sinceros, el glamour mapucista tiene bastante de cultura...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Desde hace ya varios años, aunque al principio en sordina y ahora más desembozadamente, se ha venido fraguando un mito con muy pocos referentes empíricos, estoy hablando del rol que jugó el Mapu en el gobierno del Presidente Allende y en los de la Concertación al término de la dictadura.  Los militantes de ese partido habrían tenido características muy especiales, diferentes a las de otros partidos por lo que su rol no sólo habría sido único sino que tendría características trascendentales; casi como señalados por la historia.  Con el libro recientemente publicado de Cristina Moyano (&#8221;Mapu o la Seducción del Poder y la Juventud&#8221;, Ediciones Universidad Alberto Hurtado, Santiago 2009) se ha abierto una coyuntura propicia para añadir más elementos en la construcción del infundio.</p>
<p>Cuando la mayoría de la JDC junto a algunos connotados próceres adultos abandonó su partido y formaron el Mapu, se habrían llevado a la flor y nata de los cuadros jóvenes de ese partido, sobre todo profesionales y técnicos, es decir, gente preparada e inteligente.  Más tarde, cuando se integraron a la campaña presidencial de la Unidad Popular trabajaron con denuedo, demostrando una gran mística y compromiso; en esa campaña, se supone, constituyeron el debut de una nueva clase de adherentes de proyecto de izquierda y, algo a contrapelo, fueron un sector cristiano que por su rareza, alcanzó bastante visibilidad.  Una vez asumido Salvador Allende, dada la alta densidad de profesionales e intelectuales varios que tenía el mapucismo, al Presidente no le quedó más que elegirlos para altas tareas de gobierno o, lo que no es menor, para tareas claves en rangos de segundo nivel.  Ese contingente, lo mejor de la JDC se decía, que también era mayoritariamente profesional, implícitamente dejaba una idea en mente: que los mapucistas eran profesionales de mejor calidad que otros.</p>
<p>Sin embargo, esos dichos parecen una exageración, toda vez que la élite del Mapu fue formada en la Universidad Católica, una universidad relativamente pequeña en la que, la mayoría de sus egresados no adhería a ese grupo y ni siquiera a la izquierda.  Entonces, ese gran continente de profesionales y técnicos imprescindibles no existió.  Pero las clases medias existían desde antiguo en Chile y se habían formado en universidades laicas, como son las universidades de Chile y de Concepción, buena parte de los dirigentes de los partidos obreros eran profesionales y para que decir del Partido Radical.  Entonces, la participación del Mapu en los equipos de gobierno no es más que el natural equilibrio que una coalición debe hacer entre los grupos políticos que la componen; por muy pequeño que alguno sea debe tener representación, en la Unidad Popular hasta la microscópica API -un partido muy chico que integraba el gobierno- tuvo un misterio.</p>
<p>La cuestión religiosa sí que es un equívoco, es lo que el Mapu no quiso ser.  La salida del Mapu de la Democracia Cristiana arrastró a connotados católicos que querían encarnar los ideales religiosos en la política, pero la mayoría de los emigrados quería un partido no católico de izquierda sino uno marxista, por ello fue que al producirse la escisión que originó la Izquierda Cristiana, los católicos del Mapu se fueron a este nuevo grupo.  Aunque así se dijo y muchos lo creyeron, al transformarse el Mapu de ser un movimiento a ser partido político, su pensamiento ya no era de inspiración creyente y aspiraba a ser el mejor partido de izquierda (ya que la timidez no era lo suyo).  Pero el aura de creyentes socialistas no les abandonó y más tarde les fue beneficioso.  La leyenda cuenta que ese dato permitió puentear a socialistas con democratacristianos, si bien muy pocos de este último partido eran efectivamente hombres de Iglesia (si lo fueran habrían a salido a defender doctrinalmente los derechos de los laicos católicos ante un clericalismo algo fundamentalista).</p>
<p>Una característica especial, pero no única, fue la juventud de sus militantes.  Esto es válido para los dirigentes partidarios, pero la mayoría de los partidos grupos y movimientos políticos tenían gran cantidad de jóvenes pero sus líderes era gente adulta y mayor.  El MIR compartió este rasgo y Miguel Enríquez accedió a la Secretaría General de su organización a los 21 años.</p>
<p>No obstante, tanta juventud y tanto idealismo y entregas política proveniente de una matriz religiosa sacrificial mutó a una renovación socialista y en exceso claudicante ante las ideas de los ayer adversarios (característica que un connotado empresario salmonero celebra con entusiasmo y ve en ese abandono la clave de una transición pacífica) o a un grupo como el Mapu Lautaro absolutamente enemigo de la posición anterior.</p>
<p>¿En qué consiste, entonces la fraternidad del Mapu que hace que aún se les considere un partido?  La logia verde como llaman con ironía algunos, muestra una característica propia de la cúpula de la Concertación, es decir, un grupo de personas de generaciones cercanas, formada en las mismas universidades, a veces parientes entre sí, amigos de largos años (amistades que la clandestinidad soldó férreamente), vínculos de afecto basados en los códigos de una clase ajena al proletariado y las capas medias, el ethos de un segmento social que excepcionalmente aportó militantes a la Izquierda; con el Mapu llegó un elenco numeroso de sujetos de clases altas a la política en pro del sector popular.  No todos eran de ese estrato, pero incluso esos tenían ese sello de distinción adquirido en su paso por la PUC.   Porque, seamos sinceros, el glamour mapucista tiene bastante de cultura aristocratizante, del buen gusto de una clase que conoció el buen gusto; porque &#8220;quien hereda no hurta&#8221;.  Mal que mal el exilio no sólo permitió salvar la vida a los desheredados, también les permitió estudiar y conocer el mundo.</p>
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