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Malvinas reabre tensión: ministro Mas defiende negocios privados pese a reclamos de Argentina PAÍS Agencia Uno

Malvinas reabre tensión: ministro Mas defiende negocios privados pese a reclamos de Argentina

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El biministro Daniel Mas respaldó la eventual reapertura de una ruta comercial entre Punta Arenas y las Malvinas, pese a los reparos argentinos. Buenos Aires recordó los compromisos sobre apoyo logístico, mientras Chile mantiene su reconocimiento a la soberanía reclamada por Argentina.


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
El biministro de Economía y Minería, Daniel Mas, valoró la iniciativa para restablecer una ruta comercial entre Punta Arenas y las Islas Malvinas, calificándola como “un negocio entre privados”. Sus declaraciones se producen en medio de tensiones con Argentina, cuyo Gobierno exige respetar los compromisos sobre apoyo logístico a la explotación de recursos naturales. Kast ratificó el respaldo chileno al reclamo de soberanía argentino, mientras Defensa reconoció el control británico del archipiélago.
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En medio de las tensiones diplomáticas entre Chile y Argentina por el Estrecho de Magallanes y las Islas Malvinas, el biministro de Economía y Minería, Daniel Mas, respaldó este domingo la iniciativa para restablecer una ruta comercial entre Punta Arenas y el archipiélago administrado por el Reino Unido, pese a los cuestionamientos del Gobierno de Javier Milei.

Durante su participación en Estado Nacional de TVN, el secretario de Estado sostuvo que el Ejecutivo ve favorablemente las oportunidades comerciales para empresarios chilenos y recalcó que la eventual conexión marítima corresponde a una iniciativa privada, mientras que el Gobierno debe resguardar la soberanía y establecer condiciones claras para su funcionamiento.

“Nosotros vemos con buenos ojos cualquier comercio de chilenos, si se tiene que hacer con las Malvinas, y se puede hacer, que se haga”, afirmó Mas.

Consultado por las consecuencias que podría tener la iniciativa para la actividad económica de Magallanes, el biministro sostuvo que las operaciones comerciales siempre implican riesgos y comparó la situación con los proyectos mineros desarrollados en zonas fronterizas.

“Siempre usted toma riesgos. Cuando explota un yacimiento minero en el borde con Argentina, siempre está tomando riesgos y tienes que tener acuerdos de funcionamiento. Lo mismo pasa con Perú. Yo creo que hay que hacerlo de buena forma, pero no por eso vamos a dejar de tener operaciones económicas con nuestros países vecinos”, señaló.

Respecto del alcance de la participación del Ejecutivo, insistió en que su responsabilidad consiste en asegurar el cumplimiento de las normas y el resguardo de los intereses nacionales.

“Nosotros tenemos nuestro rol que es de la soberanía y generar las reglas claras para que esto ocurra. No hay más que eso”, indicó.

Ante la consulta sobre una eventual intervención adicional de La Moneda, reiteró que “es un negocio entre privados”, respecto del cual manifestó su expectativa de que pueda funcionar adecuadamente.

Las declaraciones del biministro se producen después de varias semanas de controversias diplomáticas entre Santiago y Buenos Aires, que han involucrado tanto la soberanía sobre el Estrecho de Magallanes como las relaciones comerciales de Punta Arenas con las Islas Malvinas.

A fines de septiembre, cerca de 40 representantes de los sectores público y privado de las islas llegaron a la capital magallánica para participar en el Punta Arenas Business Showroom, una rueda de negocios impulsada por el alcalde Claudio Radonich.

El encuentro buscó fortalecer los vínculos comerciales entre empresarios de Magallanes y del archipiélago, como parte de las gestiones para recuperar una conexión marítima entre el continente y las islas.

La iniciativa, sin embargo, abrió un nuevo frente de diferencias con Argentina, que mantiene una disputa de soberanía con el Reino Unido por las Malvinas y sus espacios marítimos circundantes.

El 29 de septiembre, según informó El Mostrador, el canciller argentino, Pablo Quirno, aseguró que Chile había asumido el compromiso de impedir que desde su territorio se prestara apoyo logístico a la explotación de recursos naturales en las islas.

El jefe de la diplomacia trasandina sostuvo que su Gobierno esperaba el cumplimiento de los tratados y compromisos vigentes, en momentos en que la rueda de negocios de Punta Arenas abría oportunidades comerciales con empresas vinculadas al archipiélago.

Sus declaraciones también estuvieron dirigidas al ministro de Defensa chileno, Fernando Barros, quien había reiterado el respaldo de Chile al reclamo de soberanía argentino, pero reconociendo que el Reino Unido ejerce actualmente el control del territorio.

Barros planteó, además, que una eventual solución de la controversia debía considerar la voluntad y los intereses de los habitantes de las islas.

La respuesta del canciller argentino fue categórica: “Palabra de Presidente mata a palabra de ministro. Ya está, se acabó ahí”.

Quirno hizo referencia a los compromisos asumidos por los presidentes José Antonio Kast y Javier Milei durante su encuentro bilateral del pasado 3 de septiembre, cuando ambos gobiernos abordaron las controversias vinculadas con el extremo austral.

En aquella reunión, Kast reiteró el respaldo de Chile a los derechos de soberanía reclamados por Argentina sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes, además de promover una solución pacífica mediante negociaciones entre Buenos Aires y Londres.

La declaración conjunta también reafirmó la vigencia de los tratados de 1881 y 1984, que establecen la soberanía chilena sobre la totalidad del Estrecho de Magallanes.

El pronunciamiento buscaba cerrar una controversia que había escalado durante agosto, luego de que el jefe del Estado Mayor General de la Fuerza Aérea Argentina, brigadier general Gustavo Javier Valverde, realizara declaraciones que generaron cuestionamientos en Chile.

“Magallanes, el sur, el Drake, todo eso es soberanía. Hay que mantener ahí, hay que hacer presencia”, afirmó el militar argentino durante una entrevista, al referirse a la importancia estratégica del extremo austral.

La Cancillería chilena respondió que la soberanía nacional sobre el Estrecho de Magallanes era indiscutible y estaba respaldada por los tratados internacionales vigentes.

La controversia derivó posteriormente en una nota de protesta diplomática de Chile, mientras desde Argentina se reiteró el reconocimiento de los instrumentos bilaterales de 1881 y 1984.

No se trataba del primer episodio de esa naturaleza. Como informó El Mostrador, en abril el jefe del Servicio de Hidrografía Naval argentino, contraalmirante Hernán Montero, había afirmado que “la boca de Magallanes es argentina”, declaración que también provocó cuestionamientos.

A ello se suma una directiva del Ministerio de Defensa argentino de 2021 que planteaba fortalecer la exploración, estudio y “control conjunto” del Estrecho de Magallanes y el Mar de Hoces, denominación utilizada en Argentina para el Pasaje de Drake.

El documento provocó una protesta chilena y volvió a ser objeto de atención durante las controversias diplomáticas de este año.

Aunque la reunión entre Kast y Milei del 3 de septiembre permitió reafirmar expresamente la soberanía chilena sobre el Estrecho, las diferencias reaparecieron pocas horas después, cuando Quirno definió a Argentina como un país “bicontinental, bioceánico” al abordar la proyección estratégica de su país hacia el Atlántico Sur y la Antártica.

La sucesión de episodios ha situado nuevamente a Magallanes en el centro de la relación bilateral, tanto por las controversias vinculadas con el territorio y las rutas marítimas australes como por los intereses económicos asociados al comercio con las Malvinas.

En ese escenario, la iniciativa impulsada desde Punta Arenas ha abierto una discusión sobre la relación entre el respaldo diplomático de Chile al reclamo argentino y las posibilidades comerciales de los empresarios de la región.

El senador por Magallanes Alejandro Kusanovic ya había advertido, según recogió El Mostrador en septiembre, que el respaldo histórico de Chile a la posición argentina no debía comprometer los intereses económicos regionales.

“El apoyo chileno a la reclamación argentina sobre Malvinas es permanente desde Aylwin, pero apoyar a Argentina no significa sacrificar a Magallanes”, sostuvo entonces.

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