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Argentina ignora llamados de Kast e insiste con Magallanes: Bullrich habla de “control” del Estrecho PAÍS Archivo

Argentina ignora llamados de Kast e insiste con Magallanes: Bullrich habla de “control” del Estrecho

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Tras semanas de llamados de La Moneda a dar por cerrada la controversia, Patricia Bullrich incluyó el “control” del Estrecho de Magallanes entre los objetivos estratégicos argentinos. Sus dichos se suman a los del canciller Pablo Quirno, quien definió a Argentina como “bioceánica”.


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
La controversia por Magallanes vuelve a abrirse desde Argentina. Patricia Bullrich habló del “control” del Estrecho como parte de la estrategia de defensa trasandina, pese a las sucesivas aclaraciones diplomáticas y al reciente acuerdo Kast-Milei. El episodio ocurre después de que el canciller Pablo Quirno calificara a Argentina como un país “bioceánico”.
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Los llamados del Gobierno de José Antonio Kast y de la Cancillería chilena a dar por cerradas las controversias limítrofes con Argentina siguen encontrando nuevas declaraciones al otro lado de la cordillera. Esta vez fue la senadora y exministra de Seguridad de Javier Milei, Patricia Bullrich, quien incluyó expresamente el “control” del Estrecho de Magallanes entre los puntos estratégicos que Argentina debería considerar al fortalecer su presencia militar en el extremo austral.

La declaración suma un nuevo episodio a una seguidilla que durante las últimas semanas ha obligado a La Moneda a reafirmar en distintas oportunidades la soberanía chilena sobre el Estrecho y que parecía haber encontrado un cierre político esta misma semana, cuando Kast y Milei suscribieron una declaración conjunta reconociendo expresamente que los tratados vigentes establecen la soberanía de Chile sobre la totalidad del paso marítimo.

Bullrich realizó sus declaraciones en una entrevista con Radio Mitre, donde defendió el reforzamiento de las Fuerzas Armadas argentinas y la decisión de Milei de destinar mayores recursos a la Base Naval Integrada de Ushuaia, en Tierra del Fuego.

“Argentina tiene que protegerse cada vez más”, sostuvo la exministra, argumentando que el país requiere fortalecer sus capacidades militares por sus recursos naturales y la disputa que mantiene con Reino Unido por las islas Malvinas.

Fue al explicar esa estrategia cuando Bullrich incluyó al Estrecho de Magallanes. “El concepto de soberanía no es quién tiene un título de propiedad, es cómo estamos puestos en los lugares que nuestro país tiene que defenderse: en la frontera norte contra la droga, en la frontera sur en lo que es la lucha por la recuperación de las Malvinas, y el control del Atlántico Sur, del Estrecho de Magallanes, de la llegada a la Antártida”, afirmó.

La referencia al “control” del Estrecho adquiere especial relevancia por los episodios que la precedieron. A fines de agosto, el jefe de la Fuerza Aérea argentina, Gustavo Valverde, había afirmado que “Magallanes, el sur, el Drake, todo eso es soberanía” y calificó la zona como una “llave bioceánica, Atlántico-Pacífico”. Chile respondió entonces con una nota de protesta.

Buenos Aires intentó posteriormente cerrar el incidente. El ministro de Defensa argentino, Carlos Alberto Presti, llamó a su par chileno, Fernando Barros, atribuyó las palabras de Valverde a una “confusión y desprolijidad” y señaló expresamente que no estaba en discusión que el Estrecho de Magallanes es chileno.

El propio Kast había considerado suficientes las aclaraciones argentinas para dar por superada la controversia. Sin embargo, en Magallanes y el Congreso surgieron reparos ante la sucesión de declaraciones y antecedentes trasandinos respecto del extremo austral.

El asunto llegó finalmente a la reunión que Kast y Milei sostuvieron esta semana en Santiago. Ambos gobiernos emitieron el 3 de septiembre una declaración conjunta en la que establecieron que el régimen jurídico del Estrecho está determinado por el Tratado de Límites de 1881 y el Tratado de Paz y Amistad de 1984, instrumentos que calificaron como plenamente vigentes y definitivos.

Más aún, el documento consignó expresamente que esos tratados “establecen la soberanía de la República de Chile sobre la totalidad del estrecho”.

Pero apenas horas después de esa declaración surgió un nuevo flanco. El canciller argentino Pablo Quirno, entrevistado por América 24 mientras explicaba el proyecto de la Base Naval Integrada de Ushuaia, afirmó que “Argentina es un país bicontinental, bioceánico” y sostuvo que Buenos Aires debía fortalecer su presencia en el Atlántico Sur por tratarse del camino hacia la Antártida.

La definición provocó cuestionamientos en Chile. Aunque Argentina utiliza el concepto “bioceánico” en su discurso geopolítico y este no implica jurídicamente soberanía sobre costas del Pacífico, su utilización volvió a llamar la atención debido al contexto. El Protocolo de 1893 establece que Chile no puede pretender territorios hacia el Atlántico y Argentina no puede hacerlo hacia el Pacífico.

La controversia, además, tiene antecedentes anteriores al Gobierno de Milei. En 2021, durante la administración de Alberto Fernández, una directiva argentina incorporada en el Decreto 457 planteó fortalecer la “exploración, estudio y control conjunto” del Estrecho de Magallanes y el Mar de Hoces, interpretación que provocó reclamos de Chile.

También este año se produjeron otros episodios. En abril, el contraalmirante Hernán Montero, jefe de Hidrografía Naval de la Armada argentina, afirmó que la boca oriental del Estrecho era argentina. Luego vinieron los dichos de Valverde en agosto y, esta semana, la definición “bioceánica” del canciller Quirno.

Ahora Bullrich agrega una cuarta referencia al hablar directamente del “control del Atlántico Sur, del Estrecho de Magallanes, de la llegada a la Antártida”.

Sus palabras se producen precisamente mientras Milei busca reactivar la construcción de la Base Naval Integrada de Ushuaia, iniciada durante el Gobierno de Alberto Fernández en 2022 y posteriormente estancada. El Presidente argentino anunció esta semana nuevos recursos para el proyecto, junto con otras medidas destinadas a reforzar la presencia de su país en el Atlántico Sur.

“La logística en el Atlántico Sur es fundamental: el abastecimiento a los barcos que van a la Antártida, la capacidad de tener un puesto de control del tránsito”, explicó Bullrich.

Jurídicamente, los instrumentos suscritos por ambos países no dejan abierta la soberanía del Estrecho. El Tratado de 1881 lo neutralizó a perpetuidad y garantizó la libre navegación para todas las naciones, mientras que el acuerdo de 1984 fijó la delimitación en su extremo oriental sin alterar lo establecido anteriormente.

La propia Cancillería argentina reconoció el 25 de agosto que los tratados de 1881 y 1984 “rigen plenamente y son considerados definitivos por la República Argentina”, posición que Kast y Milei volvieron a ratificar esta semana.

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