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Crónica del escape de Flávio Bolsonaro: de la derrota ante Lula a su huida hacia Estados Unidos contexto Archivo

Crónica del escape de Flávio Bolsonaro: de la derrota ante Lula a su huida hacia Estados Unidos

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Tras perder las elecciones frente a Lula, Flávio Bolsonaro abandonó Brasil pese a una orden judicial que le impedía salir del país. El senador había prometido permanecer y entregar sus pasaportes, pero terminó rumbo a Estados Unidos, siguiendo una ruta que habría incluido Argentina y Ecuador.


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
Flávio Bolsonaro salió de Brasil tras su derrota presidencial ante Lula, pese a una prohibición judicial de abandonar el país vinculada a una investigación por presunto lavado de dinero. Aunque había anunciado que entregaría sus pasaportes, viajó hacia Estados Unidos por una ruta que habría pasado por Argentina y Ecuador. El episodio recuerda la partida de su padre, Jair Bolsonaro, tras perder las elecciones de 2022, aunque sus circunstancias judiciales son distintas.
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Flávio Bolsonaro perdió las elecciones presidenciales de Brasil el domingo 25 de octubre. Dos días después, mientras la Justicia exigía la entrega de sus pasaportes, el senador ya había abandonado el país. El hijo del expresidente Jair Bolsonaro siguió así un camino conocido en su familia: desconocer una derrota frente a Luiz Inácio Lula da Silva y buscar refugio político en Estados Unidos.

La historia comenzó la noche electoral. Contra los pronósticos que lo situaban como favorito, Flávio cayó ante Lula en segunda vuelta. En lugar de reconocer el resultado, anunció que buscaría anular las elecciones, alegando irregularidades en la extensión del horario de votación. Su Partido Liberal, sin embargo, terminó reconociendo la victoria del mandatario.

Ese mismo domingo, el juez Alexandre de Moraes, del Supremo Tribunal Federal, ordenó que Bolsonaro entregara sus pasaportes y le prohibió abandonar Brasil. La medida respondía a una investigación por presunto lavado de dinero vinculada al sector de apuestas digitales, en la que también figura el abogado Willer Tomaz. Ambos niegan haber cometido delitos.

La Policía Federal había advertido sobre un posible riesgo de fuga. No era una preocupación surgida de la nada: Eduardo Bolsonaro, hermano del candidato derrotado, había planteado públicamente que Flávio debía abandonar Brasil si perdía las elecciones.

El lunes, el senador apareció en un video para cuestionar la decisión judicial. Aseguró que nunca había pensado en salir del país y prometió entregar sus documentos para defenderse de lo que consideraba una persecución.

Pero las horas siguientes contradijeron aquella declaración. Según los antecedentes publicados por medios brasileños, Flávio habría prescindido de su escolta policial durante la tarde del lunes. Esa noche, un convoy abandonó su residencia en Brasilia, aunque no se confirmó quiénes viajaban en los vehículos.

Después vino el silencio. Durante más de un día, su paradero permaneció incierto. Las primeras pistas apuntaron hacia la frontera argentina. Medios de ese país informaron sobre un avión privado que había aterrizado en Puerto Iguazú y sobre un eventual traslado del senador hacia Estados Unidos. Inicialmente, las autoridades migratorias argentinas negaron tener registros de su ingreso, mientras la Policía Federal brasileña tampoco encontraba constancia de una salida regular.

La ruta exacta se convirtió en parte del misterio. Posteriormente, según la reconstrucción publicada por The Guardian, las autoridades argentinas confirmaron que Bolsonaro había ingresado por tierra durante la noche del martes. Desde Puerto Iguazú abordó un avión privado junto a su esposa y sus dos hijas, con una escala en Guayaquil, Ecuador, antes de continuar hacia Miami. La salida ocurrió pese a la orden judicial que le impedía abandonar Brasil.

En Washington, la administración de Donald Trump anunció que concedería visas al senador y su familia. La decisión añadió una dimensión diplomática a la crisis brasileña, en un contexto de tensiones entre el Gobierno de Lula y sectores de la administración estadounidense por el futuro político del bolsonarismo.

La comparación con su padre resultó inevitable. En diciembre de 2022, Jair Bolsonaro también viajó a Estados Unidos después de perder las elecciones frente a Lula. Se marchó antes del término de su mandato, evitó asistir a la investidura de su sucesor y regresó a Brasil meses después. Posteriormente fue condenado por su participación en la trama golpista destinada a impedir la alternancia democrática.

Cuatro años después, Flávio repitió parte de esa secuencia, aunque en circunstancias judiciales distintas: derrota electoral, cuestionamiento de los resultados y salida hacia territorio estadounidense.

El senador no ha sido condenado por los hechos que actualmente investiga la Justicia. Pero su decisión de abandonar Brasil después de anunciar que permanecería en el país abrió nuevas interrogantes sobre el cumplimiento de las medidas cautelares dictadas por el Supremo.

La ironía política es difícil de ignorar. El candidato que prometía combatir el crimen y defender el orden institucional terminó cruzando las fronteras de Brasil mientras la Justicia le exigía permanecer en territorio nacional.

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